Henning Gerdt y su familia han empezado estos días a recolectar las manzanas de su pequeña plantación, entre Les y Bossòst, consolidando un proyecto que persigue preservar una treintena de variedades. La pasión por este fruto le viene a Gerdt de su infancia en la ciudad alemana de Kiel, donde en el patio de su casa tenían manzanos y elaboraban sidra. Antes de dedicarse a su propio manzanal, recorrió el Baix Aran buscando campos abandonados para proponer a sus propietarios cuidarlos y así preservar árboles condenados a la extinción.
Gerdt inició la carrera de Literatura y Ciencia Política, estudios que abandonó para pasarse a agronomía y mecánica de vehículos, en Berlín. Hace tres décadas se instaló en la Val d’Aran, donde ha alimentado su afición por los manzanos. “Es un árbol que me gusta mucho en las diferentes épocas del año, cuando está en flor y cuando sale el fruto. Al llegar aquí, paseando, vi muchos manzanos abandonados y con dos amigos recuperamos algunos”, recuerda. En esta época inicial ya empezaron a producir con una prensa de vino; de la primera cosecha salieron unos 40 litros.
En el obrador familiar elabora sidra, mostaza, zumo, vinagre y salsa picante que siguen la filosofía Slow Food
“Lo más importante es no perder las variedades antiguas, yo he recuperado unas cinco o seis”, comentaba ayer, el segundo día de la recolección, que este 2026 se ha adelantado por las elevadas temperaturas. “Mi hijo, Till, ya ha sacado los primeros zumos; en junio y julio hemos tenido mucho sol y poca lluvia, la maduración se ha avanzado y los árboles han dejado caer muchos frutos”, comenta. En su obrador familiar de Les, Arantast, elabora sidra, zumo, mostaza, vinagre y salsa picante siguiendo la filosofía Slow Food
Durante años ha cuidado manzanales de Es Bòrdes, Vielha, Bossòst y Les y, una década atrás, plantó 60 árboles de 30 variedades diferentes en la citada parcela, a 650 metros de altitud, a orillas del Garona. Calcula que esta temporada recolectará hasta el mes de noviembre entre 3.000 y un máximo de 5.000 kilos. También se ocupa de una antigua plantación de Les en la que han sobrevivido una cincuentena de árboles. Gerdt practica el trueque; a cambio de las manzanas proporciona zumo a la propietaria del pomar.
“En el pasado había grandes plantaciones en el Baix Aran y los agricultores las intercambiaban por patatas con los de Naut Aran”, detalla.
Gerdt es una enciclopedia del manzano, que cultiva de manera ecológica. Remarca que en este proyecto ha contado con la ayuda de la Escola Agrària de Manresa y del Consell General d’Aran para hacer una prospección de los manzanos autóctonos y proceder a injertar variedades antiguas en árboles jóvenes y evitar así su desaparición.
En la plantación que crece junto al Garona se ven palos que sostienen las ramas para impedir que los ciervos las rompan y se coman los frutos. “Un manzano grande puede llegar a producir hasta 250 kilos, pero esta temporada el que tiene más no superará los 75”. “Entre las variedades que tenemos están la morro de liebre, reineta blanca, reineta de reinetas, carabruta, belle de mai, camuesa, de hierro, de la gaya, una de la Val d’Aran que aquí llaman kujola... Y la más espectacular es la alexandre, buenísima y que puede llegar a pesar un kilo”.
Gerdt compagina su trabajo como mecánico en un taller de Les con el cuidado de este manzanal de montaña. También cultiva hortalizas y pimientos picantes que utiliza en su obrador para las salsas. En abril se podrá degustar la sidra de la actual cosecha tras varios meses de fermentación.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.