El Ayuntamiento de València ultima una nueva ordenanza de convivencia que pretende incorporar “nuevas herramientas para actuar frente a conductas que alteran la convivencia, entre ellas las concentraciones para consumir bebidas que impidan el uso normal de las vías y espacios públicos”. El borrador, que todavía no es definitivo, también plantea pacificar el uso de las calles y evitar los desmanes de las despedidas de soltero y soltera con sanciones que pueden llegar a los 750 euros por usar en la vía pública accesorios que simulen genitales o elementos sexuales.
En una nota, el Ayuntamiento del cap i casal ha señalado que, si las despedidas alteran la convivencia ciudadana, las multas podrán llegar a los 1.500 euros.
La futura Ordenanza de Convivencia y Civismo también recoge otros aspectos, tal y como anunció la alcaldesa de València, María José Catalá, en el reciente debate del estado de la ciudad. Prohibirá la concentración de grupos de más de 25 turistas por parte de los guías turísticos. En el caso de Ciutat Vella, los grupos serán, como máximo, de 20 personas. También quedará prohibida la utilización de altavoces o megáfonos por parte de los guías turísticos en las concentraciones de grupos con fines turísticos, debiendo utilizarse sistemas de audio individualizados para evitar el exceso de ruido.
Respecto al botellón, el consistorio ha informado que las concentraciones para ingerir alcohol podrán ser objeto de actuación cuando, entre otras circunstancias, obstaculicen el paso de peatones, impidan a otras personas utilizar bancos y otros espacios públicos, alteren el descanso vecinal o afecten a la salubridad, la higiene, el medio ambiente o los bienes e instalaciones públicas y privadas.
El Ayuntamiento señala que con la normativa autonómica era complicado sancionar el botellón
De este modo, apuntan las mismas fuentes, se prohíben las concentraciones de personas en la vía pública o en otros espacios abiertos al público para consumir comida o bebidas cuando concurran circunstancias que alteren la convivencia ciudadana.
El Ayuntamiento explica que, hasta la fecha, solo existía una ley autonómica que ponía el foco en el consumo de bebidas alcohólicas, exigiendo la comprobación visual por la policía de que la bebida estuviera en poder del infractor y hasta 3 muestras de la bebida, su etiquetado y precinto y posterior análisis por laboratorio con carácter previo a la denuncia, por lo que resultaba difícil la sanción de estas conductas.
Además, el anteproyecto contempla como infracción muy grave el consumo colectivo de bebidas o comida en bienes del patrimonio cultural protegidos y sus entornos. Las infracciones muy graves podrán ser sancionadas con multas de 1.500 a 3.000 euros.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.