Los mensajes prefabricados habitualmente socorridos en relación al Water Park Day, la también conocida como la fiesta de la espuma de Vilassar de Dalt, el sarao estrella de la larga sucesión de jolgorios de los colectivos LGBTIQ+ que conforman el Circuit Festival de Barcelona, siempre destacan el buen estado de forma de los asistentes. Y van y dicen que estos asistentes programan las sesiones de gimnasio y de bronceado de todo el año con el objetivo de llegar a esta señalada fecha lo más divino posible, por poner un ejemplo. Y también que como no tienen hijos pueden permitirse mayores dispendios.
Pero la verdad es que aquí en la el parque acuático de Isla Fantasía lo que de veras llama la atención es el desparpajo con el que bailotean en tanga un montón de hombres de pechitos bamboleantes, panzas nada prietas y patitas propias de gallina y otras aves de corral. Sí, aquí en Isla Fantasía lo que de verdad llama la atención es el desparpajo, la espontaneidad y la naturalidad de la gente, las ganas de mostrarse al mundo tal y como uno es. Algunos llaman a esto de un modo peyorativo exhibicionismo. Al parecer les molesta la gente diferente. “¿Por qué tienen que enorgullecerse tanto? –tildan en las redes sociales– ¿y si hacemos también el día del orgullo hetero?”.
Lamentablemente buena parte de estas plumas tan histriónicas y remojadas este martes en Isla Fantasía son de quita y pon pero por obligación. Cuentan las leyendas del Circuit, que tras 17 ediciones ya son unas cuantas, que a estos saraos se acercan incluso miembros de la aristocracia de no pocos países asiáticos donde la homosexualidad está perseguida por la ley. Estos príncipes únicamente fruncen el ceño por estas latitudes cuando un extraño les hace una fotografía, sobre todo si le pillan en un tanga con relleno. Temen que las instantáneas se descontrolen por las redes sociales y esas cosas. De manera que estos guateques con cerca de 10.000 hombres cincelados y otros de líneas más difusas y menos definidas vienen también a cumplir funciones que van mucho más allá del mero cachondeo.
Paréntesis de carácter histórico: los rellenos de los tangas que según este cronista en esta edición del Water Park Day experimentaron un renacer son una patente de la marca de moda orgullosa patrocinadora del Circuit Es Collection, de la heredera de la empresa textil catalana especializada en copas de sujetadores nacida en 1958 con el nombre de Denier que en el 2006 se vio obligada a reconvertirse de arriba a bajo para no desaparecer por culpa de la crisis que asoló su sector. Además, esto rellenos, como son hidrófugos, incluso previenen las infecciones de orina, que con tanto entrar y salir del agua están ahí todo el rato al acecho. Fin de este paréntesis de carácter histórico.
Pues bien, estos rellenos hidrófugos que en verdad vinieron a salvar a unos fabricantes de sujetadores de toda la vida y de andar por casa no son los únicos postizos que pululan por los toboganes de Isla Fantasía. Lamentablemente muchas de estas alegres plumas también son ortopédicas, a estas alturas también se guardan en el cajón del armario cuando se acaba la fiesta. Y ello no ocurre únicamente en Brasil, Rusia o Argelia, también pasa aquí, y aquí al lado, y también un poco más allá. De hecho, la gente del colectivo de las crecientes siglas entiende que de un tiempo más bien reciente a esta parte se vienen normalizando posturas en verdad reaccionarias que hace muy poco parecían desterradas. De ahí que la candidatura de Barcelona al World Pride del 2030 tenga un carácter muy reivindicativo.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.