Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Catalunya Peste porcina

Clamor ciudadano por la muy poco probable reapertura de Collserola

Vecinos de los municipios afectados exigen alguna solución parcial a un cierre que se eterniza

Clamor ciudadano por la muy poco probable reapertura de Collserola
Los accesos a los caminos de Collserola están cortados desde hace meses para actividades de ocio y deporte Llibert Teixidó
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 22 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Tras nueve meses de restricciones al medio natural, especialmente, con la prohibición total de acceso al pulmón verde de Collserola el 12 de marzo, por la crisis de la peste porcina en 19 municipios del Vallès Occidental, Baix Llobregat y Barcelona, la paciencia de la ciudadanía, los negocios y las entidades afectadas está llegando a su límite.  Tras dos semanas sin casos positivos de jabalíes infectados, el 25 de agosto, el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, anunció, en RAC1, un calendario de reapertura de Collserola: “en otoño –sin concretar el mes–-, si no hay más casos positivos”.
  • 02A lo que, rápidamente, matizó: “enseguida que los datos y los expertos lo aconsejen, flexibilizaremos las restricciones de acceso al medio natural, pero sin poner en riesgo los operativos”.
  • 03Pero, este anuncio esperanzador se diluyó cuando Agricultura confirmó la aparición de nuevos cadáveres de jabalíes infectados en pleno parque natural.
  • 04Y el pasado miércoles, el `ropio conseller dio la puntilla a esas tenues esperanzas al anunciar en TV3 que las restricciones de acceso al parque natural de Collserola se alargarán, como mínimo otros tres meses.

Tras nueve meses de restricciones al medio natural, especialmente, con la prohibición total de acceso al pulmón verde de Collserola el 12 de marzo, por la crisis de la peste porcina en 19 municipios del Vallès Occidental, Baix Llobregat y Barcelona, la paciencia de la ciudadanía, los negocios y las entidades afectadas está llegando a su límite. 

Tras dos semanas sin casos positivos de jabalíes infectados, el 25 de agosto, el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, anunció, en RAC1, un calendario de reapertura de Collserola: “en otoño –sin concretar el mes–-, si no hay más casos positivos”. A lo que, rápidamente, matizó: “enseguida que los datos y los expertos lo aconsejen, flexibilizaremos las restricciones de acceso al medio natural, pero sin poner en riesgo los operativos”.

El anuncio de otros tres meses de cierre liquida las esperanzas de los afectados

Pero, este anuncio esperanzador se diluyó cuando Agricultura confirmó la aparición de nuevos cadáveres de jabalíes infectados en pleno parque natural. Y el pasado miércoles, el `ropio conseller dio la puntilla a esas tenues esperanzas al anunciar en TV3 que las restricciones de acceso al parque natural de Collserola se alargarán, como mínimo otros tres meses.

El sector de la hostelería es el que nota con más crudeza la prolongación sine die de las restricciones

Tal y como insisten los expertos consultados, “queda mucho trabajo por hacer”, ya que para poder decir que Catalunya es una zona libre de peste porcina “tendrá que pasar un año entero sin detectarse ningún positivo”.

Ante este panorama, la movilización ciudadana para que la Generalitat reabra algunos accesos de Collserola, se han convertido en un clamor popular y ha ido en aumento en los últimos meses. En junio, unas 200 personas protagonizaron una caminata reivindicativa de desobediencia civil bajo el lema “Reabrimos Collserola”, iniciada en el camino de Can Catà, en Cerdanyola, y que acabó en Can Coll, en Sant Cugat. La policía identificó a varios manifestantes al considerar que era una protesta ilegal. 

Los hermanos Isidre y Oriol Jané, en el restaurante Can Jané, un domingo por la mañana. Antes del cierre de los accesos a Collserola, este establecimiento se llenaba prácticamente cada fin de semana
Los hermanos Isidre y Oriol Jané, en el restaurante Can Jané, un domingo por la mañana. Antes del cierre de los accesos a Collserola, este establecimiento se llenaba prácticamente cada fin de semanaMané Espinosa

El Club Muntanyenc o la Unió Ciclista de Sant Cugat han alertado del impacto del cierre en sus actividades y reclaman al Govern que habilite “zonas piloto para poder reemprender la marcha nórdica, el senderismo y el ciclismo”. El alcalde de esta ciudad, Josep Maria Vallès, se ha mostrado como el político más implicado en la reivindicación de la reapertura parcial de Collserola, con reiteradas peticiones al conseller Ordeig, la última, por carta, el mismo día en que el titular de Agricultura daba por hecho el mantenimiento de las restricciones por lo menos en lo que resta de este 2026.

