Catalunya surfea la ola eléctrica. Las plantas catalanas entran en el mapa de la nueva movilidad. La fábrica de Seat en Martorell es desde hace unos meses la responsable de producir dos eléctricos de la familia asequible del Grupo Volkswagen. En las instalaciones de Ebro de la Zona Franca se preparan para sumar su primer coche eléctrico, en otro salto adelante del proyecto que reindustrializó Nissan con la china Chery como socio. Un hilo electrificador conecta Martorell y la Zona Franca.
“El inicio de la producción de vehículos 100% eléctricos marca un hito histórico para Seat & Cupra y para la industria española y catalana, nos consolida como uno de los polos industriales más importantes del sector”, apuntan desde la compañía. “Culmina nuestra mayor transformación industrial e inicia una nueva etapa con una clara ambición de crecer”, se añade. Ha requerido una inversión de 3.300 millones de euros, adaptando 160.000 m² y con una planta de ensamblaje de sistemas de baterías. Así, con unos 13.000 empleos, se refuerza dentro del grupo.
Martorell ha mutado para acoger una línea de eléctricos. Por sus puertas ahora además salen el Cupra Raval –también diseñado y desarrollado aquí– y el VW ID.Polo. Forman parte de lo que su matriz llama familia de vehículos urbanos asequibles, que deberían jugar un papel clave en la movilidad eléctrica. El objetivo es “acelerar la electrificación de Europa desde España”. La respuesta al Raval es positiva: “Es el lanzamiento de Cupra más exitoso”, se apunta, con unos pedidos que duplican lo estimado. “Demuestra que es posible desarrollar y fabricar eléctricos competitivos, atractivos y con ambición global. Es un modelo clave para el futuro de la marca”, dicen.
Estos nuevos modelos conviven con los Formentor, Ibiza o Arona, entre otros, que salen de Martorell con distintas motorizaciones. De cara al futuro, y en medio del ajuste del Grupo Volkswagen, la asignación de una segunda plataforma puede ser otro salto y garantizar la supervivencia de la marca Seat.
En la otra gran planta catalana, la de Ebro en la Zona Franca, a finales de año o inicios del 2027 se incorporará el primer modelo eléctrico de la renacida marca, sobre una base del Chery QQ3 eléctrico. Para Rafael Ruiz, presidente de Ebro Motors Group, supone “mucho más que incorporar una nueva tecnología a la gama, es un nuevo paso en la transformación industrial que desarrollamos”. La voluntad es que la transición eléctrica genere “capacidades industriales, empleo y tecnología en Catalunya” y refuerce la competitividad europea. El eléctrico se unirá a otros modelos híbridos o de combustión como el s400, el s700, el s800 y el s900. La Zona Franca también está pendiente de sumar la producción de eléctricos del socio Chery, con sus marcas Omoda y Jaecoo, que llevan dos años de retraso. La previsión actual es que también empiecen a finales de año o inicios del 2027. Son más pasos para dar fuerza al proyecto, que ya emplea a 2.000 personas y acumula 150 millones invertidos. “Recuperar actividad industrial y empleo ha sido desde el inicio uno de los pilares del proyecto. La electrificación es una de las grandes transformaciones de nuestra industria”, se expone.
Los modelos de Martorell y de la Zona Franca son opciones de la gama de entrada eléctrica, de menor coste, por lo que pueden ser un revulsivo ante las dudas del consumidor. Las inversiones también permiten proteger a las plantas de las normativas de Bruselas, que a partir del 2035 limitan la combustión.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.