Maquetas, modelos de yeso, herramientas, cuerdas, rollos de papel, planos, apuntes, libros... Las fotografías que se han conservado del despacho y taller de Gaudí en la Sagrada Família dan una idea de la intensidad del trabajo que allí desarrollaron el arquitecto y sus colaboradores. Un taller que se fue ampliando a medida que crecían las necesidades y en el que Gaudí acabaría viviendo los últimos meses de su vida. Esas fotografías y lo poco que pudo salvarse del incendio que en 1936 calcinó todo el espacio han servido para continuar las obras de la basílica y ahora también para recuperar una pequeña parte de aquel sugerente espacio de trabajo.
El taller de trabajo de una obra podría haber sido un barracón sin más, una construcción cualquiera... Pero tratándose de Antoni Gaudí y de la Sagrada Família, el obrador también es único. “Gaudí lo construyó como algo provisional, igual que las escuelas, pero lo utiliza como banco de pruebas”, explica Umberto Viotto, arquitecto responsable de la gestión de proyectos de la Sagrada Família. A través de las fotografías y documentos conservados, Viotto y su equipo han reconstruido la historia de este conjunto ubicado en la esquina de la calle Provença y Sardenya.
La planta baja de los edificios se dedicó siempre a servicios parroquiales y en la primera se ubicaron los talleres y almacenes. Esa distribución no cambió a lo largo de los años, pero a medida que la obra avanzaba, se fueron ampliaron las instalaciones que, en 1906 incorporaron el edículo, un pequeño oratorio conservado tal y como era originalmente. La cubierta catalana, coronada con las iniciales de Jesús, Maria y Josep.
“Gaudí utilizó este edificio como banco de pruebas”, explica el arquitecto Umberto Viotto
“Gaudí utilizó sistemas supereconómicos y eficientes”, destaca Viotto. El taller se fue expandiendo en paralelo a la calle Provença y también a la calle Sardenya. Algunas de las paredes del obrador eran acristaladas, como puede verse en las fotografías históricas, y Gaudí incluso ideó un sistema de cubierta móvil, como un mecanismo de compuertas, que permitía abrir totalmente el espacio al exterior y poder trabajar con así la luz natural. En algunas imágenes de época también se ve la remonta que se construyó para ganar altura y para que cupieran las maquetas de la nave principal de la Sagrada Família. Tras el devastador incendio, que redujo a cenizas todo lo que era de madera, prácticamente todas las maquetas, planos, papeles... desapareció el taller de maquetas y el almacén de esculturas, junto a la calle Sardenya.
Ya en los años cincuenta, se llevó a cabo una ampliación de los espacios parroquiales tocando a Provença. Luego, en los años ochenta, cuando los responsables de la construcción definieron el plan director de la Sagrada Família, se acordó liberar una parte de los chaflanes, una decisión corroborada tras la negociación de las licencias de obras con el Ayuntamiento durante el mandato de Ada Colau.
El taller y las escuelas eran construcciones que Gaudí ya concibió como temporales, puesto que estaban afectadas por la construcción del propio templo. Sin embargo, transcurridos los años, se ha intentado mantener todos los elementos posibles. Así, cuando se construyó la nave principal de la basílica se optó por trasladar las escuelas en lugar de derribarlas, En el caso del estudio, cuando se levantó la actual sacristía fue necesario sacrificar parte del edificio. “Lo que queda es un tercio de la construcción original y hemos conservado la esquina original del taller que es la parte que tenía más interés”, explica Viotto. En el primer piso de este edificio había las mesas de trabajo de Gaudí y sus colaboradores, así como el pequeño dormitorio donde el arquitecto vivió los últimos meses de su vida.
El obrador se fue ampliando a medida que se necesitaba más espacio para las maquetas y moldes
A partir de las fotografías se ha replicado lo que allí había, incluso la maqueta del terminal de una de las torres campanario de la fachada del Nacimiento. Gaudí, probablemente la de Bernabé, la única que el arquitecto pudo ver terminada. En el estudio, réplicas de las fotografías y otros elementos, como conchas de mar, ramos secos, planos, cuerdas, libros...
“Será un espacio de divulgación pero muy condicionado a la capacidad de visita, que es muy limitada”, apunta Viotto. Será más fácil poder acceder al edículo, que dispone de entrada y salida, lo que facilita el flujo de personas. En la planta baja, un panel explicativo recorre la evolución de todo este espacio acompañado de fotografías de época. De hecho, el pequeño oratorio es el lugar que se había previsto para que los Reyes y otras autoridades esperasen al papa León XIV durante su visita a la Sagrada Família. Allí se ha colgado una fotografía de un consejo de disciplina de los alumnos de la escuela de la Sagrada Família.
Junto al edículo, en la planta baja del edificio sí se ha definido el uso. Esta será la entrada a la parroquia y la actual sacristía. A partir de ahora, los feligreses y algunos de los empleados de la basílica dejarán de entrar por la calle Sardenya para hacerlo exclusivamente por la calle Provença en un acceso que cumplirá con todos los requisitos de seguridad: arcos de metal y escáners. Se ordena así otra de las entradas a la basílica, que al ser un edificio en construcción tiene que ir adaptando los usos cotidianos a las exigencias de la obra.
En los bajos del taller estarán los arcos de seguridad y los escáners y se cerrará la entrada de Sardenya
Además de las ventanas, una de los elementos más singulares de esta edificación se conserva en la parte baja de la esquina, por debajo de la campana, que en el futuro también está prevista restituir. Se trata de una piedra con una ranura en la que desde el inicio de la construcción de la Sagrada Família los feligreses podían hacer sus donativos para contribuir a la construcción del templo. “Limosnas para la continuación de las obras” , reza el grabado que se escribió primero en catalán y se tradujo al castellano repicando sobre la misma piedra.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.