Donde más se nota el mazazo económico es en el sector de la hostelería del parque, donde hay una decena de restaurantes, otra de hípicas y varios negocios que venden los productos de los payeses de Collserola. Isidre Jané, responsable de la masía restaurante Can Jané de Sant Cugat, ha llegado al límite de la paciencia. Acompañado por su hermano Oriol y por su padre Gabino –ya jubilado–, reconoce que pasan por un momento doloroso. “Estamos sufriendo una crisis mucho peor que los restaurantes vivimos en la pandemia porque, entonces, la situación era la misma para todos. Por la peste, la Generalitat nos dijo: “os dejamos tener abierto, pero cerramos el parque”. Ha limitado tanto el acceso, que nos ha provocado un daño terrible”, exclaman. “¡En lo que llevamos, hemos perdido casi el 50% de nuestros ingresos!”, lamentan.

Los Jané están agotados por la incertidumbre. Llevan este restaurante familiar, especializado en cocina catalana y “esmorzars de forquilla”, desde hace 20 años. Abren de viernes a domingo y hasta hace nueve meses era uno de los puntos de parada habitual de ciclistas y excursionistas. Ahora, sus fines de semana son, prácticamente, un desierto. “Antes, un domingo atendíamos unos 80-90 desayunos y, ahora, como mucho, una decena”. Esta masía del siglo XVIII está enclavada en pleno bosque, pero se puede acceder, tanto en coche, como en bicicleta o a pie, por la carretera de Horta, seguir un camino asfaltado y un trozo de pista.

Las ayudas prometidas hace unos días, única noticia positiva para unos negocios al borde de la ruina

“Nos hemos perdido las mejores épocas del negocio: la Navidad –antes atendíamos a 180 comensales–, la temporada de calçots y la primavera, con la llegada del buen tiempo”. Oriol reconoce que se han “sentido muy desamparados porque hemos recibido cero ayudas del Govern”. “Por suerte, el local es de propiedad y trabajamos con nuestras mujeres. Hemos tenido que despedir a tres empleados. Cuando todo se solucione, será difícil volver a contratarlos porque se habrán buscado la vida y nos sabe fatal”, protestan.

El problema de la falta de ayudas debería quedar parcialmente resuelto tras el anuncio hecho hace unos días por la Generalitat, que ha aprobado un paquete de medidas económicas y financieras para apoyar a empresas, mataderos y explotaciones porcinas afectadas por las restricciones derivadas de la peste porcina africana, detectada en noviembre del año pasado.

Cristina Alier, excursionista de Cerdanyola, con su perra Nika y sus amigos al inicio del camino de Can Catà, al límite de la prohibición de acceso al parque natural de Collserola.
Cristina Alier, excursionista de Cerdanyola, con su perra Nika y sus amigos al inicio del camino de Can Catà, al límite de la prohibición de acceso al parque natural de Collserola.Miquel Muñoz / Shooting

También los habitantes de los municipios afectados lamentan haberse vistos privados durante tantos meses de un espacio natural y de ocio de gran importancia en sus vidas. Cristina Alier, vecina de Montflorit de Cerdanyola del Vallès -limítrofe con el parque– y excursionista habitual, con su perra Nika, vive con “impotencia y preocupación” que se haya vetado el acceso a las personas y a sus mascotas “de una manera tan drástica y durante tanto tiempo. Es frustrante”.

Campañas por iniciativa popular para tratar de tratar de liberar del veto algunos espacios

Hablando con sus vecinos, Alier tuvo la necesidad de impulsar la campaña de Change.org “Abrid Collserola por la salud mental y física”. Acaba de superar las 8.000 firmas y espera “llegar a las 10.000 para presentarlas ante Agricultura para que reabra, de forma progresiva y segura, los accesos a la sierra”. Alier y sus colegas entienden “la importancia de proteger la salud animal y evitar riesgos sanitarios”, pero apuntan que “la presencia de jabalíes ha disminuido drásticamente y, además, en esta zona no hay macro-granjas porcinas que puedan verse afectadas”. ¿Y dónde queda nuestra salud física y mental?”, cuestionan. Para el grupo, “tendría más sentido reforzar las medidas en los entornos de las granjas, así como controlar entradas, salidas y protocolos del personal y de los vehículos vinculados a ellas”.

Paloma Arenós
Paloma Arenós
Catalunya

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Sant Cugat del Vallès.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.