El CaixaResearch Institute (CRI), el nuevo centro de investigación biomédica de la Fundación La Caixa inaugurado en abril en Barcelona, continúa su crecimiento con los retos de convertirse en un referente internacional en inmunología y de consolidar Barcelona como una de las grandes capitales científicas del sur de Europa.
El instituto ya cuenta con cuatro grupos de investigación activos en el primer edificio del complejo, que tiene una superficie de 3500 metros cuadrados. Antes de final de año está previsto que se sumen otros dos grupos de investigación y que el número de trabajadores aumente de los 31 actuales a unos cincuenta. Igualmente importante de cara al futuro crecimiento del CRI, en otoño deben terminar las obras del segundo edificio, que elevarán la superficie del complejo a 20 000 metros cuadrados.
Cuando el instituto esté a pleno rendimiento, tendrá capacidad para unos 45 grupos de investigación y unos 500 trabajadores. Pero el plan de crecimiento no prevé ocupar todas las instalaciones de inmediato. Para erigirse en un centro de excelencia en inmunología, se ha priorizado la incorporación de investigadores de primer nivel. “Preferimos crecer bien que crecer rápido”, explica una fuente de la Fundación La Caixa. De ahí que el plan estratégico aprobado en 2024 contemple crecer a un ritmo de cuatro grupos de investigación al año hasta llegar al 100 % de capacidad en 2033.
Como muestra del nivel de los científicos que está fichando el CRI, tres de ellos ya han conseguido financiación competitiva este año para proyectos que se desarrollarán en el instituto. Gabriel Rabinovich, que ha llegado a Barcelona procedente de la Universidad de Buenos Aires, ha recibido 300 000 euros de la Fundación FERO Cáncer para desarrollar una nueva inmunoterapia contra el cáncer de páncreas. “Nuestro objetivo es llegar a ensayos clínicos en que el tratamiento se administre a pacientes en un futuro no muy lejano”, señala Rabinovich.
María Mittelbrunn, especialista en inmunología del envejecimiento que llega procedente del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa en Madrid, ha conseguido financiación del Plan Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia. También Gemma Moncunill, que viene del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) recibirá financiación del Plan Estatal para investigar cómo las infecciones que ha tenido una persona en el pasado influyen en su sistema inmune y su respuesta a las vacunas.
El oncólogo Josep Tabernero, presidente del comité científico del CRI, ha sido clave en la definición del proyecto de investigación
Como es habitual en centros de investigación, los científicos del CRI deberán captar gran parte de sus recursos en convocatorias competitivas nacionales e internacionales. La Fundación La Caixa, por su parte, aporta la financiación necesaria para la puesta en marcha y el funcionamiento del instituto. La construcción del edificio ha requerido una inversión de 100 millones de euros, íntegramente aportados por la fundación.
Los proyectos de Rabinovich, Mittelbrunn y Moncunill son ejemplos del tipo de ciencia que se hará en el CRI: investigaciones basadas en la inmunología con la perspectiva de que tengan aplicaciones para mejorar la salud de las personas.
En la definición de la estrategia científica y en la incorporación de los primeros investigadores ha tenido un papel decisivo el oncólogo Josep Tabernero, presidente del Comité Científico del CRI, que ha trabajado en la gestación del proyecto desde antes del inicio de las obras. Tabernero, que también es director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), defendió la apuesta por la inmunología porque es una especialidad que está transformando la medicina y que abre la vía a nuevas terapias para el cáncer y las enfermedades autoinmunes, infecciosas y neurodegenerativas, entre otras.
También ha sido clave la implicación de Antoni Ribas, oncólogo de la Universidad de California en Los Ángeles y referente mundial en inmunoterapias del cáncer, que ha contribuido al proyecto como presidente de su Consejo Asesor.
Forman parte del consejo científico de dirección, constituido poco antes de la inauguración del CRI, los directores de las seis instituciones científicas apoyadas por la Fundación La Caixa: el VHIO (Josep Tabernero), IrsiCaixa (Bonaventura Clotet), ISGlobal (Quique Bassat), el centro de alzheimer Barcelona Beta (Arcadi Navarro), el Institut de Recerca Sant Joan de Déu (Joan Comella) y el Instituto Gulbenkian en Portugal (Moisés Mallo).
El CRI se ha creado con la voluntad de reforzar la investigación biomédica de Barcelona y su área metropolitana. Por ello, se ha preferido colaborar que competir con otras instituciones científicas y se ha renunciado a captar talento de otros centros del entorno. “Barcelona es uno de los principales hubs de biomedicina de Europa; queremos contribuir para que sea aún más fuerte”, explica una fuente de la fundación.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.