El narcisista exhibe sus logros para sentirse superior, se alegra en secreto de tus problemas y minimiza tus éxitos y critica tu aspecto. También habla mal de ti cuando eres admirado y sabotea tu crecimiento y tus proyectos. En su nuevo libro, el autor de Gente tóxica (más de 2.000.000 de lectores en todo el mundo) revela cómo identificar a estas personas, entender sus estrategias y establecer límites firmes para recuperar la seguridad y el bienestar. Bernardo Stamateas (Buenos Aires, 1965) –psicólogo, sexólogo clínico y conferenciante argentino– regresa con Narcisistas (Vergara), a las que define como personas que buscan apagar tu brillo. Ahora, el experto y fenómeno mundial en autoayuda y superación personal te ayuda a encontrar las herramientas para encenderlo de nuevo.
Ha dado el salto de la toxicidad al narcisismo. ¿Siente que es una problemática en auge en la sociedad actual?
Sí, considero que es una problemática en auge. Vivimos en una cultura que muchas veces premia la apariencia por encima de la autenticidad, la exhibición por encima de la profundidad y el reconocimiento externo por encima del crecimiento interior. Esto no significa que haya más personas con trastorno narcisista, pero sí que ciertos rasgos narcisistas encuentran hoy un terreno fértil para desarrollarse y normalizarse.
¿Están las pantallas multiplicando esos rasgos narcisistas en los más jóvenes o simplemente visibilizan lo que ya existía?
Ambas cosas, ya que las pantallas estimulan la comparación social y, por otra parte, quienes ya tienen características narcisistas buscarán alimentar y reforzar esa imagen.
Vivimos en una cultura que muchas veces premia la apariencia por encima de la autenticidad”
¿Cuál es la línea roja que separa una autoestima sana del narcisismo patológico que describe en su libro?
La diferencia fundamental es que la autoestima sana reconoce el propio valor sin necesidad de compararse con nadie. El narcisismo, en cambio, necesita sentirse superior. Una persona con autoestima puede admirar los logros ajenos y alegrarse por ellos; una persona narcisista suele vivir esos logros como una amenaza. La autoestima construye vínculos; el narcisismo establece jerarquías. La autoestima dice: “Valgo”. El narcisismo dice: “Valgo más que tú”.
Usted afirma que el narcisista “se alegra en secreto de tus problemas” y “habla mal de ti cuando destacas o eres admirado”. Al ser actitudes tan encubiertas, ¿qué microseñales del día a día deberían hacernos saltar las alarmas antes de caer en su red?
En primer lugar, el narcisista procurará descalificarte con el fin de erosionar tu estima. Así, poco a poco, comenzarás a dudar de tus propios logros y capacidades y te irás reprimiendo de compartir tus ideas porque el miedo, a esta altura, se habrá apoderado de ti. Hasta que, con el tiempo, te conviertas en un dependiente emocional de su mirada. Frente a esta persona, a diario, sentirás que no eres lo suficientemente bueno, tendrás temor de expresar lo que sientes, dudarás de tus habilidades y buscarás todo el tiempo su aprobación. Si percibes estas señales en el otro, ten cuidado porque, probablemente, estés en presencia de un verdadero narcisista.
El motor de estas personas es una profunda envidia y la necesidad de boicotear el crecimiento ajeno. ¿Por qué al narcisista le perturba tanto que la gente de su entorno brille?
Porque vive el valor personal como una competencia permanente. Un pensamiento típico de alguien con estos rasgos es: “Si soy superior a los demás, soy valioso” o “Si los demás tienen éxito, yo soy un perdedor”. Por eso, el crecimiento ajeno lo enfrenta con una sensación de inferioridad que no tolera. En realidad, la envidia es un mecanismo de protección y defensa que, por lo general, es inconsciente. A través de la envidia o de la competencia, busca sentir que él también existe. Y suele expresar esa envidia descalificando tus logros, minimizando tus capacidades o intentando controlarte todo el tiempo para hacerte sentir inferior. De esa manera, crea una ilusión de superioridad y logra desvalorizarte, colocándote a su mismo nivel.
Si el narcisista es tu jefe o compañero y no puedes permitirte dejar el trabajo, ¿cómo se sobrevive emocionalmente a ese desgaste diario?
