¿Cómo conoció a Molly?
Filmé varios documentales sobre la alta tecnología en nuestras vidas y uno con The Guardian sobre Cambridge Analytica, cuya decisiva influencia en redes sociales logró que Donald Trump ganara las elecciones.
Fue increíble... Pero solo entonces.
Como elBrexit,otro éxito de Cambridge Analytica y la ultraderecha high-tech.
Que acaba de ganar –Musk entusiasmado felicitándola– en un estado alemán.
Yo descubrí esa relación perversa entre las redes, la incipiente IA y la ultraderecha leyendo Age of surveillance de Shoshana Zuboff y así me percaté de que Molly Russell y su suicidio fueron uno de los primeros resultados de ese experimento que nos pone a todos a prueba.
Los jueces estadounidenses acaban de condenar a Meta por ese experimento.
Esos cuatro mil millones de dólares con que han multado a Meta por generar adicción a los menores no son más que...
¿No es el momento tabaco de las redes?
Ojalá, pero para Meta ese dinero representa solo una minucia en su cuenta de resultados.
También le han impuesto límites.
Pero no afectan a esa estructura adictiva del algoritmo que llevó a Molly a la depresión y al suicidio y está degradando la formación de nuestros menores.
Los resultados PISA han sido desastrosos para los escolares de la OCDE.
Porque ese tejido algorítmico adictivo high-tech está empoderando a un puñado de ultrarricos a costa de retrasar la madurez de niños y adolescentes, a los que priva de hábitos, como el de la lectura, que a nosotros nos ayudaron a formarnos.
¿Por qué?
La adicción a la dopamina que generan les dificulta la concentración en algo más que no sea el móvil a todas horas.
¿Pero de verdad mató a Molly?
Yo no puedo filmarlas todas, pero hay miles de historias parecidas en todo el planeta que demuestran que la IA y los algoritmos que perfecciona eran una bola de nieve y ya es una avalancha que mató a Molly y está arruinando la vida de millones de chavales.
¿Y los adultos?
Esos oligarcas de la tecnología también nos están arrebatando libertad política, capacidad de decisión, atención, sueño, calidad en nuestras relaciones, para dar más poder y dinero a los amos de la IA y a la ultraderecha con que se alían.
¿No aprenderemos a dosificarlos?
Ojalá. Yo estaba alertado por mi investigación sobre Cambridge Analytica de esa alianza perversa cuando leí sobre Molly Russell y cómo había sido empujada al suicidio por el algoritmo de Instagram.
¿No cree que hay millones de instagrameros que no se suicidan?
Pero Molly es la alarma, el caso extremo que nos avisa de que millones de niños y jóvenes también estaban siendo sometidos a la adicción a las redes y a conductas y hábitos de consumo indeseables.
¿Es lo que se ha sometido a juicio en el que ha condenado a Meta?
Y por eso hemos conseguido que en nuestro documental también participen whistleblowers (denunciantes empleados en las propias plataformas) como Frances Haugen, Arturo Béjar y otros. Su testimonio fue parte del alegato del fiscal contra Meta en EE.UU.
¿El caso de Molly Russell ha pesado en el proceso contra Meta?
Sin duda. Y estoy orgulloso de haberlo documentado desde un pequeño suburbio inglés en una familia modesta. Y debo añadir que los abogados de la familia Russell fueron un ejemplo de dedicación y eficiencia.
¿Al final no se benefician así también las plataformas de un lavado de cara ?
Yo prefiero interpretarlo como esa bola de nieve que se transforma en la avalancha que mató a Molly. Hace unos años, cuando empezamos a pasar más y más tiempo en el móvil, nadie cuestionaba las redes. La tecnología parecía incluso beneficiosa para desarrollar el cerebro de los niños.
En los colegios se favorecía.
Y hemos logrado que cambie esa percepción y que hoy las plataformas y sus algoritmos ya no sean un inocente entretenimiento.
Australia, Italia, Francia, España... limitan el uso de esas redes por menores.
Ojalá haya ayudado a ese cambio en beneficio de todos y de los menores en especial. En cuanto a indemnizaciones o no: son relevantes para quien las recibe, pero no para los ultrarricos que las dan. Me sigue indignando que les interese más explotar a niños y a otros seres humanos que su salud mental.
¿Cree que esas adicciones digitales van a proliferar?
Si no reaccionamos, ese puñado de ultrarricos y sus tecnologías cada vez tendrán más poder sobre nuestras vidas a cambio de la evasión adictiva que ofrecen.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.