Recordemos la máxima que suele usar Iván Redondo al referirse al papel de la Comunidad Valenciana en unas elecciones generales: “quien gana en Valencia tiene un pie y medio en La Moncloa”. O, visto de otra forma, esta autonomía, que aporta 33 diputados a la Cámara Baja, resulta decisiva para que cualquier gran formación pueda optar a la presidencia del Gobierno. Sucede, además, que es la valenciana la única de las grandes, tras Andalucía, Catalunya y Comunidad de Madrid, que celebrará comicios en mayo de 2027, a no ser que un adelanto electoral en España motive al PP, y en especial a Juanfran Pérez Llorca, a avanzar la cita autonómica, como ya hiciera Ximo Puig en 2019 para unir unas y otras. En la hipótesis de que un mal pronóstico electoral para el PSOE pudiera animar al president valenciano a aprovechar la coyuntura y consolidar su posición. Una estabilidad que, en cualquier caso, seguiría dependiendo del apoyo de Vox.
Los ingredientes de unas elecciones valencianas ya han sido ampliamente explicados. El PP, superado el trauma de la dana —que provocó la dimisión de Carlos Mazón—, dice disponer de encuestas que apuntan a una mejora sustancial de su músculo electoral. Vox, que ya condicionó tras el 28-M el primer ejecutivo autonómico de Mazón, será el socio necesario, pues nada indica que vaya a desfallecer respecto a lo obtenido hace tres años en las Corts Valencianes. El PSPV está sumido, como todo el PSOE, en la incertidumbre, y su líder, Diana Morant, necesita afianzar un perfil propio que la distancie de su pertenencia al Gobierno y le permita presentar un proyecto propio, alejado de las directrices de La Moncloa, que ayude a recuperar o mantener al electorado socialista decepcionado, que no es poco. Y Compromís aspira a significar a la Comunidad Valenciana como un territorio con personalidad política propia, con capacidad para aglutinar todo ese voto huérfano de liderazgos desde que Podemos y Sumar iniciaron el camino hacia la marginalidad tras el 28-M. La reaparición de Mónica Oltra apunta precisamente en esa dirección.
Como se trata además de una geografía que vota con mucha similitud a lo que se vota en España, es lógico que en algún momento el PP y el PSOE centren su atención en una autonomía que puede marcar diferencias en el escenario general. En el caso del PP, Génova sigue sin querer convocar un congreso extraordinario para ratificar el liderazgo provisional de Pérez Llorca. Pero parece difícil creer que la dirección nacional de este partido quiera abrir una crisis en la candidatura si no existe una alternativa clara; más aún si Llorca alcanza el otoño con unos presupuestos nuevos, con el conflicto de la Educación resuelto —aún no lo está— y con Vox contenido en sus exigencias ya conocidas para involucionar las políticas públicas sociales. Sucede algo semejante en el PSPV, donde, a pesar de críticas internas, nadie duda de que con Pedro Sánchez al frente del PSOE, Diana Morant será la candidata. Un escenario de desgaste severo o de salida traumática del presidente del Gobierno, hoy por hoy no descartable con tanta tensión judicial, complicaría la aparente paz valenciana socialista. Y queda por ver el efecto Mónica Oltra, que será candidata al Ayuntamiento, pero cuya presencia condicionará inevitablemente el mensaje electoral de Compromís.
La cuestión que nos ocupa es saber qué importancia darán el PP y el PSOE al caso valenciano y si habrá una apuesta clara en este territorio para rentabilizar el resultado a nivel general
Todos los sondeos publicados apuntan a que el bloque de la derecha y la derecha extrema conservará el poder autonómico valenciano. Pero ya se sabe que un año en política es una eternidad. La cuestión que nos ocupa es saber qué importancia darán el PP y el PSOE al caso valenciano y si habrá una apuesta clara en este territorio para rentabilizar el resultado a nivel general. Vamos a ver en los próximos meses mucho debate en torno a candidatos y candidaturas, pues en paralelo estarán también en juego las grandes capitales y las diputaciones provinciales. Por eso la apuesta valenciana será una de las grandes batallas políticas previas a las generales. Dicho de otro modo, estaría bien que los medios nacionales se fijaran más en lo que sucede en la Comunidad Valenciana; puede que el próximo ciclo político español vuelva a empezar aquí.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.