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Símbolos en Gaudí según Cirlot

La historiadora y lingüista Victoria Cirlot desgrana los iconos gaudinianos que su padre recogió en sus estudios sobre el arquitecto

Símbolos en Gaudí según Cirlot
Casa Batlló, en el paseo de Gràcia de BarcelonaTerceros
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  • 01Juan Eduardo Cirlot siempre pensó que la mejor manera de estudiar era hacer un diccionario.
  • 02La ordenación alfabética de los elementos configuradores de cualquier temática o disciplina le parecía el modo idóneo para alcanzar una visión de conjunto que fuera al mismo tiempo amplia y concreta.
  • 03Hay que decir que no solo a él le pareció el diccionario la forma ideal, sino que esa ha sido una idea compartida en nuestra cultura occidental: desde una obra de Pedro Cantor en el siglo XII hasta las antologías de los dichos de los padres del desierto en el siglo XVII o los tratados de alquimia de la misma época recibieron un orden alfabético.
  • 04Por ello, en nada podía extrañarme el encargo de un artículo que adoptara la forma de un diccionario, un breve diccionario de los símbolos que se encuentran en la obra del arquitecto Antoni Gaudí.  Desde 1950, año en que apareció El arte de Gaudí, hasta 1966, fecha de su último ensayo sobre el arquitecto, Cirlot le dedicó diversos textos que han sido reunidos por Enrique Granell en un libro de inminente aparición.

Juan Eduardo Cirlot siempre pensó que la mejor manera de estudiar era hacer un diccionario. La ordenación alfabética de los elementos configuradores de cualquier temática o disciplina le parecía el modo idóneo para alcanzar una visión de conjunto que fuera al mismo tiempo amplia y concreta. Hay que decir que no solo a él le pareció el diccionario la forma ideal, sino que esa ha sido una idea compartida en nuestra cultura occidental: desde una obra de Pedro Cantor en el siglo XII hasta las antologías de los dichos de los padres del desierto en el siglo XVII o los tratados de alquimia de la misma época recibieron un orden alfabético. Por ello, en nada podía extrañarme el encargo de un artículo que adoptara la forma de un diccionario, un breve diccionario de los símbolos que se encuentran en la obra del arquitecto Antoni Gaudí. 

Desde 1950, año en que apareció El arte de Gaudí, hasta 1966, fecha de su último ensayo sobre el arquitecto, Cirlot le dedicó diversos textos que han sido reunidos por Enrique Granell en un libro de inminente aparición. El autor del Diccionario de símbolos tradicionales (1958) inició sus estudios sobre simbología en 1954, de modo que su primer libro sobre Gaudí resulta premonitorio en lo que respecta a su aproximación simbólica; en la década de los cincuenta, esta se fue afianzando progresivamente para adquirir su peculiar fisionomía en el diccionario como obra abierta en la que fue añadiendo voces hasta su última publicación en el Dictionary of symbols publicado en Nueva York por la Philosophical Library (1971). 

En este artículo he recogido aquellos símbolos que Cirlot advirtió como tales en sus estudios gaudinianos

En este artículo he recogido aquellos símbolos que Cirlot advirtió como tales en sus estudios gaudinianos. Cirlot nunca escribió un diccionario de símbolos de Gaudí, como por ejemplo sí pensó hacerlo de Marius Schneider. Pero la alta conmoción que supuso el descubrimiento de la indudable e inexplicable relación entre los conos hamitas y los conos gaudinianos tuvo que encontrarse entre los motivos que desencadenaron sus estudios de simbología. (Todos los estudios sobre Gaudí citados entre paréntesis se encuentran en el libro El arte de Gaudí, edición de Enrique Granell, Vaso Roto, Madrid, 2026.)

Texturas
Textura
TexturaIlustración de Sonia Pulido

Al hablar de la casa Milà, Cirlot se detiene en las texturas: “Masas pétreas, balcones erizados de hierro retorcido, superficies rugosas como carbonizadas, rugosidades”, “la materia atormentada” ('El arte de Gaudí', 1950). En el prólogo a la segunda edición de 'El arte de Gaudí' (1954) relacionó a Gaudí con el movimiento antroposófico de Rudolf Steiner, “para quien las formas de arte debían derivar de la morfología general y en particular de la anatomía humana”. En la obra gaudiniana, Cirlot ve “agitación de la vida”, “furia genesiaca”, “glándulas de secreción interna”.

Boca
Boca Gaudí
Boca GaudíIlustración de Sonia Pulido

En la casa Milà, Cirlot reconoció formas labiales que relacionó “con las maravillosas fotografías de Man Ray” (El arte de Gaudí, 1950), para finalmente advertir “bocas que se abren con hambre cenital en los paramentos de la iglesia de la colonia Güell” (“La arquitectura de Gaudí”,1955). La boca es un símbolo en el diccionario, y de ella nos dice que “el simbolismo de la boca parece ambivalente, como el fuego, creador (verbo) y destructor (devoración); como punto de unión de dos mundos exterior e interior. Por esta causa se explica el abundante simbolismo de la boca del monstruo, cuyos dientes constituyen el engranaje de dos universos, cielo y tierra o, mejor, infierno y tierra”.

La boca es el elemento de identificación principal de un animal considerado por Cirlot como “un animal gaudiniano”, esto es, la rana, “con sus grandes bocas siempre abiertas en espera de las víctimas que saciarán un hambre no menos perpetua”; pero también la rana es un símbolo de resurrección, y el hambre puede ser “de una Jerusalén celeste”, la que tiene que descender de los cielos (“Los animales de Gaudí”, 1955). 

