El papamóvil se ha detenido en numerosas ocasiones en sus trayectos por las calles de Madrid para que Léon XIV pudiera bendecir a bebés. Recibe a las criaturas de manos de su cuerpo de seguridad. Ha bendecido a más de 15 criaturas en los trayectos que lleva realizados hasta ahora por las calles de la capital.
Según el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Navarra, Pablo Pérez, se trata de una tradición que hunde sus raíces en el Antiguo Testamento y responde al deseo de pedir a Dios bienes y protección para las personas. Y, aunque no es exclusiva de los papas, fue tras el Pontificado de Pablo VI, y especialmente, con Juan Pablo II, cuando se popularizó esta práctica.
Una de las primeras paradas se produjo ayer en Plaza de España, nada más salir del Palacio Real, cuando el vehículo de León XIV se paró y de forma inesperada, un ayudante del Papa cogió a un bebé, que estaba con su madre y su abuela y lo bendijo. “No estaba previsto. De repente se paró para bendecir a ese bebé. Su madre y su abuela estaban muy contentas a la vez que sorprendidas. No les dio casi tiempo a tomar fotos”, relata un feligrés que estaba allí presente.
Numerosas paradas antes de la misa
Esta situación se ha repetido este domingo en numerosas ocasiones antes de llegar a la Plaza de Cibeles. En su trayecto hacia la misa multitudinaria, a la que han acudido más de un millones de personas, León XIV ha bendecido a más de quince criaturas.
La segunda jornada del papa en la capital ha comenzado a las 09:00 horas cuando ha salido de la Nunciatura en un coche cerrado y minutos después, en el Instituto Ramiro de Maeztu, ha descendido del vehículo y se ha subido al papamóvil para iniciar su recorrido por la calle Serrano hasta concluir en Cibeles.
Tras su paso por Serrano y Colón, el papa ha sido recibido en Cibeles con aplausos y vivas por los cientos de miles de personas que han asistido a la misa.
El pontífice ha pasado por la plaza y ha hecho un recorrido por la Castellana hasta llegar a la Plaza de Neptuno antes de dirigirse a Cibeles de nuevo para saludar a toda la multitud que estaba en esa zona.
En este recorrido el papamóvil se ha detenido en al menos 15 ocasiones para bendecir a bebés que le acercaban hasta el vehículo miembros de su escolta.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.