Toda vez que la ejecutiva de Compromís de València ha acordado esta semana proponer a Mónica Oltra como candidata a la alcaldía de la capital, es razonable esperar que más pronto que tarde la exvicepresidenta valenciana comience a despejar algunas de las incógnitas que acompañan su regreso. Quienes llevamos décadas siguiéndola nos preguntamos cuál es su proyecto de ciudad, qué estrategia de liderazgo pretende ejercer dentro de Compromís, cómo piensa movilizar al electorado progresista o de qué manera quiere relacionarse con otras fuerzas políticas, singularmente con el PSPV y con el PSOE. También interesa conocer cuál será el tono de su oposición al gobierno municipal de María José Catalá y qué mensajes definirán esta nueva etapa.
Hasta ahora, y desde aquel sábado en el que Iniciativa la aclamó para asumir este reto, sus apariciones públicas han sido escasas y, además, concentradas en medios de ámbito estatal. En ellas ha hablado principalmente de su salida de la política institucional, de las consecuencias personales que tuvo su imputación y del proceso judicial que todavía afronta. Es comprensible. Pero la realidad es que la futura candidata a la alcaldía de València aún ha explicado poco sobre la tarea política que pretende desarrollar en los próximos años.
No son pocos los que se preguntan, dentro y fuera de Compromís, cuál puede ser el alcance real de la vuelta de Mónica Oltra. Resulta inevitable recordar que fue la gran protagonista del cambio político valenciano de 2015. Su papel en la oposición al PP le otorgó una notoriedad decisiva y contribuyó a que las izquierdas recuperaran las principales instituciones valencianas tras dos décadas de hegemonía popular. Aquel mérito es indiscutible, aunque fuera después el PSPV y, en concreto, Ximo Puig, quien acabara ocupando la presidencia de la Generalitat con el apoyo de Compromís y Podem.
No son pocos los que se preguntan, dentro y fuera de Compromís, cuál puede ser el alcance real de la vuelta de Mónica Oltra para ser candidata a la alcaldía de València en una ciudad, y en un contexto, que ha variado mucho desde los tiempos del Botànic
Sin embargo, el escenario de 2026 poco tiene que ver con el de entonces. Oltra regresa después de varios años alejada de la primera línea política y lo hace en un contexto completamente diferente. No ha participado en la oposición al actual bloque formado por PP y Vox, ni ha sido protagonista de los debates que han marcado la legislatura. Además, su objetivo político ya no es la Generalitat, sino el Ayuntamiento de València. El cambio no es menor. La dirigente que construyó buena parte de su liderazgo desde una visión global de la política valenciana debe demostrar ahora que dispone de un proyecto específico para la capital.
A ello se añade la dimensión judicial. Su procesamiento seguirá formando parte del debate público y es inevitable preguntarse cómo puede afectar a la campaña electoral. ¿Coincidirá el juicio con la precampaña o la propia campaña? ¿Cómo condicionará su estrategia política? ¿Qué ocurriría si se produjera una condena? Son interrogantes que planean sobre su candidatura y que, guste o no, también formarán parte de la conversación política.
Hay otra cuestión relevante. A tenor de algunas de las entrevistas concedidas, podría interpretarse que en su regreso existe también una motivación personal. La propia Oltra ha defendido que fue víctima de una operación impulsada desde sectores de la extrema derecha para apartarla de la vida pública. Un reproche que, en parte, también ha dirigido hacia el PSPV, al que nunca ha ocultado cierta responsabilidad política en su salida del Consell tras su imputación. Tampoco es un secreto que, en aquel momento, incluso dentro de Compromís hubo voces que consideraron inevitable su marcha.
Por eso la principal incógnita no es únicamente por qué ha regresado Mónica Oltra. La dirigente que regresa no compite contra el mismo PP ni se enfrenta a la misma sociedad valenciana que conoció en 2015. Tampoco Compromís es hoy la misma organización. El contexto ha cambiado profundamente y la política valenciana también. Ahora Vox es el socio del PP que marca parte de la agenda política valenciana.
Precisamente por ello resulta necesario que comience a explicar su proyecto. Que detalle qué ciudad imagina, cómo pretende gobernarla y qué papel aspira a desempeñar en la reconstrucción del espacio progresista valenciano. Que dialogue con la prensa valenciana y con los medios que siguen cada día la actualidad de la capital. Su regreso constituye una de las noticias políticas más relevantes de los últimos años en la Comunitat Valenciana. Y en breve Oltra comenzará su precampaña a la alcaldía de València. Somos muchos los que queremos ver cuál será el efecto, en un sentido u en otro.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.