¿Cuánto cuesta su excavación?
¿La nuestra? Una campaña bien hecha cuesta cuarenta, cincuenta mil euros...
Yo pensaba en millones...
¡Qué va! Y además los pone el ministerio a través de la UAB y es un constante ir haciendo solicitudes de ayudas.
Pues por el precio de un coche algún egiptólogo aficionado puede lanzarse a excavar.
Depende de lo que te propongas.
¿Qué se propone usted?
Yo empecé a dar clases en la UAB en el 92 y en el 97 era el momento de trabajar sobre el terreno. Me interesaban los orígenes y primeras dinastías de Egipto y el reino antiguo.
¿Por qué?
Mi madre era una arqueóloga italiana y mi padre, como sabe, músico. Yo estudié filología, porque a mí me intriga ese inicio de las civilizaciones, su formación...
¿Le emociona una tumba egipcia?
Porque es otro mundo...
¿Y no está en este?
Para nada: nos plantea una alteridad. Y es una lección, porque los occidentales nos creemos la culminación de la civilización. Y que todo solo lo mueve la economía y que nadie serio cree que su rey es un dios.
¿No es esa la realidad y lo demás, cuentos?
Egipto nos recuerda que los humanos podemos tener relación con el mundo sobrenatural; hablar con los muertos y relacionarnos con ellos de forma real.
Pues hoy incineramos a nuestras madres.
Ellos se pasaban la vida invirtiendo en una tumba, porque sentían esa relación de amor y respeto con los que ya estaban en la otra. Su mundo no acababa en lo tangible como el nuestro. Hablaban con sus muertos, pero con amor y emoción muy vivos.
¿Y nosotros nos perdemos el suyo?
Ellos sentían esas fuerzas sobrenaturales que les podían ayudar. Y así les ayudaban.
¿Los muertos lo estaban, pero esa esperanza y sentimiento seguían vivos?
Nosotros hemos matado a Dios en una sociedad laica, pero hay personas que sufren carencias que los egipcios cubrían con la relación con lo sobrenatural.
¿Nos enseñan los egipcios a recuperarla?
De hecho, hay personas que se acercan a la egiptología en busca de esa relación perdida; ese mundo tan místico como humano: real...
¿Tan humano como irrenunciable?
Tengo un amigo egipcio que llamó al médico convencido de que le habían lanzado mal de ojo. Vino el médico y le medicó, pero ninguno de los dos cuestionó que era mal de ojo.
¿Un atraso?
Es creer, médico incluido, que el mundo no se acaba en lo tangible.
¿Era Abraham, padre de las tres religiones, egipcio en realidad? ¿Y Moisés?
El Éxodo no está probado por ahora y las excavaciones en el Sinaí de momento han resultado infructuosas.
¿Cuánto Egipto queda por descubrir?
Muchísimo. Miles de tumbas hoy amenazadas por nuevas infraestructuras: carreteras...
¿Cómo eligió su excavación?
En el 97 fuimos a Saqqara, la necrópolis de Kom el-Khamasin, la colina del viento del desierto. Pedimos permisos para excavar la tumba de Imephor, sumo sacerdote de Ptah, director de las grandes construcciones.
¿Tardan tanto como aquí?
Mientras esperábamos, fue saqueada.
¿Robaron tesoros, joyas, estatuas...?
Estatuillas, relieves, inscripciones... A los diez años del saqueo esas piezas aparecieron en el mercado de antigüedades de todo el mundo y también en galerías españolas.
¡Amigos: no compren arte robado!
Una galería de Barcelona sí las compró.
Pues muy mal hecho: no le compren.
¡Imagínese nuestro disgusto al verlas en su catálogo! En cambio otras galerías no quisieron comprarlas.
¿Dejaron algo los ladrones?
Pese a todo, aún encontramos restos de dos edificios funerarios con inscripciones relevantes y un depósito de fundación intacto: jarritas de cerámica, platillos de alabastro...
¿Qué es ese depósito de fundación?
Los egipcios creían que una construcción tenía vida propia... y el depósito velaba por ella.
¿Y no la tiene?
Lo que hablábamos: la tiene si la sientes así. Allí depositaban jarritas con ofrendas y hierbas para que perdurara. Tras aquel hallazgo decidimos excavar las tumbas de los predecesores de Imephor.
¡Cuatro mil quinientos años de historia!
Íbamos buscando una tumba y apareció la de Yunmen, director de la corte, juez y jefe de escribas del rey Dyedkara en Menfis.
¡Serendipia!
Y amor filial, porque aunque llega a lo más alto se hace enterrar junto a su padre, Iti, funcionario provinciano de menor rango.
Amor filial más allá de la muerte.
Y esta semana la he presentado en el Congreso de Barcelona. Una maravilla de colores. Las pinturas de burritos son deliciosas...

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.