La cooperativa feminista Metzineres ha lanzado un grito de ayuda a las administraciones, y en concreto al Ayuntamiento de Barcelona, para poder seguir con su actividad de apoyo a mujeres víctimas de diferentes tipos de violencia en el Raval, después de que los propietarios del local que ocupan les hayan confirmado que no les renovarán el contrato de alquiler. La iniciativa surgió en el 2017 y en los últimos doce meses han acompañado a 400 personas, de las cuales el 89% sin hogar y el 60% sin techo, detalla Andre Gaetano, referente de activismo de Metzineres.
Cada tarde abre el espacio que tienen en la calle de la Lluna, una suerte de oasis en el que mujeres muy vulnerables pueden descansar, comer, charlar, ducharse, hacer alguna actividad o usar drogas. La Generalitat avaló en septiembre del 2020 el proyecto de Metzineres al reconocerlo como SIE, un servicio gratuito de intervención especializada y acompañamiento destinado a mujeres, y a sus hijos, afectadas por violencia machista.
“La calle me ha hecho polvo y aquí me han devuelto la dignidad, tengo gente que confía en mí”, dice Manu
El propietario del inmueble primero les dio de plazo para que abandonaran los bajos que ocupan el 30 de junio, fecha que ahora ha ampliado en tres meses más. Marta Valldaura, coordinadora del equipo jurídico de Metzineres, explica que han pedido al Ayuntamiento que compre el local o que les ceda otro en el Raval. El distrito de Ciutat Vella ha convocado para esta tarde un pleno extraordinario que debatirá diferentes propuestas de los Comuns y de ERC. Estos grupos reclaman el reconocimiento institucional de Metzineres como dispositivo clave en el abordaje de las violencias machistas y también impulsar las acciones necesarias para garantizar su continuidad. Asimismo, plantean explorar la adquisición pública del edificio.
Manu lleva varios años acudiendo a Metzineres y ahora es técnica comunitaria de la cooperativa. “Intento poner mi granito de arena por todo lo que me ha dado; la calle me ha hecho polvo y aquí me han devuelto la dignidad, tengo una red de apoyo y gente que cree y confía en mí”, cuenta emocionada Manu, que ahora reside en un alojamiento de la Llar Rosario Endrinal de la Fundació Assís, otro proyecto pionero para mujeres sin techo.
“No nos queremos quedar en el asistencialismo, queremos dar un paso más, hacer activismo y promover el trabajo comunitario con los vecinos, cada viernes organizamos una paella delante del MACBA. Decimos no a muy pocas cosas, damos cabida a mujeres que no la encuentran en otros espacios”, detalla Gaetano. Cuando falta poco para la hora de apertura, las dos de la tarde, llega una joven extremadamente debilitada, Manu sale a su encuentro, conversa con ella y le proporciona lo que necesita.
Todos los jueves recorren el barrio para informar a las mujeres que están en la calle de la existencia de Metzineres y ofrecer a las trabajadoras sexuales un paquete con productos básicos. También visitan hospitales y la prisión. “Somos pioneras en Catalunya y en España, no hay ningún espacio como este, siempre acogemos, nunca expulsamos”, remarca Valldaura.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.