De todas las historias de la historia, ¿la más triste es la de la ciencia española?
Esa imagen de nosotros mismos es de leyenda negra y consiste en atribuirnos virtudes para las artes y las letras que nos negamos para la ciencia.
¿Es el “que inventen ellos”?
Vamos a ver: la historia ibérica y universal son incomprensibles sin el descubrimiento y exploración del mundo... ¿Los hizo España?
¿Navegación, física de fluidos, meteorología, cartografía, matemáticas...?
Aquí ha habido mucha ciencia y la prueba es que era imprescindible para gobernar territorios durante siglos, de América a Filipinas.
¿Su Malaspina es nuestro Humboldt?
Cuando Humboldt inicia su viaje en A Coruña dedica palabras a Malaspina.
¿Por qué es casi desconocido?
Porque no era anglosajón y se metió en política y al regreso de su expedición, una maravilla científica desaprovechada por el gobierno, acabó en la cárcel por criticarlo.
¿Nos faltó libertad para investigar?
Tras la Revolución Francesa, la invasión napoleónica provocó que la ilustración y el progreso fueran considerados antiespañoles y muy españoles, en cambio, el casticismo y el antiguo régimen.
¿Por qué solo tuvimos un Ramón y Cajal?
¿Recuerda los JJ.OO. de Barcelona?
Tan queridos como ya, ay, tan lejanos.
España logró más medallas olímpicas que nunca, porque había invertido a largo plazo en formar deportistas. En ciencia pasa igual: es el fruto colectivo de equipos formados en la tradición, la continuidad y la constancia.
¿Por eso arrasamos en fútbol?
Y porque está más allá del partidismo: no se puede hacer ciencia para las próximas elecciones, sino para las próximas generaciones.
¿Cuándo se hizo ciencia aquí así?
En el XVIII en América instituimos una red de universidades, bibliotecas, imprentas, colegios de minería, jardines botánicos y comunidades científicas y culturales...
¿De qué años habla?
México, por ejemplo, entre 1750 y 1780 era una ciudad puntera. Cuando el México español ya hacía ciencia, Nueva York era un corral de vacas.
¿No españolea usted ahora?
Simplemente son hechos frente a los clichés, pero cuando uno lo dice creen que defiende el imperio español y la esclavitud, los abusos coloniales... Todo lo que no defiendo.
¿Fueron parte de todos los imperios?
Los españoles no inventaron la esclavitud. Y solo intento ser objetivo. Hablo de hechos y de evitar clichés. Y usted y yo ya tenemos más que ver con un mexicano de este siglo que con un castellano o catalán del XVII.
¿Afortunadamente?
La identidad, ser o no ser, es compleja y “Nosotros –dice Neruda–, los de entonces, ya no somos los mismos”. Así que salvemos a la historia de otras historias. Estudiemos hechos.
¿La primera vacunación internacional de la historia fue española?
La primera campaña internacional de vacunación fue la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806), llamada Balmis por el médico que la dirigía. Llevaban 22 niños de un orfanato como portadores de la vacuna que transmitían de brazo en brazo por Canarias, Puerto Rico, Venezuela, Cuba, México, Filipinas, Macao y Cantón.
¡Menuda aventura y qué poco conocida!
La contamos mi hermano y yo en nuestra película. Y si fuera una aventura inglesa, Isabel Zendal, rectora del orfanato, y Balmis habrían sido Emma Thompson y Russell Crowe.
¿Controlan el relato porque controlan el dinero y los medios de producirlo?
Es el problema de la ciencia española, que no ha controlado nunca su relato. Por eso hablo de fantasmas de la ciencia española.
Hay científicas españolas muy olvidadas.
He investigado algunas, como la brillante química Piedad de la Cierva y, entre lo que se ve y no se ve, la pintora Maruja Mallo.
¿Una Madame Curie española?
Margarita Salas.
Me explicó en entrevista su patente de copia del ADN.
Ha sido una grande entre las grandes.
¿Sin egos no hay logros científicos?
Bernard decía: “El arte soy yo; la ciencia somos nosotros”. Los genios suelen tener mucha personalidad, pero no lo serían sin contar con predecesores y grandes equipos.
¿Ramón y Cajal no hacía culturismo?
Obsesionado por su imagen y buen fotógrafo. Pero la ciencia es un logro sobre todo de personajes secundarios de escuelas, generaciones, equipos, tradiciones... Cuando haces ciencia la haces en una tradición.
También pasa con el periodismo.
En ciencia es fácil perderse en una pregunta toda una vida, como le pasó a Darwin observando lombrices y percebes años y años. No sabes dónde te lleva y te lleva donde no esperabas. Yo ahora ando obsesionado con la idea de extinción.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.