En la última junta de seguridad de l’Hospitalet de Llobregat, la consellera de Interior de la Generalitat de Catalunya, Núria Parlon, prometió un plan de choque para atajar la escalada de delitos en la segunda ciudad de Catalunya, con un crecimiento del 10,1% en el año 2025 respecto al anterior, agravando la subida de los ejercicios anteriores y consolidando la inseguridad como el principal problema de la urbe para sus vecinos. Aquella reacción policial ya tiene nombre: plan Bastió.
Lleva funcionando de manera progresiva, sin que los Mossos d’Esquadra lo hayan hecho público, desde el 14 de abril. Y en esencia significa la presencia agentes de otras comisarías como Barcelona, los cuerpos centrales y de unidades que hasta ahora no estaban disponibles. En el ámbito policial, se rompen las fronteras municipales en una nueva estrategia.
Contando también con Policía Nacional, Guàrdia Urbana y seguridad privada, el refuerzo policial será “intensivo y continuado” hasta el 31 de agosto, explicó este viernes Miquel Hueso, subjefe de la comisaría superior territorial de los Mossos. Todo se combina con otros planes ya activos, como el Kanpai contra la multirreincidencia.
También se refuerza la investigación, con un trabajo específico para los ladrones violentos reincidentes y para el delito de receptación, es decir, aquellas tiendas que aceptan vender cadenas o teléfonos robados. Y es que el móvil es el principal objetivo de los ladrones, aunque los Mossos ya advierten que con el calor suben los robos de algunas joyas ahora más visibles con menos prendas de vestir.
Especial intervención sobre los robos con violencia
Por poner algunos ejemplos explicados por los responsables de la policía de la Generalitat de Catalunya. Mientras se realiza un intervención policial ahora los guilles, la unidad de motoristas, merodea el perímetro buscando a los que quieren saltarse el control. Hay unidades Arro fijas y presencia más estable de la Brimo, también de noche. Los fura, de paisano, se implican en la detección de delincuentes. También trabajan especialistas de seguridad en el transporte público y la presencia de helicópteros y drones será todavía más habitual.
El principal objetivo del Bastió es atajar los robos con violencia, la mitad de los cuales se producen en patinete en l’Hospitalet, con un perfil de ladrón cada vez más joven. En su primer mes activo, se han reducido un 10,3%. Pero la jefa de la comisaría de l’Hospitalet, Sònia Rius, recomendó prudencia: “Creo que vamos por el buen camino, pero hay que ver si se consolida”.
Durante el año pasado, los robos con fuerza en el interior de vehículos crecieron un 52,7%. Un hecho que, como otros tipos de robos, los Mossos relacionan en buena parte con el consumo de drogas y a centros de distribución de estupefacientes. Pegan el tirón y compran su dosis, frecuentemente basuco, de coste bajo, según algunas fuentes. Esta será otra rama del Bastió, los narcopisos y narcolocales. En lo que va de año se han cerrado nueve y en el 2025 una cuarentena, detallaron fuentes municipales.
Los mandos policiales reconocieron que en cierta medida se ha producido un desplazamiento de la delincuencia hacia l'Hospitalet fruto de la presión policial de los últimos años en otros lugares, como Barcelona o el aeropuerto de El Prat. ¿Y ahora con el plan Bastió, se deben preocupar en Esplugues o Cornellà de Llobregat? “Hay un equipo de investigación encargado de los espacios fronterizos”, respondió Hueso.
Rius relató una serie de circunstancias de l'Hospitalet de sobras conocidas: “Es una ciudad compleja, densa, con nodos de transporte y un uso intensivo del espacio público”, señaló. A nadie se le escapa que solo con una respuesta policial no se solucionan los problemas socioeconómicos estructurales que tiene desde hace años la segunda ciudad de Catalunya. Hay planes para abordarlos, pero están a la espera de ejecutarse.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.