El Govern ha convertido la seguridad en uno de los pilares de la legislatura. El Ejecutivo catalán inició el mandato con unas cifras de criminalidad elevadas, unos hurtos disparados en Barcelona y unos juzgados saturados que eran incapaces de absorber más asuntos. Se llegó a una situación límite que obligó a las administraciones a impulsar un plan de choque para revertirla.
Se desplegaron dispositivos especiales de los Mossos d’Esquadra, como el denominado plan Kanpai; se dotó a la Guardia Urbana de Barcelona de nuevas herramientas para citar correctamente a juicio a los delincuentes reincidentes, y se incrementó el número de juzgados dedicados en exclusiva a enjuiciar hurtos y robos violentos.
Las redes sociales, la iluminación, la limpieza y la exclusión social influyen en la sensación de seguridad
El plan contempló la creación de cuatro nuevos juzgados penales de refuerzo y de un tercer juzgado de guardia para delitos leves. Al mismo tiempo, se modificó la ley de la multirreincidencia para castigar con mayor severidad a los delincuentes persistentes. Todas estas medidas, que entraron en vigor en febrero del 2025, empiezan a dar sus frutos. Por un lado, los juzgados de delitos leves celebran ahora los juicios apenas diez días después de cometerse los hechos, cuando antes del plan los señalamientos se demoraban hasta nueve meses. Esta mejora ha permitido incluso suprimir el tercer juzgado de guardia que se puso en marcha ante la falta de demanda. Por otro lado, los juzgados penales han logrado reducir a cuatro meses el año y medio de retraso que acumulaban.
La reforma de la multirreincidencia también ha contribuido a mejorar la situación, aunque sus efectos todavía deben consolidarse. La sociedad civil, encabezada por Foment del Treball y el Il·lustre Col·legi de l’Advocacia de Barcelona, impulsó una reforma del Código Penal para endurecer las penas contra los delincuentes multirreincidentes que finalmente fue aprobada por el Congreso. Así, el robo de un teléfono móvil dejó de considerarse un delito leve para pasar a calificarse como un ilícito menos grave castigado con penas de prisión. La aplicación de esta reforma está derivando más procedimientos hacia los juzgados penales, liberando carga de trabajo en los juzgados de delitos leves.
A pesar de los esfuerzos para combatir la delincuencia persistente, existen otros frentes que preocupan al Govern. El principal es la proliferación de armas blancas, que ha llevado a poner en marcha el plan Daga para requisar cuchillos y navajas en la vía pública. En Barcelona, las intervenciones descendieron un 20,9% respecto al año anterior. Sin embargo, esta evolución favorable contrasta con la percepción de buena parte de la ciudadanía.
La sensación de que Catalunya es un territorio inseguro parece afianzarse pese a que muchos indicadores delictivos reflejan una evolución favorable. El reto del Govern pasa, precisamente, por combatir esa percepción y lograr que los ciudadanos recuperen la sensación de vivir en entornos seguros.
La influencia de las redes sociales, que amplifican y difunden imágenes de prácticamente todos los incidentes que se producen, unida a factores como la limpieza, la iluminación, el sinhogarismo o la exclusión social, puede incrementar la percepción de inseguridad, según reveló un estudio del Institut Metròpoli. Una de las recetas que ha defendido la nueva comisaria jefa de los Mossos d’Esquadra, Sílvia Catà, es reforzar la proximidad policial. “Tenemos que bajar del coche, mirar a los ojos a la gente y preguntarle qué le pasa”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.