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Dentro de las fábricas-laboratorio de Vietnam que trabajan para lograr una moda limpia

El gitante sueco H&M se ha impuesto llegar a las emisiones cero de gases invernadero en 2040

Dentro de las fábricas-laboratorio de Vietnam que trabajan para lograr una moda limpia
Una operaria en Bangjie, tres de las factorías que trabajan para la multinacional suecaKristoffer Marchi
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Actualizado hace 115 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01No es ninguna novedad que la industria de la moda es una de las más contaminantes del planeta y que muchos indicadores la sitúan como la segunda que genera mayor impacto.
  • 02Por ejemplo, para elaborar una camiseta de algodón se necesitan unos 2.700 litros de agua, según un informe del Parlamento Europeo.
  • 03De ahí que en los últimos tiempos la etiqueta sostenible retumbe en el sector, incluso entre las marcas de moda rápida.
  • 04El objetivo es dejar la menor huella medioambiental posible.

No es ninguna novedad que la industria de la moda es una de las más contaminantes del planeta y que muchos indicadores la sitúan como la segunda que genera mayor impacto. Por ejemplo, para elaborar una camiseta de algodón se necesitan unos 2.700 litros de agua, según un informe del Parlamento Europeo. De ahí que en los últimos tiempos la etiqueta sostenible retumbe en el sector, incluso entre las marcas de moda rápida. El objetivo es dejar la menor huella medioambiental posible. ¿Pero son compatibles la fast fashion y la sostenibilidad?

H&M, la multinacional reconocida por aplicar el modelo sueco de transparencia y responsabilidad social, cree que sí y está convencida de que se pueden complementar los diseños más modernos, los precios asequibles y las soluciones sostenibles. “Tenemos capacidad suficiente para hacerlo porque la idea de sostenible se ha integrado en el diseño, la fabricación, la cadena de suministro y la distribución”, apunta Leyla Ertur, directora de Sostenibilidad del grupo.

Tejidos en Seduno, paneles solares en la de Crystal Martin y una operaria en Bangjie, tres de las factorías que trabajan para la multinacional sueca
Tejidos en Seduno, paneles solares en la de Crystal Martin y una operaria en Bangjie, tres de las factorías que trabajan para la multinacional suecaKristoffer Marchi

Ertur también destaca que las soluciones surgen del talento, de la colaboración mano a mano con los proveedores, y del tamaño y la gran capacidad de la empresa para escalar sus propuestas. “Hay cierta confusión sobre la moda rápida, se interpreta como usar y tirar, pero para nosotros significa ser capaces de adaptarnos rápidamente a las tendencias y a lo que desean los clientes”, añade la ejecutiva de la marca escandinava.

La cadena de moda sueca se ha fijado un ambicioso objetivo de reducir en 2030 un 56% las emisiones absolutas de gases invernadero respecto al año 2019 y alcanzar las cero emisiones netas en 2040. Y en 2025 ya ha invertido 2.800 millones de coronas suecas (unos 257 millones de euros) en la descarbonización e innovación de materiales.

Elegir bien los materiales desde el inicio es una de las formas más eficaces de reducir el impacto climático”

Ertur admite que el mayor impacto que generan en el clima -y, por lo tanto, su mayor reto- proviene de su cadena de suministro. “Queremos producir todo lo que podamos vender, no queremos productos sobrantes y damos prioridad a eliminar las emisiones, que la energía proceda de fuentes renovables y se seleccionen materiales de bajo impacto, circulares y sostenibles”, explica Leyla Ertur a Magazine.

En esa lucha hacia la descarbonización de la moda existen varias fases y el diseño es una de las más decisivas, como apuntan desde H&M mientras nos muestran el corazón creativo de la marca, ubicado en pleno centro de Estocolmo. Nada más entrar en el espacio, se visualizan muestras de materiales con diferentes texturas: lino, suiting, fluids, velvet… El equipo creativo trabaja apoyado por especialistas en “inteligencia de moda” que filtran influencias globales —desde el cine hasta los cambios sociales— para transformarlas en tendencias concretas.

Diseñadoras de H&M en el laboratorio donde se eligen colores y se analizan tendencias para las colecciones de moda 
Diseñadoras de H&M en el laboratorio donde se eligen colores y se analizan tendencias para las colecciones de moda Kristoffer Marchi

“Elegir bien los materiales desde el inicio es una de las formas más eficaces de reducir el impacto climático”, asegura Linda Schultz, directora visual de ropa femenina. De ahí que la cadena se vuelque en trabajar con “materiales conocidos”, probados ya a gran escala. Parece que la sostenibilidad no limita la creatividad, sino que la enfoca y la fortalece. “Anima a los diseñadores a trabajar de forma más inteligente, a pensar en la durabilidad y tomar decisiones conscientes que equilibran estética, calidad e impacto”, puntualiza.

