Resistencia. El jubilado, Marcelo Marko, no ha sido finalmente expulsado de la residencia pública de Colmenar Viejo, pese a que este jueves cumplía el plazo dado por la Comunidad de Madrid para su salida forzosa.
Hacia el medio día, han acudido a su habitación dos trabajadores sociales para comunicarle que vencía el plazo otorgado por la Comunidad de Madrid para llevar a cabo su traslado forzoso al centro público de Villaviciosa de Odón. También se ha presentado la jefa de las TCAEs, que hace las veces de subdirectora cuando la directora no está presente. Se da la circunstancia que estos días la máxima autoridad del centro se encuentra de vacaciones.
Se ha negado a firmar el acta
”Simplemente me han preguntado si estaba preparado para irme”, relata Marcelo a La Vanguardia. Y al responderles que “no” -explica- “me han dicho que tenía que firmar un acta, a lo cual me he negado”.
Marcelo lleva meses sufriendo la presión de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) para ser expulsado del centro de Colmenar Viejo por tener un conflicto con otro residente. Pero en el trasfondo de este conflicto, él considera que se trata de un argumento para sacarle del geriátrico por su huelga de hambre de más de 25 días a principios de año por la mala calidad de la comida, así como por sus continuas quejas y sacar a la luz pública que los menús que se sirven en los geriátricos públicos de Madrid son de mala calidad.
La Comunidad de Madrid pretende hacer un traslado forzoso a la residencia de Villaviciosa de Odón, donde el residente tendría que compartir habitación, perdería su red de amigos y considera que es un centro con menos profesionales para atender a los residentes, así como con pocos medios de transporte público para llegar hasta la capital.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.