Por mucho que se siga una estricta rutina de cuidado de la piel, un sérum o una crema no puede cambiar el tamaño real de los poros; puede afinar su textura, pero de forma temporal. Lo mismo ocurre cuando se busca camuflar líneas finas de expresión o cicatrices de acné.
En estos casos, lo más recomendable en confiar en la medicina estética y en tratamientos como SkinPen, un dispositivo médico de microneedling, es decir, usa microagujas, que activa los mecanismos naturales de reparación de la piel, estimulando la producción de colágeno y elastina sin dañar la superficie cutánea.
“SkinPen es un dispositivo médico de microneedling que realiza hasta 1.500 microcanales por segundo mediante agujas extremadamente finas. Su gran ventaja es la precisión: permite trabajar a una profundidad exacta y reproducible, lo que hace que sea un tratamiento muy seguro y eficaz”, indica a La Vanguardia la doctora Beatriz Beltrán, experta en medicina estética, medicina interna y nutrición.
En los últimos años, este tratamiento se ha posicionado como el más indicado para mejorar cicatrices de acné, poros dilatados, estrías, finas líneas, cicatrices quirúrgicas o condiciones de pigmentación. Desvelamos, de la mano de la fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Barcelona, las siete claves del éxito de este procedimiento.
La primera de ellas es que hablamos de un tratamiento de microagujas que tienen varias intensidades. “La profundidad se adapta según el problema que queramos tratar. Esa es precisamente una de las grandes ventajas de SkinPen: sabemos con precisión a qué nivel estamos trabajando”, indica la profesional, que añade un ejemplo: “En el melasma trabajamos de forma muy superficial, a nivel de la unión dermoepidérmica, donde se encuentran los melanocitos, favoreciendo un recambio más ordenado del pigmento. En cambio, para tratar cicatrices de acné o arrugas más marcadas utilizamos profundidades mayores para estimular la regeneración de la dermis”
Antes de realizar este tratamiento se recomienda anestesiar la piel. Ello no significa que sea un procedimiento doloroso, pero desde el centro buscan que sea cómodo para el paciente. “Gracias a la anestesia tópica, la mayoría de las personas únicamente notan una ligera vibración o una sensación de roce durante la sesión”.
Una vez realizado, los resultados no son inmediatos, sino progresivos, ya que como recuerda la doctora Beltrán, se trata de una remodelación biológica de la piel. “Con el paso de las semanas aumenta la producción de colágeno, mejora la textura, disminuye el tamaño del poro, se atenúan las arrugas finas y las cicatrices, y la piel adquiere una mayor luminosidad y uniformidad”, señala.
La cuarta clave está relacionada con las sesiones necesarias para notar una piel renovada. Normalmente, como apunta la doctora, se recomienda un protocolo de 3 a 4 sesiones, separadas entre cuatro y seis semanas. “A partir de ese momento los resultados siguen mejorando durante los meses posteriores gracias al proceso continuo de formación de nuevo colágeno”, remarca.
Con el paso de las semanas aumenta la producción de colágeno, mejora la textura, disminuye el tamaño del poro, se atenúan las arrugas finas y las cicatrices, y la piel adquiere una mayor luminosidad y uniformidad”
Una vez realizada la sesión, se debe seguir una rutina específica para cuidar la piel. Cabe destacar que en las primeras 24 horas la piel está enrojecida y se siente un poco más seca, pero la recuperación es rápida y al día siguiente se puede hacer vida normal. “Durante los primeros días recomendamos utilizar productos reparadores e hidratantes y evitar activos potencialmente irritantes, como los retinoides, los ácidos exfoliantes o los exfoliantes físicos. Además, es imprescindible aplicar un fotoprotector de amplio espectro SPF 50+ y evitar la exposición solar directa”, expone la especialista.
Otro punto a favor de este tratamiento es que puede realizarse en verano. “A diferencia de algunos láseres ablativos o peelings químicos intensos, no elimina la capa superficial de la piel, por lo que el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria es mucho menor. Eso sí, el éxito depende de una correcta selección del paciente, de la profundidad utilizada y, sobre todo, de cumplir estrictamente con la fotoprotección posterior”, puntualiza.
En los primeros días después del tratamiento se deben evitar activo como retinoides y ácidos exfoliantes o físicos
SkinPen también puede combinarse con otros tratamientos para mejorar visiblemente la calidad de la piel, ya que los microcanales favorecen la penetración de activos regeneradores. “En función de cada paciente podemos combinarlo con exosomas tópicos, polinucleótidos, factores de crecimiento o protocolos específicos para manchas, cicatrices o rejuvenecimiento”, explica la doctora Beltrán, que recuerda: “La clave siempre es realizar un diagnóstico previo y personalizar el tratamiento, porque no todas las pieles necesitan la misma combinación. Ahí es donde realmente conseguimos resultados naturales, seguros y duraderos”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.