Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
ModaBellezaCasaViajesLifestyleBienestar
Suscríbete
Bienestar Salud

Robert Güerri, infectólogo: “Si tienes seis catarros al año no significa que haya un problema inmunitario; lo más preocupante es el tipo y la gravedad de las infecciones”

El jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital del Mar explica por qué algunas personas parecen resfriarse con mayor frecuencia que otras y qué medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de infección

Robert Güerri, infectólogo: “Si tienes seis catarros al año no significa que haya un problema inmunitario; lo más preocupante es el tipo y la gravedad de las infecciones”
Dr. Robert Güerri, el jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital del MarCedida
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 20 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Con la vuelta al trabajo y a las aulas también regresan los espacios cerrados, el contacto estrecho y, para muchas personas, los primeros resfriados de la temporada.
  • 02Encadenar varios catarros suele atribuirse popularmente a unas “defensas bajas”, pero detrás de esa mayor susceptibilidad pueden intervenir factores muy distintos, desde una mayor exposición a los virus hasta el descanso, el estrés o determinados hábitos de vida.
  • 03En conversación con  La Vanguardia, Robert Güerri, infectólogo y jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital del Mar, explica por qué algunas personas parecen resfriarse con mayor frecuencia que otras y qué medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de infección.
  • 04Para algunas personas, la vuelta al trabajo o a la escuela viene acompañada cada año de un resfriado.

Con la vuelta al trabajo y a las aulas también regresan los espacios cerrados, el contacto estrecho y, para muchas personas, los primeros resfriados de la temporada. Encadenar varios catarros suele atribuirse popularmente a unas “defensas bajas”, pero detrás de esa mayor susceptibilidad pueden intervenir factores muy distintos, desde una mayor exposición a los virus hasta el descanso, el estrés o determinados hábitos de vida.

En conversación con La Vanguardia, Robert Güerri, infectólogo y jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital del Mar, explica por qué algunas personas parecen resfriarse con mayor frecuencia que otras y qué medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de infección .

Para algunas personas, la vuelta al trabajo o a la escuela viene acompañada cada año de un resfriado. ¿A qué se debe?

Juegan varios factores. El primero es la época del año. Hacia el final del verano empiezan a bajar las temperaturas y determinados virus respiratorios comienzan a circular mejor. Hablamos sobre todo de rinovirus, adenovirus o algunos coronavirus, entre otros. A esto se suma que durante el verano pasamos más tiempo al aire libre y, con la vuelta a la rutina, volvemos a concentrarnos en oficinas, colegios y otros espacios cerrados. Hay además un tercer factor importante: los niños son grandes transmisores de las infecciones respiratorias. Cuando vuelven al colegio comparten virus entre ellos y después pueden transmitirlos a los adultos de su entorno. No hay nada mágico detrás de este aumento de los catarros: en gran medida es una cuestión de exposición y de ecología de los propios virus.

¿Por qué algunas personas parecen resfriarse constantemente, mientras que otras apenas lo hacen?

Es una pregunta que se repite mucho en consulta. Aquí debemos diferenciar dos situaciones. Existen personas con problemas concretos del sistema inmunitario que las hacen más susceptibles a determinadas infecciones, pero la inmensa mayoría de quienes sufren varios catarros al año no tienen una inmunodeficiencia. Normalmente se trata de una combinación de factores como los que hemos comentado antes. El estrés crónico o dormir mal también influyen. Hay estudios que han relacionado dormir menos de seis horas con un mayor riesgo de sufrir infecciones respiratorias virales. El descanso es fundamental para regular correctamente el sistema inmunitario.

Conviene consultar al médico cuando aparecen dificultades para respirar, sibilancias o síntomas que no evolucionan como cabría esperar
Conviene consultar al médico cuando aparecen dificultades para respirar, sibilancias o síntomas que no evolucionan como cabría esperarEUROPA PRESS / Europa Press

¿Hacer ejercicio puede ayudarnos a prevenirlos o, por el contrario, puede hacer que tengamos las defensas más bajas?

El ejercicio es un excelente inmunomodulador. Los estudios poblacionales muestran que las personas que mantienen una actividad física regular tienen una menor propensión a sufrir diferentes enfermedades, incluidas las infecciones. El ejercicio ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunitario. Otra cosa es el ejercicio extremadamente intenso. Después de esfuerzos físicos muy exigentes, como puede ocurrir en algunas pruebas de ultrarresistencia, puede existir transitoriamente una mayor susceptibilidad. Pero esto no tiene nada que ver con una persona que practica actividad física moderada de manera regular. Para la población general, hacer ejercicio es beneficioso.

