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La Contra Nº 12.488 · 14 septiembre 2026, 00:05
Cynthia Wila
Cynthia Wila, psicóloga:

“Eres cruel todos los días, ¿no te habías dado cuenta?”

Tengo 54 años. Nací en São Paulo pero soy argentina. Soy psicóloga clínica, abogada y escritora. Estoy casada con Gabriel Rolón y no tenemos hijos. ¿Política? No ser indiferente al sufrimiento ajeno, serlo es crueldad. ¿Creencias? De familia judía, pero laica

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Actualizado hace 21 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01La crueldad está en el origen de lo humano.
  • 02Son instintivos: solo el humano es cruel.
  • 03Hemos ido sofisticando nuestra maldad, sin abandonarla.
  • 04Mire las cámaras de gas, mire los drones...

¿Somos crueles?

La crueldad está en el origen de lo humano.

¿Y los animales no?

Son instintivos: solo el humano es cruel. Hemos ido sofisticando nuestra maldad, sin abandonarla. Mire las cámaras de gas, mire los drones...

La crueldad es...

“La crueldad es gozar con el sufrir del otro y es condición humana”: Saramago.

Yo no soy cruel.

¿Ah, no? ¿Seguro? ¿Y el día que te prepararon cena... y no agradeciste?

Mujer...

O dijiste: “Esto ha quedado soso”. ¡Eso fue una microcrueldad!

¿En serio? Si nos ponemos así...

Eres cruel cada día, ¿te has dado cuenta?

Lo retendré con más ejemplos...

Hay jerarquías de crueldad, desde el campo nazi, genocidios y torturas hasta el bullying escolar... y las microcrueldades.

Ejemplos de microcrueldad, le pido.

No mirarle a los ojos a un camarero.

Entendido.

O a la persona que en un semáforo te ofrece un paquete de pañuelos de papel.

Entendido.

Mostrar indiferencia ante quien sufre.

Entendido.

Quejarte por algo que falta o falla, en vez de agradecer y bendecir lo que haya: “¡Qué rica, esta cena que has preparado!”.

Ya he entendido.

Y mira a los viejos. No hay que invisi­bi­lizarlos. Un día tú lo serás. Todos contribuimos­ a esa crueldad al priorizar lo joven.

Cierto.

Y eres cruel si te aprovechas de una persona que sabes que nunca te dirá que no.

¿Dios es cruel?

Sí.

No ha dudado.

Porque Dios es fabulación humana. Desde el diluvio universal, las crueldades divinas no cesan. La crueldad es origen de la humanidad, ya digo: es una pulsión que la cultura humana refrena... o estimula.

Quizá sea solo una pulsión agresiva...

Nacemos con pulsión de muerte, tánatos, una tensión psíquica... que pugna- mos por bajar a cero, exponiendo el cuerpo: adicciones, agresiones, homicidios o suicidios­.

¿Maltratamos y nos maltratamos?

Igual exponemos el cuerpo a caricias, a confiar y compartir: pulsión de vida, eros, compensatoria. Eros y tánatos, entremezclados: ¡no hay amor sin dolor!

¿Sigmund Freud así lo vio?

Sí, y dijo: “El otro es una tentación para agredirle, explotarle, usarle sexualmente sin su consentimiento, robarle, humillarle, martirizarle y asesinarle”.

¡Parece el catecismo de Trump o Putin!

Freud, y luego Lacan, ya señalaron la humanísima­ tentación de lastimarnos mutuamente­.

Suerte que algunas leyes nos desincentivan un poco.

Siendo nuestra raíz.., la crueldad no tiene por qué ser nuestro destino.

¿Hay antídoto contra la crueldad?

Sí, la belleza ética y estética.

¿En qué consisten?

Condúcete con actos nobles... para ser la persona que sueñas ser, y gustarte.

¿Alguna receta para obrar noblemente?

Sí: el “yo” déspota se aplaca con amor.

¿Hay crueldades relacionadas con el amor?

Ghosting (desaparecer sin explicaciones), gaslighting (negar evidencias al otro), love bombing (bombardear al otro con aten­ciones, ilusionarle... y alejarte), bread­crumbing (darle al otro solo migajas de tu atención)...

Menudo abanico de crueldades amorosas...

Queda la crueldad velada, la peor de todas: ¡la indiferencia! No hacer caso al otro, que sentirá que algo ha hecho mal... Y si se queja, el cruel va y dice: “¿Pero yo... qué te he hecho?”.

Nada, o sea..., ¡lo peor!

Todos necesitamos que el otro nos ponga foco. Pero... ¡cultiva tu amor propio! Eso es muy importante.

Siempre.

¡Tú no eres el váter de nadie! Una mujer a la que su marido ignoraba, en consulta me dijo: “Es como si la vida me hubiese dado la espalda”. Yo solo le dije: “¿La vida?”.

La vida, no: un marido... ¡no es la vida, la vida no es un marido!

Eso es. Y peor es hablarte con crueldad a ti mismo: “No valgo”, “soy fea”, “estoy gordo”, “me critican”, “soy inútil”...

No lo haremos. ¿Y luego?

Marca tus límites a terceros. Y procura no herir a nadie. Mejor sé hipócrita y no dañes... en vez de ser el típico sincero y cruel, es decir, un enfermo psíquico.

VA
Víctor-M. Amela
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.