Es habitual que cuando los apasionados del fútbol, entre los que me incluyo, comparten tertulia, recuerden momentos concretos, jugadas sorprendentes y épicos goles, que forman parte ineludible de nuestra memoria asociada al equipo con el que hemos compartido una larga crónica sentimental, con sus buenos y malos momentos. Especialmente los goles, que son esos instantes que lograron disparar en milésimas de segundo la adrenalina hasta convencernos de que, en ocasiones, podemos sentir lo que es la felicidad. Y, lógicamente, a sus protagonistas, a esos hombres que lograron, como suele decirse, que los sueños, por muy imposibles que parecieran, se hicieran realidad.
Esa es la idea sobre la que se ha forjado el nuevo libro del periodista valenciano y referencia de la información deportiva Paco Lloret Una breve historia del Valencia CF en 10 goles (Eolas ediciones). Un texto que es una reivindicación de la memoria, con buenas dosis de nostalgia, con efecto balsámico para quien lo lea. Más en un momento de fuerte crisis de identidad del Valencia CF porque ya se sabe que hay momentos en los que un club de fútbol deja de ser únicamente una entidad deportiva para convertirse en un estado de ánimo colectivo.
El Valencia CF vive hoy uno de esos periodos. Sumido desde hace años en una profunda crisis institucional y deportiva, atrapado entre la desafección social, las protestas contra la propiedad y la sensación permanente de decadencia. El club parece caminar muy lejos de aquella grandeza que durante décadas lo convirtió en uno de los símbolos más potentes de València, con proyección, no olvidemos, en toda Europa.
El gran mérito del libro de Paco Lloret consiste en utilizar diez goles para explicar mucho más que diez jugadas. Cada tanto seleccionado representa una época, una identidad y un estado emocional del valencianismo. Son pequeñas piezas de un relato colectivo construido durante más de un siglo. Y también una manera de recordar que el actual deterioro del club no puede borrar la dimensión histórica de una institución que llegó a conquistar ligas, copas europeas y finales continentales (las dos consecutivas, contra el Real Madrid en 2000 y contra el Bayern de Munich, en 2001).
Cada tanto seleccionado representa una época, una identidad y un estado emocional del valencianismo.
En las páginas de Paco Lloret aparece Mundo, inevitable referencia a los orígenes de la memoria feliz del valencianismo. El legendario integrante de la “delantera eléctrica” representa aquel Valencia de los años cuarenta que comenzó a construir la dimensión competitiva y popular del club. En el acto de presentación del libro celebrado esta semana en el Ateneo de València estuvo presente su nieto, del mismo modo que también acudió el hijo de Waldo, otro de los grandes goleadores de la historia valencianista y símbolo del equipo de los años sesenta. La escena tenía algo de transmisión generacional, de herencia sentimental que se resiste a desaparecer.
Porque el libro de Paco Lloret permite también recorrer la evolución de una ciudad que, durante décadas, encontró en el Valencia CF una de sus principales fuentes de orgullo colectivo. El gol de Forment en 1971, decisivo para conquistar aquella Liga histórica, reapareció rodeado de la misma épica con la que todavía hoy lo recuerda el valencianismo. El veterano exfutbolista estuvo presente en el Ateneo y recibió una de las ovaciones más emocionadas de la noche. En realidad, no se aplaudía únicamente un gol. Se homenajeaba toda una época, una manera de entender el fútbol y hasta la propia identidad de la ciudad.
Algo parecido sucedió al evocarse el llamado “milagro de Mestalla”, aquel inolvidable gol de Tendillo en 1983. Hay episodios que terminan formando parte del ADN emocional de un club y que sobreviven gracias al relato compartido entre generaciones. Miguel Tendillo recordó aquella noche consciente de que sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria sentimental del valencianismo, como uno de esos instantes capaces de resumir por sí solos la relación casi irracional que muchos aficionados mantienen con su equipo.
Pero probablemente ningún nombre concentra tanta carga simbólica como el de Mario Kempes. El argentino trasciende la figura del gran futbolista para convertirse en un mito contemporáneo del Valencia CF. Representa la ambición, el talento y aquel tiempo en el que Mestalla podía mirar de frente a cualquier gigante europeo. Su intervención por videoconferencia provocó una mezcla de emoción y nostalgia entre los asistentes. Para muchos aficionados, Kempes sigue encarnando la imagen de un Valencia orgulloso, competitivo y reconocible.
Pero probablemente ningún nombre concentra tanta carga simbólica como el de Mario Kempes
El recorrido sentimental del libro avanza después hacia los años noventa y comienzos de los 2000, seguramente el último gran ciclo de esplendor del club. Ahí aparece la inolvidable volea de Mendieta en la final de Copa de 1999 frente al Atlético de Madrid, uno de los goles más bellos y simbólicos de la historia valencianista. Aquel tanto resumía la personalidad de un equipo que empezaba entonces a construir una etapa extraordinaria. Un equipo al que solo le faltó ganar una Liga de Campeones.
Tampoco faltó el recuerdo de la llamada “madre de todas las remontadas”, el inolvidable 3-4 frente al Barcelona en el Camp Nou, con Ariel Ortega y el “Piojo” López desatando la locura colectiva (y que sigue siendo un mal recuerdo para los culés). Durante la presentación, las imágenes de aquella noche despertaron aplausos espontáneos entre el público, como si durante unos segundos el tiempo hubiera quedado suspendido en una felicidad que el valencianismo actual añora recuperar.
El libro se detiene igualmente en los años gloriosos de Rafa Benítez, probablemente el mejor Valencia de la historia moderna. El gol de Mista que certificó el título de Liga y el doblete de Rubén Baraja en 2002 reaparecen como símbolos de un equipo irrepetible. El propio Baraja intervino también por videoconferencia en un acto que terminó convirtiéndose, casi sin pretenderlo, en un encuentro entre distintas generaciones unidas por una misma memoria emocional.
El libro se detiene igualmente en los años gloriosos de Rafa Benítez
Y el recorrido concluye con Rodrigo Moreno y su triplete en el año del Centenario, el último gran destello competitivo del Valencia CF. Aquella Copa conquistada en 2019 parece hoy lejana, casi perteneciente a otra época. Fue, probablemente, el último instante de felicidad plena antes de que la fractura institucional y el deterioro deportivo terminaran instalándose definitivamente en un club que no merece haberse instalado en el relato de la supervivencia. El Valencia CF fue grande, y este libro es un buen testigo de aquella grandeza.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.