El ayuntamiento de Tarroja de Segarra impulsa una ordenanza contra los malos olores en su término municipal, en el que están proyectadas dos plantas de biogás con una capacidad total para tratar 335.000 toneladas de residuos al año. Prevé imponer sanciones de hasta 3.000 euros e inactividad temporal o definitiva.
El reglamento que tramita Tarroja establece límites de emisiones e instrumentos de control para las actividades económicas que se implanten en el municipio, así como sanciones para los infractores, según ‘Segre”.
“Tarroja de Segarra es un municipio que tiene cuatro granjas contadas, una extensión de 7,6 kilómetros cuadrados, es muy pequeño y en el que somos 170 habitantes, pero tenemos no sé si es la suerte o la desgracia que nos pasa el tubo el tubo del gas por y no somos una zona sepa, por lo que es una atracción para estas empresas en el territorio”, explica a La Vanguardia su alcaldesa, Imma Secanell.
La alcaldesa argumenta que empresas dicen que si todo funciona bien no tiene que haber problemas, pero insiste en es todo una incógnita porque hasta que no funcionen no se sabrá si realmente huele o no huele.
“Para evitar problemas posteriores, _agrega_ nos anticipamos y creamos una ordenanza para que podamos sancionar y controlar y establecer límites de olores”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.