Con Lluís Tripiana, superviviente del feroz torb del 2000, culminamos 2.655 metros en la Coma de l’Orri, no muy lejos del Balandrau
Paisaje con recuerdos.Tripiana, en el punto de la Coma de l’Orri que marca 2.655 metros , y al fondo el pico de los Gorgs, el del Fresser y el BastimentsRosa M. Bosch
01A veces los planes se tuercen y toca improvisar.
02Los alpinistas saben muy bien que una renuncia a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
03Asumir que la montaña es terreno incierto es un valioso comodín.
04El veterano Lluís Tripiana suma muchas escaladas a sus espaldas pero, aunque sea de manera inconsciente, volver a los paisajes del Gra de Fajol, del collado de la Marrana y del Balandrau quizás le remueve sentimientos del pasado.
A veces los planes se tuercen y toca improvisar. Los alpinistas saben muy bien que una renuncia a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Asumir que la montaña es terreno incierto es un valioso comodín. El veterano Lluís Tripiana suma muchas escaladas a sus espaldas pero, aunque sea de manera inconsciente, volver a los paisajes del Gra de Fajol, del collado de la Marrana y del Balandrau quizás le remueve sentimientos del pasado. Aquí perdieron la vida el 30 de diciembre del 2000 nueve personas. El pico elegido para subir con Tripiana era Les Borregues, uno de los menos solicitados de esta zona del Ripollès, pero el pasado miércoles 22, cuando ya divisamos su silueta, consideró que ese no era su día, que las fuertes ráfagas de viento que soplaban a primeras horas de la mañana le impedían ascender con comodidad y disfrutar de la salida. Así que sobre la marcha perpetramos un pequeño cambio y en lugar de coronar Les Borregues nos quedamos en la vecina Coma de l’Orri, que también se erigió en trampa mortal por el torb 26 años atrás.
Lluís Tripiana señala la canal que ascendió R.M. Bosch
Partimos a las 9 de uno de los parkings próximos a la estación de esquí de Vallter 2000 para dirigirnos al refugio de Ulldeter, donde tomamos el GR-11 en dirección al collado de la Marrana. Lluís se detiene delante del Gra de Fajol pequeño (2.567 m.) para mostrar la canal que escaló ese 30 de diciembre con su compañero de cordada, Enric Llàtser. “Habíamos planificado la salida como entreno para ir unas semanas después al Aconcagua. Hacía buen tiempo y al acabar la vía de escalada, en lugar de regresar a Ulldeter, seguimos hasta la cumbre del Gra de Fajol, el grande, de 2.714 metros, donde coincidimos con una pareja, Marta y Marc, y luego nos dirigimos al collado de la Marrana”, relata mientras avanzamos lentamente al intensificarse el vendaval. “Hoy no traigo el medidor, pero calculo que soplan rachas que rondan los 50 km/hora; la mañana del torb se llegó a velocidades de hasta 130”, añade.
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Empezamos la ruta y Lluís muestra la canal del Gra de Fajol que subió antes de que irrumpiera el ‘torb’
De repente, Lluís y Enric se ven atrapados por la ventisca, siguen como pueden y más adelante se reencuentran con Marc y Marta. El torb, ese viento extremo que arrastra y levanta nieve limitando la visibilidad, es tan fuerte que se estiran en el suelo y avanzan a cuatro gatas sin poder comunicarse por el ruido ensordecedor. “Nuestra intención era volver a Ulldeter, pero más tarde nos damos cuenta de que vamos en dirección contraria”, sigue explicando.
A las 14:30 horas saltaron todas las alarmas en casa de Lluís. “Mi entonces mujer, Isabel, vio en el informativo la alerta por la ventisca en los Pirineos y llamó al guarda del refugio para saber si nos había visto. Este avisó a los bomberos”. Las siguientes horas fueron un suplicio y Lluís era consciente de que podía morir.
Subida a la Coma de l'OrriR.M. Bosch
“En el collado de la Marrana perdimos a Enric, gritamos y gritamos sin respuesta; afortunadamente, a la mañana siguiente dos esquiadores lo encontraron con vida”, detalla. Ya había oscurecido y se dieron cuenta de que no habían tomado la ruta que pensaban. “Bajamos el collado y comprobamos que estábamos al otro lado, en el de la Coma del Fresser, así que seguimos en dirección a otro refugio, el de Coma de Vaca”. A lo lejos divisaron una providencial luz, la que salía de la linterna frontal de una de las personas que pernoctaban en Coma de Vaca, a donde llegaron de noche. El domingo un helicóptero de los bomberos los rescató. “Yo tenía congelaciones en los dedos y cuando ya estaba en el hospital nos percatamos de que me había roto el sacro, en una de las caídas que sufrí”. Casualmente, en nuestra salida de la pasada semana también tuvo un tropezón sin mayores consecuencias.
El meteorólogo Jordi Cruz recoge los tristes sucesos de ese 30 de diciembre en su 3 nits de torb i 1 Cap d’Any , libro que ha inspirado la película Balanbrau, vent salvatge . El torb derivó en siete muertes en el Balandrau, dos en la Coma de l’Orri y tres más en otros puntos de los Pirineos.
En nuestra reciente salida, después del collado de la Marrana giramos a la izquierda y tomamos un sendero marcado con hitos de piedra. Lluís insiste en que ese no es su día y que quiere regresar cuanto antes. Vemos cerca Les Borregues, pero nos quedamos en una cima de la Coma de l’Orri que marca una altitud de 2.655 metros. Desde aquí disfrutamos de un magnífico panorama de las montañas del Ripollès. Del Balandrau al Bastiments, los picos del Infern, del Fresser y de la Dona, el Torreneules, el Puigmal, el Gra de Fajol... Regresamos a Ulldeter tras casi cinco horas de ruta, incluyendo paradas, ocho kilómetros de recorrido y alrededor de 600 metros de desnivel positivo.
En este punto culminó la salidaR.M. Bosch
Algunas de las personas que sobrevivieron al torb se reencontrarán la semana que viene en una excursión de Queralbs a Coma de Vaca. Este suceso dejó muchas lecciones y Lluís tomó buena nota. “Aunque salga para hacer una excursión matinal siempre llevo una linterna frontal en la mochila, manta térmica y barritas energética, y pongo el agua en bolsas de hidratación que se pueden colocar junto a mi cuerpo para que no se congele”, relata mientras nos refrescamos en Ulldeter. Jubilado desde el año pasado tras toda una vida trabajando en un registro de la propiedad, sigue escapándose cada semana a la montaña.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.