Hoy, 4 de agosto, se cumplen 20 años de la muerte de Mariona Galindo Lora a los 12 años, doce días después de una caída en el 4 de 9 con folre de los Capgrossos de Mataró, durante su fiesta mayor, Les Santes. Mariona, que ocupaba una de las posiciones de la parte más alta del castell, la de dosos , en el antepenúltimo piso, sufrió heridas de gravedad, con un traumatismo craneoencefálico que le causó la muerte en el hospital.
El desgraciado accidente estremeció a todo el món casteller e impactó a la sociedad catalana de la época, pero tuvo una consecuencia bendecida de forma unánime dos décadas después. Se aceleró la implantación del casco de protección para los niños que hacen castells, que por aquel entonces ya se había empezado a estudiar entre bastantes reticencias de parte de los castellers y las colles.
“La muerte de la Mariona fue una gran desgracia pero tuvo una virtud, se acabó la división, en una semana todo el mundo se puso el casco”, recuerda Miquel Botella, entonces vicepresidente de la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC). Botella recuerda una lesión anterior de una aixecadora de los Castellers de Sants, en el 2000, con una fisura craneal, como un primer paso clave hacia el casco. Contactaron con el CAR de Sant Cugat y constataron la necesidad de proteger la cabeza de la canalla .
El casco se introdujo para mejorar la protección de una parte imprescindible de los castells. Después de dos décadas de utilización del casco, cuestionado antes del accidente mortal en Mataró por razones estéticas o por ser considerado por una parte de los castellers como un ataque a la tradición, no hay nadie en el complejo món casteller que discuta su importancia. El principal aval, los datos acerca de la reducción de las lesiones graves, excepcionales.
Los 20 años coinciden con la última fase del proceso de diseño de un nuevo casco, una evolución que incorporará mejoras como la sujeción, y una gran novedad: un protector facial, la máscara.
Se trata de un paso adelante en la prevención de lesiones y fracturas muy poco habituales pero especialmente graves. “El objetivo principal es prevenir fracturas y lesiones con secuelas en la visión y lesiones en la zona de las cejas y la frente, porque detrás está el cerebro: un impacto fuerte en esta zona podría implicar una lesión craneoencefálica”, explica Sílvia Simó Nebot, responsable del área médica y de salud de la Coordinadora de Colles, impulsora del casco, las mejoras y la máscara.
No es comparable a la implantación del primer casco, en el 2000, cuando se partía de cero, pero es un avance muy significativo. Otra caída con una lesión grave pero con una feliz recuperación en la actuación de Sant Fèlix de 2024, la que sufrió la Mia, entonces aixecadora de la Colla Vella (Valls), ha sido un factor acelerador.
“El objetivo principal es prevenir lesiones con secuelas en la visión y en la zona de las cejas y la frente”
“Acabó de dar un empujón, aquella lesión nos indicó que era necesario hacer un poco más y empezamos a explorar. Queremos dar un paso más allá a nivel de seguridad, nuestra prioridad absoluta. La protección absoluta no existe, pero veíamos necesario proteger las partes más sensibles de la cara. No es lo mismo un golpe en la mandíbula o en el mentón que en la frente o en la órbita”, añade Simó.
La evolución del casco casteller y de la máscara, que se empezaron a gestar en septiembre de 2024 con las primeras reuniones, se está desarrollando junto a la empresa NZI Helmets, la misma que diseñó el primer casco (2000), y el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. El centro sanitario ha facilitado un escáner facial para poder ir adaptando la protección a la diversidad de caras de los niños.
“Hemos hecho un montón de pruebas hasta llegar a una máscara que permite la actividad y sobre todo respeta la filosofía inicial del proyecto, cuando empezamos hace 20 años: no solo proteger al pom de dalt (los niños), sino a todos los miembros del castell”, destaca Pedro Zornoza, responsable técnico de NZI, la empresa de Yecla (Murcia) referente en cascos para motoristas que ya hizo posible el primer casco casteller.
La prioridad es proteger todo el perímetro craneal y el rostro del menor, más frágil en caso de recibir un impacto. Uno de los retos de los sistemas de protección de los miembros de la canalla es que se debe de hacer sin que ponga en riesgo la seguridad de los castellers que están en la pinya , en la base de las construcciones, y pueden recibir el impacto de los niños cuando se producen las caídas.
Otra de las dificultades es que la nueva máscara no debe entorpecer los movimientos de los pequeños castellers, como la enxaneta oel acotxador , en los dos últimos pisos, y que deben poder subir y bajar de la torre con extrema rapidez y agilidad.
El material utilizado para la nueva máscara es un derivado del plástico, una espuma de poliestireno que se deforma y tiene una gran capacidad de absorber la energía en caso de impacto.
El prototipo de nuevo casco y máscara están ya muy avanzados y uno de los siguientes pasos será empezar una fase de pruebas reales aprovechando las actuaciones castelleres de la parte final de la temporada, que acaba en noviembre. La Coordinadora (CCCC) es consciente de que habrá comentarios de todo tipo y presumiblemente también críticas ante un elemento como la máscara, que tendrá consecuencias estéticas. El aspecto de la canalla , si se acaba generalizando su uso, cambiará para siempre, como ya sucedió hace 20 años con el casco.
“La máscara impacta porque estás cubriendo más de un tercio de la cara de las criaturas pero no me preocupa, el món casteller está preparado. Habrá críticas, pero las encajaremos, hemos llegado a este punto después de meditarlo mucho y hacer muchas pruebas”, reflexiona Simó (CCCC).
Si la fase de pruebas es satisfactoria, la intención de la Coordinadora, el organismo de gestión consensuado entre todas las colles castelleres, es que la protección facial y el nuevo casco evolucionado sean ya una realidad la próxima temporada. Un 10% de los 13.000 castellers en activo son niños y niñas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.