¿La muerte de un bisabuelo en la guerra aún puede doler?
Tanto, que yo me hice historiador porque quise saber más sobre el asesinato del mío. En 1948 dos guardias civiles le pegaron un tiro delante de mi abuela.
Lo siento.
Y yo también me siento, la verdad, un bicho raro por sentir aún tanto lo de mi bisabuelo.
Algunos amigos no sabrían ni los nombres completos de los suyos.
Yo he intentado aportar esa visión, creo que novedosa, de los bisnietos sobre sus bisabuelos que fueron asesinados en la Guerra Civil.
¿Tanto cree que les han marcado?
He entrevistado a militantes del PSOE que lo son por sus bisabuelos asesinados; y a otros a los que el asesinato de los suyos en la Guerra Civil les ha convertido en sociólogos o politólogos.
¿No hubo bisabuelos asesinados o torturados en los dos bandos?
Solo me he dedicado a documentar las muertes de los bisabuelos asesinados por los rebeldes o franquistas. Empecé a investigar los bisabuelos muertos en los dos bandos...
¿Y?
Pero cuando entrevistaba a bisnietos de víctimas de la violencia roja , si la queremos definir de esa manera, no percibía el trauma que sí latía en los bisnietos de las víctimas de los franquistas, porque la mayoría no tenían el cuerpo: no sabían dónde estaba enterrado.
¿Y los bisnietos de víctimas del otro bando sí que lo saben? ¿Por la Causa General?
La mayor parte sí tienen ese paradero y con él su enterramiento y dignificación.
En cambio, hoy las familias incineran a los padres y abuelos sin más.
En los bisnietos de los asesinados por el franquismo existe ese trauma y necesidad de reivindicar su memoria; en los bisnietos de las víctimas del otro bando, ya no. Ese duelo no ha llegado hasta nuestra generación.
El psicoanálisis considera que sin pasar por un periodo de duelo no se puede superar.
Además, es que hay una clara diferencia entre los dos bandos en cuanto a esa violencia. En el bando rebelde, la jerarquía militar insta a la tropa a fusilar sin consejo de guerra previo a cualquier enemigo sobre el terreno.
¿Y el bando republicano –anarquistas, FAI, PCE– no ordenaba ejecuciones?
El bando franquista asesina desde la jerarquía de forma estructural y sistemática. Es cierto que en la retaguardia republicana, que está rota, hay una revolución que se lleva por delante a 50.000 personas.
¿No es una masacre igual de cruel?
Pero el gobierno de la República, a diferencia del rebelde, sí intenta poner coto a la violencia y lo hemos demostrado los historiadores. No son violencias equiparables. Hay un gobierno rebelde que sistematiza los asesinatos y otro legítimo que sí intenta evitar, por ejemplo, el asesinato de curas...
¿Ir con sotana en el 37 era seguro aquí?
Mire: llevamos años intentando encontrar algún documento de un alto cargo de la República que diga que hay que coger al soldado rebelde y fusilarlo. Y para mí lo relevante es precisamente la estructura de la violencia.
¿El PCE de Stalin no ordenó nunca desde su estructura la ejecución de adversarios?
Hay un presidente de la República que intenta controlar esta situación en su retaguardia y a partir del 38 la controla. Y ahí está el trauma: no sufre el mismo la familia a la que la dictadura reparó que la que padeció la negación de los hechos y la ocultación de los cuerpos hasta los años setenta. He intentado recopilar testimonios más que referir hechos.
Cuéntenos, pues.
Un bisnieto investigó el consejo de guerra en el que los franquistas condenaron a muerte a su bisabuelo y descubrió su huella dactilar en la documentación: como no sabía leer ni escribir, firmó con su huella... ¿Y sabe qué ha hecho con esa huella?
¿...?
La lleva en su móvil y cuando le pasa algo que enorgullecería a su bisabuelo pone la suya sobre la del bisabuelo en homenaje. Y mecanismos psicológicos como ese son recurrentes entre bisnietos de víctimas.
¿Y en su caso?
El año pasado fui al cementerio donde está la fosa común a la que arrojaron a mi bisabuelo los guardias civiles que lo asesinaron. Quería sacarlo y enterrarlo con dignidad, y cuando vi que sobre la fosa había otros nichos de hormigón sentí una hostia tremenda, humillación... Y lloré, porque mi abuela nunca supo dónde estaba enterrado su padre.
¿Cuándo dejará de doler la guerra?
Cuando deje de doler. Fui con un grupo de adolescentes a visitar el cementerio de La Sauceda, donde un bisnieto, Helios, tenía enterrado a su bisabuelo, fusilado delante de su casa por los franquistas, y los chavales se echaron a llorar. Le puse flores y me dijo: “Tu Manuel –así se llamaba mi bisabuelo– es mi Jacinto –que era el suyo–. Y mi Jacinto es tu Manuel”. Y me abrazó.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.