El que fuera presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) y uno de los principales responsables de que los Juegos de 1992 recalaran en Barcelona, Juan Antonio Samaranch, recibirá el próximo martes el homenaje que la ciudad debía a uno de sus personajes universales.
El Rey presidirá, en compañía del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, el acto que tendrá lugar en los jardines Joan Maragall, en el recinto del palacete Albéniz de Montjuïc. En la ceremonia también participarán el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, y el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, así como miembros de la familia Samaranch.
Desde hace tiempo venía hablándose de la posibilidad de tributar un homenaje en su ciudad al que fue presidente del COI entre 1980 y 2001 por parte de los representantes de una parte de la sociedad civil catalana y del mundo del deporte.
Sin embargo, a pesar de que el pasado 21 de abril se cumplieron ya 16 años de su fallecimiento, las circunstancias políticas han impedido la celebración de un acto de estas características. Incluso en alguna ocasión, las propuestas para que Samaranch diera nombre a alguna calle, plaza u otro espacio público de la ciudad no prosperaron por la oposición de algunas formaciones políticas y entidades que recriminaban el pasado franquista de esta personalidad.
¿Una calle para el artífice de Barcelona'92?
De momento, y aunque la posibilidad de incorporarlo al nomenclátor de la ciudad sigue abierta y no hay que descartar que pueda materializarse en breve, Samaranch tan solo da nombre al museo olímpico y del deporte ubicado junto al Estadi Olímpic Lluís Companys, nutrido en parte por aportaciones del propio presidente del COI.
En el Ayuntamiento de Barcelona incluso se vivió durante el primer mandato de la alcaldesa Ada Colau una situación hasta cierto punto absurda. En julio de 2016 el gobierno municipal decidió sacar de la sede consistorial una discreta escultura, que simboliza una bolsa de deporte con la antorcha y los aros olímpicos, que el propio Samaranch regaló a su Barcelona para recordar los Juegos de 1992. Tras advertir el desaguisado y darse cuenta de que la pieza no suponía en absoluto una enaltación de la figura de Samaranch, la escultura volvió a su lugar, junto a la escalera de honor que conduce al Saló de Cent, pero sin la leyenda que explicaba la donación.
En un acto de desagravio, el alcalde Jaume Collboni, en enero de 2024, repuso la inscripción original. Otros destacados políticos locales, como el exalcalde Xavier Trias, o el popular Alberto Fernández, también pidieron a Colau que reconsideraran su decisión.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.