Como él mismo explicaba en la solapa de sus obras, “desde pequeño cultivó la funesta manía de leer”. Y de escribir: más de 80 libros imprescindibles para conocer al detalle la historia de Barcelona y aproximarse a algunas de las figuras señeras de la cultura catalana. Con este bagaje no es de extrañar que Lluís Permanyer –qué extraño y doloroso resulta hablar de él en pasado todavía siete meses después de su fallecimiento– se sintiera como en su propia casa entre las estanterías de una librería.
La Laie era poco menos que una extensión de la sala de estar del periodista que durante casi 60 años deleitó a los lectores de La Vanguardia sumergiéndolos en un pozo de sabiduría. La Laie ha querido honrar a uno de sus vecinos y clientes más fieles dedicándole la terraza cubierta de la librería-cafetería del que fue su barrio de toda la vida, la Dreta de l’Eixample.
La librería Laie homenajea al que fue uno de sus vecinos y clientes más fieles
Decenas de personas, sin duda más amigos que conocidos y saludados de Lluís Permanyer, compartieron ayer un cariñoso recuerdo con la familia del periodista en la sala que desde ahora lleva su nombre. El templo cultural de la calle Pau Claris ha tenido este magnífico detalle, que ha acompañado con la edición de un pequeño libro ( Lluís Permanyer en el record ) en el que más de una veintena de personalidades del ámbito cultural glosan con su escritos, fotografías o dibujos la figura del señor más señor de Barcelona, que nos dejó súbitamente el pasado 23 de octubre. Un magnífico retrato de la fotoperiodista Roser Vilallonga preside esta terraza que mantiene viva de algún modo la presencia de Permanyer en el que es su hábitat natural. Definitivamente, Lluís se queda en casa.
La actriz Àngels Bassas y el librero Enric Aymerich oficiaron el homenaje a este “urbanita impenitente”, el sommelier que invitaba a sus hijos Marc y Aleix a oler el aroma de los libros porque “el olor de los libros muestra la personalidad de cada uno de ellos”. Afecto, consideración, estimación y respeto son palabras que definen la relación de Lluís Permanyer con la librería Laie, “su librería”, una relación de fidelidad pero que en términos actuales podríamos calificar también como abierta, porque en ella, en medio de un mar inabarcable de libros, también había lugar para la sana competencia. Y es que como apuntaron ayer sus hijos, es muy probable que Lluís, como Jorge Luis Borges, siempre hubiera imaginado que el Paraíso sería una especie de biblioteca”.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.