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Barcelona tiene en cartera cuatro depósitos pluviales más para resistir al cambio climático

El Ayuntamiento asegura que no hay que temer aunque los tanques lleguen al 100% de su capacidad en un día de gran temporal

Barcelona tiene en cartera cuatro depósitos pluviales más para resistir al cambio climático
El depósito de Joan Miró, abierto en el 2003 y con capacidad para 55.000m3Llibert Teixidor
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Actualizado hace 3 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Tras las tormentas del martes en Barcelona se imponía preguntarle a Antonio Cerrillo, compañero de esta casa y una eminencia en materia de medio ambiente, qué podría pasar si los depósitos pluviales, que llegaron al 90% de su capacidad por primera vez, superaran el 100%.
  • 02Si preocuparse es racional y si la ciudad está lista para afrontar las acometidas del cambio climático.
  • 03Al veterano periodista le pareció un asunto pertinente y así se trasladó al Ayuntamiento.
  • 04La respuesta municipal gustará poco a los amantes de lo truculento: no hay que sufrir, la infraestructura funcionó bien, dice un portavoz municipal.

Tras las tormentas del martes en Barcelona se imponía preguntarle a Antonio Cerrillo, compañero de esta casa y una eminencia en materia de medio ambiente, qué podría pasar si los depósitos pluviales, que llegaron al 90% de su capacidad por primera vez, superaran el 100%. Si preocuparse es racional y si la ciudad está lista para afrontar las acometidas del cambio climático. Al veterano periodista le pareció un asunto pertinente y así se trasladó al Ayuntamiento. La respuesta municipal gustará poco a los amantes de lo truculento: no hay que sufrir, la infraestructura funcionó bien, dice un portavoz municipal. Y además, la capital catalana tiene entre manos la construcción, a medio plazo, de cuatro nuevos tanques para ganar resiliencia ante la fuerza del agua.

La imagen de las calles convertidas en toboganes acuáticos trajo a la memoria los tiempos en los que cualquiera aguacero podía inundar los barrios bajos de la ciudad. No quedan muy lejos los años en los que el Paral·lel y buena parte de Ciutat Vella mutaban en una piscina en la que por suerte se hacía pie. Pero no por culpa de la orografía de Barcelona, o no solo, sino por la incapacidad de la infraestructura de la época de absorber bajo tierra semejante cantidad de agua caída del cielo.

Joan Clos, en el 2004, en su etapa de alcalde, durante una visita a uno de los depósitos pluviales de Barcelona
Joan Clos, en el 2004, en su etapa de alcalde, durante una visita a uno de los depósitos pluviales de BarcelonaPatricio Simón

Uno puede remontarse a los tiempos de Barcino para explicar la historia del alcantarillado, pero para resumirlo, citaremos dos efemérides: el plan de Pere Garcia Faria de 1886 que divide la capital catalana en tres cuencas con un sistema de funcionamiento de gravedad continuada, y el plan especial de alcantarillado de 1988, cuando la consolidación urbana y las urgencias de los Juegos de 1992 fueron de la mano de la informática para resolver, precisamente, el problema de las inundaciones. La actualización de ese documento, en 1997, derivó en la construcción de los primeros depósitos pluviales de la ciudad.

La idea es construir 29 más y triplicar la capacidad, pero por ahora solo se ha hecho la reserva de espacio

El primero en formato subterráneo –en 1992 se abrió, al raso, el del Parc del Poblenou, de tamaño reducido– se construyó bajo la Escola Industrial y está, operativo desde el mes de febrero de 1999. Los siguientes 13 depósitos, hasta la capacidad actual de 447.020 m3, se construyeron a razón de uno por año, hasta que en febrero del 2013 se abrieron las compuertas del de Rieres d’Horta. Desde entonces, ni un solo tanque más.

Gustavo Ramon, director de operaciones de Barcelona Cicle de l’Aigua (BCASA), desarrolla en conversación con La Vanguardia cuál es ahora la hoja de ruta en marcha para seguir musculando la lucha contra los embistes del cambio climático. Sobre el episodio del martes, en el que dos depósitos llegaron al 100% de su capacidad y la media de los 15 tanques disponibles se situó en el 90%, asegura que la infraestructura “funcionó como está previsto y no hay que temer por lo que pueda pasar en el futuro”. Explica que los dos episodios de lluvias de las última semanas son una rareza y que en teoría deberían suceder cada muchos años. Para los pesimistas, también cuenta que hay cuatro depósitos más a la vista.

Están en cartera los nuevos depósitos de recogida de agua de lluvia de Rambla Prim, Vallcarca, Motors y Bac de Roda Tareas pendientes

El que está más avanzado es el de Rambla Prim, que debería estar terminado a finales del año 2028. El tanque de Vallcarca está en fase de redacción del proyecto y se espera que esté acabado en el segundo trimestre del 2027. El previsto en Bac de Roda inicia la redacción del anteproyecto en noviembre con un plazo de siete meses. El de la calle Motors, en la Zona Franca, está pendiente del inicio de la redacción del proyecto. Y puede añadirse un quinto, en el Bogatell, que tiene ya realizados los estudios previos de encaje geométrico en el terreno.

El Ayuntamiento compartió en septiembre del 2025 su voluntad de construir un total de 29 nuevos depósitos de recogida de agua pluvial. En aquel momento se dijo que se estaba tramitando la reserva de espacios para encajar estas infraestructuras en la ciudad. Cuando estén todos operativos, si es que llega a suceder algún día, se multiplicará por tres la capacidad de almacenaje de agua, y por ende, ese riesgo de llegar al 100% en los días más borrascosos se alejará un poco más.

Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel
Barcelona

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.