Una de las primeras decisiones que se tomaron al producirse el socavón de Vallbona el pasado miércoles fue el corte y desvío del Rec Comtal. El curso de agua que abastecía a Barcelona desde la época de los romanos se estaba infiltrando en el gran agujero abierto junto a las vías del tren y se optó por esta solución de emergencia para taponar la entrada y evitar males mayores.
El efecto colateral de esta decisión fue la muerte de muchos peces que vivían en el Rec Comtal y que se quedaron sin agua para sobrevivir. Sus cadáveres quedaron flotando en los pocos rincones donde se mantenía algo de agua los días siguientes, como recogieron las cámaras de Betevé. Los agentes rurales certificaron la muerte de decenas de ellos.
El Ayuntamiento pide responsabilidades a Adif, aunque los Mossos descartan el delito ambiental
La escena provocó la queja de los vecinos de Vallbona, lo que hizo reaccionar al Ayuntamiento de Barcelona, que en los últimos años ha invertido unos cuantos millones en llevar a cabo actuaciones de mejora del entorno natural para poner en valor ese espacio. El gobierno municipal reclamó a Adif la asunción de responsabilidades por los daños ambientales que pueda provocar la situación, pero la división de medio ambiente de los Mossos estuvo trabajando sobre el terreno para valorar si había delito ambiental y lo descartó.
El sábado al mediodía, una vez se dio por estabilizado el gran socavón tras rellenarlo con el hormigón y el mortero aportado por más de 300 camiones, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) restituyó el corriente de agua y el Rec Comtal se empezó a llenar de nuevo. Mientras todos los focos estaban puestos en el agujero junto a las vías, diversos técnicos del Consorci del Besòs, la Agencia Catalana del Aigua (ACA) y Adif trabajaron en la operación ambiental durante el fin de semana, como ya habían hecho el viernes, cuando retiraron los peces muertos y trasladaron los pocos que quedaban vivos a los tramos del Rec Comtal donde aún había agua.
Pese a la rapidez en la restitución, entre los vecinos corre el temor de que el espacio natural no vuelva a ser igual después de esto. No solo por el corte de agua de estos días, si no por los peligros que puede comportar el hecho de que se haya enterrado como si nada una grúa de grandes dimensiones con todos sus materiales contaminantes allí donde corría el agua freática. El combustible y todos los aceites implicados en la fuerza hidráulica de la máquina enterrada han quedado sellados bajo tierra con la máquina.
El vicepresidente del colegio de geólogos de Catalunya, Joan Martínez-Bofill, lo define como “un pozo sellado de hormigón que al final se convierte en una roca con un curioso fósil dentro”, pero alerta de que esa gran masa de hormigón incorporada de repente en el terreno “puede tener afectaciones sobre el acuífero”.
También está por ver como afectará todo esto al proyecto del soterramiento de Montcada. “Adif va a profundizar los análisis con el objetivo de articular un conjunto de medidas técnicas o complementarias para garantizar las condiciones de seguridad”, insisten desde el gestor de infraestructuras responsable del desaguisado.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.