¿Qué papel desempeña la alimentación en el sistema inmunitario? ¿Existe una dieta que pueda ayudarnos a prevenir infecciones?

Tenemos la suerte de vivir en un entorno donde disponemos de un patrón alimentario extraordinariamente saludable: la dieta mediterránea. Una alimentación basada en vegetales, frutas, legumbres, aceite de oliva y alimentos poco procesados favorece el correcto funcionamiento del organismo y también del sistema inmunitario. Por el contrario, las dietas muy ricas en grasas de mala calidad y alimentos ultraprocesados pueden favorecer alteraciones metabólicas e inmunitarias. No existe un alimento concreto que evite los resfriados, pero el patrón global de alimentación sí importa.

Los vegetales, frutas, legumbres y alimentos poco procesados favorecen el correcto funcionamiento del sistema inmunitario

En espacios cerrados, como una oficina, ¿qué medidas son realmente eficaces para reducir el riesgo de contagio?

La pandemia de covid nos enseñó mucho sobre la transmisión de los virus respiratorios. Una de las medidas fundamentales es ventilar. Un espacio cerrado, con mucha gente y sin una ventilación adecuada, facilita la acumulación de partículas respiratorias y, si hay una persona infectada, aumenta las posibilidades de transmisión. También aprendimos la utilidad de la mascarilla cuando una persona está enferma o en determinadas situaciones de riesgo, y la importancia de evitar el contacto estrecho con otras personas cuando tenemos muchos síntomas. Si no existe ventilación exterior, los sistemas de renovación o filtración del aire pueden ayudar. No eliminan completamente el riesgo, pero pueden reducir la concentración de partículas en el ambiente.

Utilizamos mucho la expresión “tener las defensas bajas”. ¿Tiene realmente sentido desde el punto de vista médico?

Es una expresión muy imprecisa. El sistema inmunitario es extremadamente complejo: no tenemos simplemente unas “defensas” que estén altas o bajas, sino una enorme red de células, moléculas y mecanismos que trabajan conjuntamente. Sí existen personas inmunodeprimidas, por ejemplo pacientes que reciben determinados tratamientos de quimioterapia, corticoides u otros fármacos inmunosupresores, o personas con algunas enfermedades concretas. Pero en una persona sana no podemos decir que, por dormir mal durante unos días, tenga “las defensas bajas”. Puede existir una peor regulación o funcionamiento de determinadas respuestas inmunitarias, pero es diferente de una inmunodeficiencia.

Tenemos la suerte de vivir en un entorno donde disponemos de un patrón alimentario extraordinariamente saludable
Tenemos la suerte de vivir en un entorno donde disponemos de un patrón alimentario extraordinariamente saludableGetty Images

¿Cuántos resfriados al año podemos considerar normales y cuándo deberíamos consultar al médico?

En adultos podemos hablar, como referencia poblacional, de alrededor de dos a cuatro resfriados al año, pero es solamente una media. Una persona puede tener seis o siete catarros durante un año y no presentar ningún problema inmunitario, especialmente si está muy expuesta a niños u otras personas. Lo que nos preocupa más es el tipo y la gravedad de las infecciones. Si una persona empieza a sufrir neumonías recurrentes, por ejemplo, hay que estudiarlo porque podría existir un problema inmunitario, anatómico o de otro tipo. También conviene consultar cuando aparecen dificultades para respirar, sibilancias o síntomas que no evolucionan como cabría esperar. A veces, lo que una persona interpreta como catarros repetidos puede ser, por ejemplo, un problema respiratorio como el asma.

¿Cuál es el principal error o mito sobre los catarros que cree que deberíamos desterrar?

Sí: recordar que los catarros son, en su inmensa mayoría, infecciones virales y que los antibióticos no sirven para tratarlos. Tomar un antibiótico cuando no está indicado no acelera la recuperación y, además, contribuye a seleccionar bacterias resistentes. No existen productos mágicos para evitar los resfriados. En general, las medidas más útiles siguen siendo bastante sencillas: descansar bien, hacer actividad física, mantener una alimentación saludable, ventilar los espacios y reducir la exposición cuando una persona tiene síntomas.Y, sobre todo, entender que tener varios catarros a lo largo del año no significa necesariamente que exista un problema con nuestro sistema inmunitario.

Anna Calpe
Anna Calpe
Bienestar

Periodista en el equipo de Audiencias de La Vanguardia. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Graduada en Periodismo y Comunicación Corporativa por la Universidad Ramon Llull.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.