Columna inclinada

“Atentado irracionalista” (El arte de Gaudí), “subversión arquitectónica” al hablar de la colonia Güell (“Introducción”, 1966). No aparece como símbolo en el diccionario, aunque sí la columna, perteneciente “al grupo cósmico del eje del mundo” y, por tanto, solidaria con “el árbol, la estaca del sacrificio, el mástil o la cruz”. Tiene en cuenta alguna variante, como las dos columnas que cósmicamente “simbolizan la eterna estabilidad, y su hueco, la entrada a la eternidad...”. Asimila la columna vertebral al eje del mundo “como el cráneo a la imagen del cielo, en la relación macrocosmos-microcosmos”. Comprendemos así por qué es “atentado” y “subversión”.

Cono
Cono Gaudí
Cono GaudíIlustración de Sonia Pulido

“El elemento más puro, verdaderamente sublime del arte gaudiniano”. Se trata de los conos proyectados para el edificio de las Misiones de Tánger, o los construidos ya en la fachada del Nacimiento del templo de la Sagrada Família, lejanos tanto del sentido del gótico como del clasicismo grecorromano. Cercanos, sorprendentemente, a las edificaciones negras hamitas, que Cirlot conoció gracias a Leo Frobenius. Ese descubrimiento fue el estímulo para escribir su primer libro El arte de Gaudí (1950) sin que le molestara dejar en lo irresuelto cómo el arquitecto catalán pudo llegar a la concepción primordial mitológica del templo mítico de Edschú a base de un cono central y varios subordinados. 

“Los hamitas labraban cavernas en los montes, las cuales tenían una salida vertical, verdadero pozo, salida de humo”, manifestándose una tensión criptoidea como la de los termiteros, “pura acumulación elemental que surge hacia arriba como abrupto canto de algo que enronquece en la sangre”, la misma que “anida en los conos de la Sagrada Família de Gaudí” (El arte de Gaudí, 1950). La verticalidad asimila el cono a la cima del monte, que es donde en la antigua religión egipcia tenía lugar el encuentro del dios del cielo y la diosa de la tierra (El arte de Gaudí, 1950). Los siete conos centrales construyen una imagen cósmica, es decir, un modelo de totalidad universal (“Introducción”, 1966). En su diccionario de símbolos tradicionales, introdujo el cono como símbolo y ya insistía sobre el hecho de constituir una “totalidad psíquica”.

Dragón

Primer animal gaudiniano. Expresión de los instintos reprimidos, la sexualidad latente bajo el dominador, pero en su significado esotérico “la suprema sabiduría” (“Los animales de Gaudí”, 1955). En los Botines en León (1891), Gaudí dispuso una escultura naturalista de san Jorge y el dragón en la portada (“Introducción”, 1966). Un tratamiento muy superior de la leyenda de san Jorge lo encontramos en la casa Batlló, donde todo es un dragón: “Los balcones de hierro tienen forma de órbitas oculares; en la zona baja hay formas óseas de las víctimas del dragón, y este aparece transmutado en la cubierta escamosa del edificio, con una torrecilla rematada en bulbosa cúpula que acaba en cruz, elemento vertical que alude a la espada del santo clavada en el cuerpo del monstruo” (“La arquitectura de Antoni Gaudí”, 1955).

Rinoceronte

Tercer animal gaudiniano. “En los rinocerontes de doble cuerno único, paradoja del espanto, está acaso la clave vital de esa forma de la plástica arquitectónica de Gaudí, con seguridad, la más irracional e inesperada” (“Los animales”, 1955).

Lámparas
Lámpara Gaudí
Lámpara GaudíIlustración de Sonia Pulido

Cirlot dedicó un artículo a las lámparas de Antoni Gaudí debido a su sentido simbólico: “Si el espacio cerrado por los muros del templo es símbolo del espacio cósmico o de su sentimiento en el espíritu del artista, las lámparas corresponden a las celestes luminarias” (“Lámparas”, 1956). En el diccionario se lee que son símbolo de la inteligencia y del espíritu. Así aparece en el mito griego de Psique, en la leyenda de Diógenes y en el arcano del Eremita en el tarot.

Templo/montaña/caverna

Ver conos, lámparas: “...el templo terrestre es una imagen del templo celeste...[...] Otro de los sentidos dominantes en el templo es su refundición de los diversos símbolos del eje del mundo, como la montaña hueca, la escalera y la ya mencionada cumbre de los sacrificios.” [...] “La ascensión a la cumbre del templo-montaña [...] era el equivalente de un viaje extático al centro del mundo...” (Diccionario de símbolos tradicionales, 1958).

Olas
Olas Gaudí
Olas GaudíIlustración de Sonia Pulido

La casa Milà: “Ritmos continuos que corren como olas del mar” (“La arquitectura de Gaudí”, 1955). Y en el diccionario: “…por el ritmo ondulante, las olas se relacionan con los dragones; por la espuma blanca, con la pureza. No hay aquí ambivalencia, sino yuxtaposición”.

Ranas
Rana Gaudí
Rana GaudíIlustración de Sonia Pulido

“Las ranas con sus grandes bocas siempre abiertas en espera de las víctimas que saciarán su hambre no menos perpetua”. (“Los animales”, 1955). “Representa la transición entre los elementos tierra y agua, e inversamente” (Diccionario de símbolos tradicionales, 1958). Y cita a Blavatsky, quien consideró la rana como “uno de los principales seres asociados a la idea de creación y resurrección, no solo por ser anfibia, sino por sus periodos alternos de aparición y desaparición (que, de otro lado, caracterizan a todos los animales lunares)”.

AG
Autor Genérico
Lifestyle

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.