El skyline del puerto de Barcelona ha cambiado sensiblemente desde hace unos días. Dos grúas de 90 metros de última generación se alzan, con permiso del vecino aeropuerto, en el muelle Prat, en el extremo más al sur del puerto. Son las nuevas incorporaciones a la terminal BEST, dos grúas catalogadas como las más grandes del mundo capaces de atender gigantescos buques de hasta 26 filas de contenedores de manga y de superar los 40 movimientos por hora y grúa.
Ambas infraestructuras son sin duda la cara más visible de los pasos que está dando el Port de Barcelona para reforzar su capacidad, ganar eficiencia y adaptarse a una nueva escala del comercio marítimo, marcada no solo por buques cada vez mayores y operativas más exigentes, sino también por una competencia feroz y una geopolítica cada vez más incierta, léase el estrecho de Ormuz.
Automatización, digitalización y electrificación marcan la nueva era del puerto de Barcelona
Y es que cada día decenas de miles de buques cruzan los océanos cargados con las mercancías que sostienen el comercio mundial. Durante el 2025 transportaron 12.900 millones de toneladas, según datos de la analista marítima Clarksons Research. Lo hicieron mayoritariamente en contenedores (TEU), que por primera vez en la historia marítima superaron el umbral de los 1.000 millones de TEU anuales: concretamente los puertos del mundo manipularon 1.012 millones de TEU, un 8% más que en el 2024, según el último análisis de Dynaliners , una de las publicaciones de referencia del sector. Shanghai y Singapur son los puertos más activos del mundo, con 55 millones y 44,7 millones de TEU respectivamente. Barcelona está en otra escala (3,7 millones de TEU en el 2025), pero está sometida a las mismas fuerzas que están transformando el negocio: barcos cada vez mayores, concentración de las grandes navieras, rutas que cambian al compás de la geopolítica y una batalla creciente entre puertos por ofrecer a los armadores operaciones más rápidas, fiables y eficientes.
El salto de escala del puerto se está jugando, sobre todo, en sus dos grandes terminales de contenedores. BEST y APM tienen en marcha planes de inversión que, en conjunto, superan los 426 millones de euros. En el muelle Prat, BEST ha hecho de la semiautomatización el corazón de su modelo operativo, mientras que en el muelle Sud APM Terminals acomete una profunda modernización de infraestructuras y equipos para ganar capacidad, adaptar el muelle a los megabuques, electrificar maquinaria y digitalizar procesos. Son dos estrategias distintas para un mismo objetivo, que el presidente del Port de Barcelona, José Alberto Carbonell, enmarca en una transformación más amplia: “En el 2025 sentamos las bases para fortalecer el puerto como nodo logístico estratégico en el Mediterráneo y para desplegar proyectos en los próximos años para ampliar capacidades y modernizar infraestructuras, descarbonizar actividades y apoyar el crecimiento de las empresas”.
BEST fue la primera terminal semiautomatizada del grupo Hutchison Ports (Hong Kong) y actualmente dispone de 68 grúas automatizadas de patio, 15 grúas de muelle y 1.500 metros de línea de atraque con 16,5 metros de calado. La ampliación no ha terminado. Tras invertir 130 millones de euros en los siete nuevos bloques automatizados puestos en servicio en el 2025 y las dos grúas recién inauguradas, tiene previstos otros 140 millones para incorporar seis bloques automatizados adicionales y tres nuevas grúas de muelle. “La automatización ha permitido gestionar mejor los recursos disponibles, optimizar la planificación de las operaciones y tomar decisiones en tiempo real ante escenarios cada vez más complejos”, explican desde BEST. El impacto va más allá de la terminal: un estudio elaborado este año por KPMG cifra en 2.195 millones de euros el valor añadido que genera su actividad en Catalunya, equivalente al 0,7% del PIB catalán, y en más de 20.500 los empleos directos, indirectos e inducidos vinculados a ella.
A pocos kilómetros, APM Terminals, de la danesa Maersk, avanza por un camino diferente. La compañía ejecuta un plan de modernización de más de 156 millones de euros, de los que 93 millones corresponden a nuevo equipamiento y más de 63 millones a infraestructuras. Las obras permitirán reforzar el muelle, aumentar el calado, adaptar los sistemas de atraque y operar simultáneamente dos megabuques. A ello se suma la incorporación de cinco nuevas grúas STS, la electrificación progresiva de la maquinaria y la digitalización de las operaciones. “Nuestro desafío no es únicamente mover más contenedores, sino hacerlo de forma más inteligente, sostenible y eficiente”, resume a modo de filosofía Julián Fernández, director general de APM Terminals Spanish Gateways. Una filosofía aplicable a todo el conjunto.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.