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La Contra Nº 12.488 · 5 octubre 2026, 00:05
Borja Vilaseca
Borja Vilaseca, psicoterapeuta:

“Tu cerebro puede descargar anandamida, la molécula de Dios”

Foto: Joan Mateu Parra / Shooting

Tengo 45 años. Soy de Barcelona. Soy un agitador de conciencias, un activista educativo y psicoterapeuta. Tengo dos hijos, Lucía (13) y Lucas (11). ¿ Política? Despertar conciencias, vivir consciente. ¿ Creencias? Espiritualidad íntima, laicidad social. No des importancia a tu ombligo.

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Actualizado hace 23 h Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Una construcción con muchas capas que son tu yo.
  • 02En el fondo está tu esencia, el no-yo.
  • 03Es intangible y real, tapada por la máscara, la personalidad visible.

¿Quién soy yo?

Una construcción con muchas capas que son tu yo . En el fondo está tu esencia, el no-yo.

¿En qué consiste la esencia?

Es intangible y real, tapada por la máscara, la personalidad visible.

¿Algún problema con eso?

Sí, si te identificas con tu máscara. No eres tu máscara, eres la conciencia que puede observarla. Dedico mi vida a indagar sobre la conciencia, leyendo, investigando...

Y la gran conclusión es...

No te creas nada, ¡experiméntalo!

¿Alguna otra conclusión?

Que cuando se desconecta la red neuronal por defecto, aflora la conciencia... y experimentas una dicha sin causa.

¿Dicha sin causa?

Presencia absoluta, paz absoluta.

¿Ha experimentado esto?

Sí.

¿Me lo cuenta?

Vivimos en las ideologías y creencias y nos hacen sufrir. Y yo sufría. Por circunstancias familiares, sufría. Mucho.

¿Todo el tiempo?

Sí, sin darme cuenta sufría continuamente, sufría y buscaba consuelo en ideas, métodos, lecturas. Una tarde toqué fondo. Me desconecté... Tenía 25 años.

¿Se desconectó, dice?

Mi red neuronal por defecto se apagó. Y afloró el no-yo .

¿Y?

¡No sufría! Rompí a llorar... ¡de asombro por no sufrir! Todo era paz. Sin límites. No sufría. Estaba solo. Todo se llenó de felicidad. Nunca antes lo había sentido.

¿Duró mucho esa vivencia?

Una hora y media. No lo he olvidado.

¿Le marcó vivir eso?

Todo lo que he hecho después sale de aquel instante. Mis estudios, mi viaje de conocimiento y mis proyectos pedagógicos, los once libros escritos, ¡todo!...

¿Y en qué punto está ahora, Borja?

En la anandamida.

¿Ananda... qué?

Anandamida.

¿Qué es?

Una molécula. Una molécula presente en nuestro cerebro.

¿En el mío?

Sí. Ananda significa en sánscrito ‘dicha suprema’. ¡Es la molécula de la felicidad!

Me interesa.

Se le ha llamado, poéticamente, “el neurotransmisor de Dios”: el cerebro libera anandamida... y accedes a un estado de conciencia sin ego, es distinto al rutinario.

Describa ese estado.

Paz. Unidad. Trascendencia. ¡Feliz de ser uno con todo! Es una paz connatural que llevas dentro, pero tapada... Es... Dios.

¿Se parece a lo que vivió usted con 25 años espontáneamente?

Sí, en aquel momento secreté espontáneamente la molécula de la dicha, ¡seguro!

¿Desde cuándo se conoce la molécula anandamida?

El químico israelí Rafael Mechoulam, en 1992, en la Universidad Hebrea de Jerusalén, con William Devane y Lumir Hanus, aisló por primera vez esta molécula.

¿Qué buscaba Mechoulam?

El médico interno que trabaja para calmarnos y equilibrarnos, un endocannabinoide: la anandamida... inhibida por el sistema neurototalitario en el que vivimos.

¿Y pueden ayudar ciertas drogas a la activación de la anandamida?

Sí, pero hay otros modos de activarla. Hablo de neuroespiritualidad, la antítesis de esa inconsciencia que normalizamos para vivir en esta sociedad neurototalitaria.

¿La conciencia procurada por la anandamida es una conciencia mística?

Es una experiencia mística o concienciatestigo, ya despersonalizada, por encima de la atención plena.

Pues viva la anandamida.

Yo diría que santa Teresa experimentaba descargas de anandamida, y Buda, y Lao Tse, y Jesús... Conlleva comprehensión, estar en paz con la vida.

Una mente científica ¿es compatible con la anandamida?

Einstein dijo: “Yo solo creo en el Dios de Spinoza”. Y, para Spinoza, cosmos y Dios eran una unidad.

La fórmula E=mc2... ¿pudo brotar de una descarga de anandamida de Einstein?

Igual, es plausible. Además, abrimos otro escenario a lo que el neurototalitarismo sigue llamando “enfermedad mental”.

Ayúdeme a liberar anandamida.

Descansa bien. Duerme. Cuida de un jardín. Pasea por el bosque. Respira conscientemente. Exponte al sol. Desintoxícate. Baila taichi. Conversa en calma.

O sufro mucho, mucho... y toco fondo.

Eso es innecesario, aunque suceda, como a mí. Ah, y te conviene no dar importancia a tu ombligo y liberarte de tu cárcel.

VA
Víctor-M. Amela
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.