La preocupación de muchas familias del colegio Teresianes, en el barrio de les Tres Torres, dentro del distrito de Sarrià-Sant Gervasi, crece cada día cuando sus hijos cruzan la intersección de las calles de Ganduxer con Alacant, sin semáforo reglado ni paso seguro. Vecinos y comerciantes de la zona comparten esa inquietud desde hace años, aunque el Ayuntamiento de Barcelona, que prometió el pasado enero visitar el punto y estudiar la situación, no ha dado todavía respuesta. Los vecinos, comerciantes y la comunidad educativa ya han formalizado una queja a la Sindicatura de Greuges de Barcelona.
El origen del conflicto se remonta a febrero del 2022, cuando el Consistorio modificó provisionalmente el sentido de circulación de las calles Alacant y Carrencà para facilitar las obras del mercado de les Tres Torres. La medida, que fue adoptada sin consulta previa a vecinos, comerciantes ni comunidad educativa, nunca se revirtió al concluir las obras y se ha consolidado de facto como definitiva, lo que ha alterado de forma permanente los flujos de tráfico en el entorno del centro.
Los afectados ya han formalizado una queja a la Sindicatura de Greuges de Barcelona
Así las cosas, el Ayuntamiento ha defendido el cambio con un informe de la Guardia Urbana que asegura que se ha producido una reducción de la siniestralidad en las intersecciones afectadas. Sin embargo, los datos del portal Open Data BCN, gestionado por la propia Guardia Urbana, muestra cifras que divergen de las presentadas en reuniones. Por ello, la comunidad educativa plantea la conveniencia de encargar un estudio externo e independiente que audite los datos, no solo en los cruces afectados, sino también en el área de influencia más amplia, para zanjar el debate sobre la evolución real de la accidentalidad en la zona.
En una reunión celebrada el 9 de enero con representantes municipales, vecinos, comerciantes y familias del colegio trataron de arrancar tres compromisos al Consistorio: analizar la evolución de los accidentes en toda el área de influencia, valorar una reversión de la medida si se confirmaba el desplazamiento del riesgo y que la Guardia Urbana visitara in situ el entorno del colegio para evaluar la peligrosidad del cruce. Ninguno de los tres puntos se ha cumplido.
La comunidad educativa, junto con los demás afectados, advierten además de que este caso pone el dedo en la llaga en la coherencia de las políticas municipales. Barcelona impulsa desde hace años programas como Protegim les escoles, orientados a pacificar el tráfico y reforzar la seguridad en los accesos a los centros educativos. También el Plan de Seguridad Vial sitúa a los menores como colectivo prioritario.
Algunas fuentes consultadas por este diario aseguran que los niños “están en riesgo” y denuncian una dejadez total por parte de la administración. Paralelamente, muchos vecinos advierten de que la “cruzada contra el coche” está detrás de este tipo de decisiones del Consistorio y aseguran que un trayecto que antes cubrían en cinco minutos, ahora les lleva unos veinte (con la consiguiente pérdida de la clientela que acarrean los comerciantes) por lo que no son pocos los que apuntan a la posible existencia de algún “interés oculto” tras este cambio de sentido, ya que, de lo contrario, no encuentran explicación alguna.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.