Metros y metros de vías de ferrocarril a medio montar se extienden en el subsuelo mientras un camión hormigonera recorre un largo túnel que hace tan solo unos años no existía. La estampa corresponde a las obras del soterramiento del tren en Sant Feliu de Llobregat, un proyecto largamente reivindicado en la capital del Baix Llobregat, que encaran su recta final. Cuando en verano del año 2021 el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) arrancó los trabajos, que costea en pleno núcleo urbano y sin cortar la circulación de trenes por completo, se vaticinaron 44 meses de obras, pero ese plazo quedó ya superado el año pasado y todavía queda trabajo por delante.
Las obras finalizarán “no antes del primer trimestre del año 2027”, explicó este lunes Iñaki Pont, jefe de construcción de Adif. Esto es, dos años después de lo previsto inicialmente. Además, cuando acaben los trabajos, se deberá pasar la inspección de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, un trámite que puede alargarse durante unos cuatro meses si nada se tuerce.
La inversión se eleva hasta los 169 millones, muy por encima de lo presupuestado inicialmente
El soterramiento en sí mismo se encuentra a un 92% de ejecución mientras que los trabajos de la nueva estación, que se tuvo que licitar dos veces, se encuentran al 28%. “Trabajar en un entorno urbano es complejo, no sabes exactamente qué te vas a encontrar”, reconoció Pont. Unas canalizaciones de agua obligaron a modificar el proyecto incorporando más desnivel, a lo que se puede atribuir parte de la responsabilidad del retraso en lo que altos cargos de Adif definían como “la joya de la corona del plan de Rodalies”.
El calendario se ha prolongado y la cantidad de inversión ha ascendido. Lo que tenía que costar alrededor de 130 millones de euros, ahora ya se sitúa en 169. El mayor de los contratos corresponde a los 66 millones de la integración con el túnel adjudicado a Acciona y que aparece en la investigación del caso Koldo por presuntas mordidas.
Otros 22 millones son de la construcción de una estación soterrada en el mismo lugar que había una de las más antiguas de España y que fue derribada. El resto del presupuesto se reparte entre contratos de asistencia, sistemas de seguridad e instalación, suministros, desmantelamientos, control mando y señalización, así como la urbanización del entorno inmediato de la estación.
El soterramiento, que algunos comparan en importancia para la ciudad a lo que fueron los Juegos Olímpicos para Barcelona, implica una gran transformación urbana en la capital del Baix Llobregat. Se coserán barrios que hasta ahora estaban desconectados. Durante las obras, ya se suprimió un peligroso paso a nivel en el que moría una persona cada año. “Es una obra que puede transformar una ciudad”, señaló la consellera de Territori de la Generalitat, Sílvia Paneque. Esta es la parte que corresponde al Ayuntamiento con la complicidad de otras administraciones.
“En primer lugar, implicará vivienda, el 55% de protección oficial. También equipamientos como el nuevo CAP Rambla con urgencias y la ampliación del complejo de piscinas y el pabellón Juan Carlos Navarro, un teatro-auditorio y también significará más zona verde”, describió la alcaldesa, Lourdes Borrell. “Es el Sant Feliu de Llobregat del futuro, que tiene mucho que decir no solo en la comarca, sino también en el país”, añadió.
Paneque también destacó que la obra servirá para fomentar la intermodalidad de transporte público. El soterramiento del tren en Sant Feliu de Llobregat implica también la prolongación del tranvía a lo largo de esta ciudad y abre el paso a la futura extensión hasta Molins de Rei y el intercambiador de Quatre Camins, al otro lado del río y conectando así también con la línea de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC).

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.