El crítico musical Josep Vicent Frechina apunta la teoría de que La Gossa Sorda -el mítico grupo de Pego que la semana que viene bajará de nuevo de los escenarios tras un retorno pactado y pautado- ha sabido anticiparse con sus canciones a momentos claves. Lo hicieron en los años de agitación política con el disco Saó (2008), donde supieron ver la crisis económica que se avecinaba. Unos meses antes de la crisis de Lehman Brothers, publicaron El dia que tot rebente. También, años más tarde, en canciones como Falsos i absurds o Cavallers avanzaron el derrumbe de las élites políticas y económicas valencianas con episodios marcados por la corrupción o el desmantelamiento del sector financiero. Pero, apunta Frechina, no se quedaron ahí y, en 2014, previeron que la polseguera, la polvareda de malestar, iba creciendo. En 2015, un año después de su último disco con este mismo nombre, el panorama político valenciano cambió. Ya ese mismo año, el grupo anunció que bajaba de los escenarios.
La semana que viene, la banda volverá a dejarlo tras un retorno temporal y una minigira de reencuentro para los miembros de la misma y de su público pasado y presente. Será, como no podía ser de otra manera en Pego, donde se vivirá el último akelarre.
Coincidiendo con esta despedida, quién sabe si ya definitiva, salió la semana pasada a la venta La Gossa Sorda. Saó i polseguerra. Una obra pensada para caminar en paralelo a la minigira que ahora acaba, pero cuya publicación se retrasó y servirá ahora de colofón a una trayectoria que bien valía un libro y una reflexión.
Explica su autor, el crítico musical y experto en músicas de la Mediterránea, Josep Vicent Frechina, que la historia del grupo tenía mucha sustancia. Más allá de repescar anécdotas como el porqué de un nombre que se puso un año antes de que el grupo empezara siquiera a ensayar, pues no tenían ni instrumentos, el libro cruza el recorrido de la formación con la del despegue definitivo de la música en valenciano, sin olvidar el contexto político y cultural que le acompañó. “La Gossa forma parte de un ciclo musical que se abre en 2004 con la creación del COM (Col·lectiu d'Ovidi Montllor de música en valencià) y que se cierra con el final de Zoo, la Fúmiga y el segundo adiós de la Gossa”.
Una historia de un estilo de música muy característico -ese mestizaje de ska, rock, dolçaina y letras reivindicativas- cuyos orígenes Freechina sitúa en el concierto de The Clash en el Velódromo de Anoeta de mayo de 1981. Un concierto que inspiró a los hermanos Muguruza y que se sitúa como germen del llamado Rock Radical Vasco. Y es que del Kortatu de Muguruza bebió Obrint Pas, el grupo clave para la explosión de la escena musical en valenciano. “La Gossa Sorda fue un alumno aventajado, pero rápidamente logró tener una voz propia, más gamberra y festiva, sin desviarse de esa coincidencia ideológica y reivindicativa”, explica Frechina.
El autor, tomando como referencia a Friedrich Nietzsche, contrapone el pensamiento y el impulso apolíneo de orden y estructura con el impulso dionisíaco de caos y disfrute. Obrint Pas, con un siempre calculador y metódico Xavi Sarrià, estaría en el primer grupo (también Aspencat) frente a La Gossa Sorda u Orxata, más alineados en el lado dionisíaco. Dos maneras que conviven en el ecosistema cultural valencianista, como lo hicieron Joan Fuster o Raimón, en el lado apolíneo, o Vicent Andrés Estellés, Ovidi Montllor o Al Tall, en la esfera más escenificada con Dionisio. Un atrevido juego que el autor cuela en el libro.
La Gossa Sorda fue un alumno aventajado de Obrint Pas, pero rápidamente logró tener una voz propia, más gamberra y festiva
El manual acaba con el primero de los conciertos de su vuelta en Picassent. Un retorno que sorprende a Frechina por encontrarse al grupo “en su nivel musical y de impacto más grande”. De hecho, recuerda cómo volaron las 50.000 entradas de una formación que, en la métrica de Spotify demostró las ganas de que volvieran. Sin embargo, el retorno tenía un final escrito, el que se celebrará el próximo 11 de octubre en Pego. Como apunta el autor, muchos de los integrantes han tenido que hacer un sobreesfuerzo para volver a reunirse y compaginar sus nuevas vidas (con otras profesiones y con otras obligaciones familiares) con los conciertos y los viajes.
Así, tras el adiós en Pego, de La Gossa Sorda quedará, como refleja el título del libro, su legado (el saó, la palabra valenciana que describe el estado de madurez de una tierra para ser labrada), pero también la polseguerra, esa polvareda levantada en cada concierto y en muchas de sus letras premonitorias.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.