La intensa nevada del 8 de marzo del 2010 cogió por sorpresa a Barcelona. La punta de la tormenta, además, coincidió con la salida de los colegios. Todo colapsado. Lo único que quedó la mañana siguiente fue una agria polémica política sobre la falta de reflejos del Ayuntamiento. Se convirtió en uno de esos días, como el 11-S o el 11-M, en los que todo el mundo se acuerda de dónde estaba. El temporal de este lunes ya no tiene nada de excepcional, aunque no se preveía semejante virulencia, en un otoño que nos está haciendo pagar el verano más cálido de la historia moderna. Trenes evacuados, bajos anegados, carreteras cortadas, mensajes de alerta que llegaron algo tarde, calles inundadas, metros detenidos, barrios confinados. Embistes meteorológicos, dicen los expertos, que se repetirán durante la semana. Y lo harán, una vez más, en la zona más poblada de Catalunya.
En solo tres días se ha acumulado en Barcelona más de una tercera parte de la lluvia que suele caer durante un año entero. Este lunes, sin embargo, la peor parte se la ha llevado el Vallès Oriental, sobre todo Granollers, una población alargada y asida a un río Congost que casi se ha desbordado, desdibujando la línea entre el accidente geográfico y el mundo urbanizado. Se esperaba un tiempo de perros, pero no la reedición del sistema convectivo mesoescalar –un conjunto organizado de tormentas– que el fin de semana azotó el litoral y el prelitoral. Lo admitía a mediodía el propio president Salvador Illa a través de las redes sociales: “La situación meteorológica ha sobrepasado cualquier predicción: este episodio de lluvias no estaba previsto por los modelos meteorológicos”.
Lo ha confirmado después en rueda de prensa la consellera de Interior, Núria Parlon. Ha dicho que se esperaban “lluvias localizadas en diferentes puntos”, pero no “un nuevo sistema convectivo” que ha obligado a echar mano del ya familiar sistema de alertas ciudadanas, con ese zumbido que ya forma parte del folclore meteorológico. Hasta cuatro en unas horas –la primera, en pleno episodio– para avisar a las comarcas del entorno de la capital catalana. Con un mensaje muy claro: evitar los desplazamientos innecesarios y no acercarse a cauces de agua. Por sentido común, y por las dos personas que han perdido la vida este fin de semana, amén de la que todavía no ha aparecido en Pineda de Mar tras caer a la riera.
Más allá del daño en infraestructuras, con Rodalies a medio gas y afectaciones en el metro de Barcelona y las líneas de autobús, urbanas e interurbanas, el temporal ha dañado varios servicios básicos. Ha habido inundaciones en el Hospital Vall d’Hebron, serios problemas por la entrada de agua en las plantas bajas del Hospital de Granollers y goteras y filtraciones en numerosos centros de atención primaria que han tenido que exprimir la imaginación para poder atender a la ciudadanía. En la ciudad vallesana, además, varios conductores han tenido que ser rescatados al intentar cruzar pasos subterráneos anegados, en una mañana en la que el 112 ha recibido más de 1.400 llamadas por los efectos de la lluvia torrencial.
El temporal ha dejado hasta ahora cifras de escalofrío. Desde el sábado y hasta las 11 horas de este lunes se han recogido 346 litros por metro cuadrado en Granollers, 296 l/m2 en Vilassar de Mar, 256 en Mataró y 230 en la estación del Raval de Barcelona. En la capital, ha detallado ya por la tarde el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, se ha tenido que intervenir en 50 deslizamientos de tierras en los barrios de montaña. En la Font del Gos, por encima de la Ronda de Dalt a la altura del velódromo, se desalojaron seis viviendas por temor a que no soportaran la fuerza del agua. Algo ayudaron las duras críticas de la oposición, que censuró dejadez del alcalde Jaume Collboni en la atención a los vecindarios pegados a la sierra de Collserola.
Ha vuelto a quedar anegada la Ronda de Dalt a la altura del túnel del Caçador, cuyo mantenimiento corresponde al Área Metropolitana de Barcelona aunque la infraestructura pertenece al Ayuntamiento. Sobre todo ello, también sobre el hecho de que el metro se llene de filtraciones en los túneles y que los andenes se inunden más allá de la lógica entrada de agua por los accesos, la teniente de alcalde de Urbanismo, Laia Bonet, dijo que se analizará punto por punto para tratar de buscar una solución.
Sobre la Ronda de Dalt, que se ha cortado cada vez que ha quedado anegada por la acumulación de agua, ha aseverado que la arteria recibe agua de las calles adyacentes y ha admitido que los imbornales de este punto de Vall d’Hebron no pueden tragar tanta agua. También se estudiará, ha avanzado la concejal del PSC.
La nutrida comunidad de meteorólogos y físicos de la red social X se lleva las manos a la cabeza ante los mapas. Coinciden en que se veía con claridad la formación en el mar de una ciclogénesis tropical y alertan de que el del pasado fin de semana, a diferencia del fenómeno de este lunes, sí se pudo predecir con acierto. “Similitud con estructuras tropicales. A estudiar”, concedía a mediodía el perfil en Catalunya de la Agencia Estatal de Meteorología.
El neófito reconocía en la imagen del Meteosat ese ojo giratorio tan clásico de las tormentas de los grandes mares. “Si nos dicen, sin ver el territorio, dónde creemos que se produce esta configuración, diríamos que en un lugar tropical, fácilmente en el Caribe o cerca de Tailandia”, argumenta en su cuenta la Asociación Meteorológica de Barcelona, más conocida como Comando Tibidabo.
Un escenario meteorológico que dará mucho que hablar sobre todo a nivel de resiliencia de las infraestructuras y los servicios públicos, pero que no consigue dejar atrás alguno del los efectos endémicos de cualquier precipitación: más de 6.000 hogares de Catalunya amanecieron sin luz.
Según la previsión del Meteocat, lluvia y nubes serán protagonistas durante toda la semana, aunque, en principio, lo más crudo del temporal, o eso dicen los mapas, ya ha pasado. Pero es lo que tiene el clima tropical, traicionero e impredecible.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.