Algo está empezando a cambiar en la pésima gestión de Rodalies, aunque parezca increíble por los precedentes nefastos que se acumulan especialmente desde el 20 de enero cuando murió un maquinista en Gelida. Hace un mes, explicamos en esta página la vergonzosa actuación y la opacidad informativa de las autoridades competentes (Gobierno y Generalitat) ante la mayor crisis de movilidad que ha sufrido Catalunya.
El apagón informativo llegó justo después de la escasa participación en las manifestaciones que los usuarios de Rodalies convocaron para protestar por un servicio que arrastra un historial desastroso desde hace décadas. A partir de entonces, alguien consideró que la crisis no debía ser tan grave y dio la orden de acabar con las ruedas de prensa diarias, los comunicados y las respuestas a las peticiones de información de los usuarios y de los medios de comunicación.
Gobierno y Generalitat admiten el error de ordenar un apagón informativo
Ese silencio alimentó aún más el malestar de los centenares de miles de ciudadanos que sufrían y sufren a diario el desaguisado. Mientras tanto, los medios de comunicación tuvimos que hacer verdaderos actos de fe con la poca información que llegaba, tanto de los puntos donde se decía que se estaba trabajando, como del personal destinado o la inversión pública empleada.
De hecho, algo parecido sigue pasando todavía. Sin ir más lejos, la consellera de Territori, Sílvia Paneque, afirmó en el Parlament hace quince días que la línea R1, la más antigua de la península ibérica, ha recuperado la normalidad. Pero los usuarios de esta línea comprueban cada día que no es así porque hay menos trenes y las incidencias no cesan jornada tras jornada.
Una de las cuestiones que más quejas provoca es que las pantallas de las estaciones mienten. Por mucho que anuncien la llegada de los trenes, los convoyes van desapareciendo de los paneles informativos sin explicación alguna. Por tanto, la frecuencia de paso solo se aguanta sobre el papel que después muestran públicamente para hacernos creer que todo va bien. Cuando por fin llega el tren, hay tantísima gente acumulada en los andenes que los vagones se convierten en latas de sardinas. Por no hablar de episodios surrealistas como el que sucedió el mismo día que Paneque proclamaba el retorno a la normalidad de la R1.
Esa tarde, centenares de pasajeros que iban en un tren que paró en Mataró fueron informados por el maquinista que el convoy que se encontraba estacionado en otro andén de la estación saldría antes que el suyo. Así que la mayoría de los viajeros bajaron a la carrera y subieron al tren indicado. Al cabo de unos minutos, el maquinista de este nuevo tren avisó que en realidad saldría antes el convoy del que habían bajado. Algunos pudieron salir corriendo, pero otros no alcanzaron a subir y vieron como el tren se marchaba ante sus narices.
Entonces, ¿qué está cambiando? Por un lado, se ha vuelto a poner luz pública a la gestión y los periodistas volvemos a tener información detallada para poderla trasladar a los usuarios. Desde principio de mes, nos convocan cada semana a una reunión donde se explica con detalle la evolución del centenar de puntos negros donde se trabaja y el dinero que se destina. Incluso ahora ya disponemos del mapa, hasta ahora guardado con siete llaves, en el que se señalan esos puntos críticos. El martes pasado lo publicamos en La Vanguardia. En cuanto al calendario, ya se admite que los trabajos acabaran en otoño, aunque aseguran que este verano volveremos a la normalidad anterior al accidente de Gelida, que era mala.
Otro aspecto positivo es que el ministro y todo su equipo ya considera interlocutores válidos a las plataformas de usuarios de Rodalies. Óscar Puente los recibió el pasado día 15 en Madrid en una reunión de hora y media tras la cual el ministro desbloqueó a la portavoz de Dignitat a les vies, Anna Gómez, en la red social X. Puente la había bloqueado para no ver las críticas al pésimo servicio de Rodalies. En la reunión llegaron a acuerdos como el de sacar del cajón cuatro proyectos de infraestructuras ferroviarias y se comprometieron a impulsarlos antes de final de año.
Por otra parte, el poderoso sindicato de maquinistas (Semaf) que forzó que la nueva empresa Rodalies de Catalunya no tuviera mayoría de la Generalitat, también se reunió con las plataformas de usuarios y escuchó sus quejas. Y, este viernes se anunció que Adif y Renfe han puesto fin a su eterno diálogo de sordos y ahora ya se hablan. Incluso han creado una sala de coordinación donde conviven los técnicos de ambas empresas.
Es cierto que ninguna de las mencionadas novedades son para tirar cohetes y que no hay motivo para alegrarse porque esta rectificación del vergonzoso modus operandi no es más que para cumplir con una obligación que habían olvidado. Pero venimos de tan abajo que cualquier luz en el horizonte es esperanzadora. Seguiremos vigilantes.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.