El objetivo de un jefe o de un compañero narcisista será menoscabar tu autoestima delante de los demás y, como nada será suficiente para subestimarte, te involucrará en peleas y conflictos que no son tuyos. Seguramente, si estuviste en una situación así, habrás sido sometido a una constante comparación. Por eso, frente a su agresión emocional o descalificación, lo ideal es no responder rápidamente. Tomarse un tiempo para meditar en lo sucedido, pensar y actuar estratégicamente. Y, por otro lado, tener documentado todo lo que te pide y lo que le entregas. De esta manera, dejas todo por escrito, lo cual será una manera sutil de protegerte de su manipulación. Y recuerda que, cuando el narcisista te invita a su batalla, aunque la ganes, ya perdiste porque no la elegiste tú, sino él o ella en tu lugar.
¿Es en el terreno de la pareja en el que más cuesta desengancharse de una persona así?
Sí, porque se genera una verdadera adicción emocional. Al comienzo, suele darte afecto en forma de un “bombardeo de amor” y, de pronto, se esconde o se vuelve frío. Así instala un ciclo muy frecuente: te hace vivir una tarde o una noche maravillosa, llena de pasión, y luego introduce un gran silencio o un desplante. Esa alternancia entre cercanía y distancia mantiene a la otra persona esperando recuperar los momentos de afecto. En esa dinámica, también utiliza la sexualidad como una forma de control, ya sea como premio o como castigo. La retira para castigar o despierta el deseo y luego se aleja, frustrando a su pareja y haciéndola sentir insegura. Ahora bien, la clave para no caer en las garras de una relación tóxica, o para salir de ella si ya estamos atrapados, es trabajar en nosotros mismos para saber con certeza quiénes somos y cuánto valemos. Es decir, desarrollar un amor propio equilibrado que nos permita respetarnos, cuidarnos y atraer vínculos saludables.
¿Cuál es el consejo número uno para evitar ser saboteado por un padre o una madre narcisista?
En primer lugar, separar nuestra propia historia de la de nuestros padres. ¡No somos ellos! Fijar ese límite nos corresponde. Es nuestra vida, y no deberíamos vivirla con culpa. Segundo, ponerle un nombre a todo lo vivido. Esto significa que no lo minimizamos. Decir que mi padre o mi madre es narcisista no es atacar, sino entender la estructura dentro de la cual uno vivió. Tercero, procurar movernos en entornos donde no seamos manipulados y podamos ser nosotros mismos. Cuarto, practicar hablar con determinación. Evitar utilizar frases protectoras como, por ejemplo: “Bueno, todos los padres son así”. En cambio, comenzar a poner en palabras, con la mayor claridad posible, los límites: “Te escucho, pero necesito decidir esto por mí”. Por último, intentar mirar mi propia vida desde el adulto que hoy soy y aceptar que todos podemos vivir momentos buenos y malos, pero nada invalida el daño al que fuimos sometidos, una y otra vez, desde pequeños.
Apenas reconozcas a un narcisista, dile: ‘Hasta acá llegaste’”
¿Es posible volver a confiar plenamente en los demás y construir vínculos sanos después de haber sido desgastado por un narcisista?
Claramente, sí. Necesitamos saber que no podemos cambiar a nadie, pero sí uno puede elegir la manera de cuidarse, de fijar límites y de saber a quién abrirle su corazón. Nadie debe callarnos ni manipularnos ni disminuirnos. Todos merecemos vivir libremente y ser respetados. Por eso, apenas reconozcas a un narcisista, dile: “Hasta acá llegaste”. De esta manera, con límites claros, volverás a confiar en ti mismo y podrás rodearte de personas nutritivas que sumen a tu vida. El primer paso hacia la sanidad consiste en reconocer la propia herida; solo así podrás volver a vincularte de manera sana, libre y genuina.
¿Cuál debe ser el primer paso para recuperar la confianza perdida?
Comprender que no fuimos lastimados porque no valemos, sino porque la persona narcisista necesita hacernos sentir mal. Es fundamental dejar de interpretar el daño recibido como una medida de nuestro valor personal. También es importante recordar que, si bien todos podemos tener algún rasgo narcisista, una persona tóxica posee una estructura disfuncional que la lleva a dañar al otro y hacerlo sentir inferior para sentirse mejor consigo misma. Comprender esta diferencia permite dejar de cargar con una culpa que no nos corresponde y comenzar a reconstruir la confianza en uno mismo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.