Cuando el suelo de una ciudad se abre, pueden hallarse sorpresas. Y esto es lo que ha pasado durante la realización de unas obras en el centro de Sant Feliu de Llobregat que han acabado propiciando una investigación histórica sobre el pasado romano de la capital de la comarca del Baix Llobregat. Se tenía constancia de algunos vestigios de dicha época en la localidad, pero no en la extensión de lo que se está encontrando ahora. “Se está conectando el Sant Feliu del siglo XXI con nuestro pasado romano”, define la alcaldesa del municipio, Lourdes Borrell, uniendo esta investigación arqueológica con el soterramiento de las vías del tren, la gran transformación urbana que también está en marcha en la ciudad de las rosas.
Todo comenzó cuando se levantó la calle Pou de Sant Pere. Y efectivamente, en consonancia con la toponimia, se halló el pozo que da nombre a la vía. “Pensábamos que era medieval, pero es romano”, asegura Helena Calvo, arqueóloga de la empresa Antequem, mientras sus compañeros siguen inspeccionando algo que parece una habitación de la época en la misma zona.
Pero la reforma en marcha va más allá de esta calle, abarcando la plaza de la Vila y otros puntos. Y en el centro de Sant Feliu se han hecho más hallazgos de época romana como silos para almacenar grano y un lacus de once metros de largo y 1,86 metros de altura que servía para guardar líquidos. “Ya no son solo indicios, podemos certificar que había una villa romana”, considera Calvo por la cantidad de elementos que se han encontrado en una investigación que sigue en marcha y cuyas conclusiones están por definir. “La sorpresa es la extensión del material”, comenta. En los años 70 del siglo pasado ya se encontraron algunos restos romanos que apuntaban en esta dirección.
Por otro lado, ahora también se han hallado silos y muros de antiguas edificaciones medievales, además de vestigios de construcciones más recientes, de los siglos XVIII y XIX.
La alcaldesa explica que el Ayuntamiento está trabajando de la mano de la Generalitat de Catalunya para documentar correctamente todo lo que se va encontrando. En este sentido, Borrell reprocha que unas obras a principios de este siglo ya descubrieron parte de lo hallado ahora, pero no se protegió como es debido y en estos momentos algunos elementos salen a la luz “reventados”.
El Ayuntamiento encarga un estudio con georadar para decidir dónde seguir indagando
De cara al futuro, Borrell asegura que una parte del lacus romano “se podrá ver a través de una cristalera”. Una estrategia que no se podrá seguir con el pozo de Sant Pere, situado en una calle muy estrecha y que, según Calvo, “necesita estar cubierto de una forma específica para su correcta conservación”. En este ámbito, Borrell apuesta por una cobertura que se pueda abrir para permitir la visita “en jornadas dedicadas al patrimonio”. Además, se quiere incorporar a estas calles explicaciones sobre el pasado del lugar.
Todo esto está por acabar de definir, pero en todo caso Borrell quiere “investigarlo todo y no dejarlo”. En este sentido, el Ayuntamiento encargará un estudio con georadar no invasivo, que es una suerte de radiografía del subsuelo sin necesidad de excavar, para decidir dónde seguir indagando a fondo. De momento, ya se están realizando catas en otro lugar histórico de Sant Feliu de Llobregat, el palacio Falguera.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.