Los diseñadores también disponen de una biblioteca de colores, que ocupa una de las salas donde se pueden apreciar diversos retazos con tonalidades diferentes. “Tenemos más de 4.000 tonos para elegir ordenados por un sistema de codificación, algo muy sueco”, bromea. Este sistema, que se trabaja en colaboración con los proveedores, mantiene la coherencia cromática en toda la cadena de producción y permite coordinarse en diferentes países sin necesidad de enviar muestras físicas.

Cáscara de arroz para alimentar calderas

En paralelo, el laboratorio de innovación explora nuevas tecnologías y materiales, desde el algodón cultivado en laboratorio hasta procesos de reciclaje avanzado de textiles mixtos. Aunque muchas de estas soluciones aún están en fase experimental, el objetivo es escalarlas progresivamente para cumplir la meta de utilizar únicamente materiales reciclados —que ahora suponen el 32%— o de origen sostenible en 2030, una de las tres prioridades que la compañía ha marcado en su plan de emisiones de gases invernadero.

Descarbonizar los procesos de producción, que actualmente representan el 64% del total de emisiones, es la otra prioridad. El grupo sueco intenta reformular su cadena de producción con un modelo que rompe al menos en parte con las prácticas tradicionales del sector. Proveedores leales, contratos más largos y una integración de sostenibilidad en el eje operativo, con un núcleo duro de alrededor de 30 socios estratégicos. 

Stella McCartney: Se une a Insights Board, una herramienta para fomentar el diálogo sobre sostenibilidad 
Stella McCartney: Se une a Insights Board, una herramienta para fomentar el diálogo sobre sostenibilidad H&M

La lógica es clara: interlocutores que permiten relaciones más estables, previsibles y más exigentes en términos sociales y ambientales, aseguran.

“Tenemos expectativas claras para todos nuestros socios. Esperamos calidad, sostenibilidad, plazos de entrega, precio y stock”, dice Yosef El Natour, jefe de sostenibilidad para la producción del Grupo H&M, en una entrevista en Vietnam, donde se está aplicando el modelo de auditoría de fábricas, en la mayoría de casos realizadas por entidades independientes, que incluye la supervisión del respeto a los derechos laborales y de asociación de los trabajadores.

La moda rápida también es cuestionada por la contaminación de sus fábricas y las condiciones de trabajo en países donde producen sus prendas. H&M responde a este cuestionamiento con un modelo propio y ha elegido Vietnam, uno de los grandes polos textiles del mundo, para explicar este viraje. Allí, la empresa concentra cerca del 10% del total de proveedores, opera con 60 centros de producción y, aunque no posee fábricas propias, su actividad genera empleo indirecto a aproximadamente 55.000 trabajadores.

La actriz Bel Priestley posa con modelos de la colección de Stella McCartney para H&M 
La actriz Bel Priestley posa con modelos de la colección de Stella McCartney para H&M Rowben Lantion

Esta vez nos adentramos en las fábricas que producen las distintas colecciones de la cadena sueca y una de ellas es el gigante chino Seduno Group, con sede en una zona industrial en las afueras de Ho Chi Minh. Aquí el resultado de la descarbonización empieza a ser visible y donde antes había combustibles fósiles ahora se utiliza biomasa, como cáscara de arroz, para alimentar las calderas térmicas. Un cambio significativo.

Las fábricas son espacios más limpios y más seguros, y ofrecen un entorno más saludable a los operarios. La transformación también se vive dentro de las propias plantas. En Seduno presumen de sus programas que buscan mejorar el día a día de los trabajadores: desde foros de diálogo con la dirección hasta iniciativas contra el acoso y la violencia de género. Algunos confiesan al Magazine que ganan unos diez millones de dongs (unos 330 euros al mes) y que les alcanza para vivir dignamente.

Diseño y materiales son clave para reducir el impacto climático

Crystal Martin, en la periferia de Hanoi, es otro socio clave de H&M en Vietnam. Las instalaciones son modélicas. Entre los avances que se han aplicado figuran los controles inteligentes de los sistemas de refrigeración. La fábrica es un enjambre ordenado de paneles solares en la azotea y desde el sexto piso se observa la planta de tratamiento de aguas residuales. La mayoría de trabajadores son mujeres y gozan de ventajas como que, cuando están embarazadas, se benefician de comidas adicionales y de plazas más cercanas a la entrada en el parking de motos, el vehículo que inunda las calles de las ciudades vietnamitas.

Cerca de Hanoi se hallan las dependencias de Bangjie, un fabricante textil que ya prácticamente es un proveedor de H&M con una intensidad de carbono cero. Eso significa que tiene un nivel de electrificación y optimización energética para asegurar la descarbonización de su cadena de suministro. Por eso nos lo enseñan a un grupo internacional de periodistas, pues la empresa sueca intenta avanzar en su política de crecer sin dejar huella. Bangjie representa la nueva generación de factorías. Y no es fácil, como confiesa Leyla Ertur, porque en muchos países “no hay un acceso a una energía limpia en la red eléctrica y quedan demasiadas barreras tecnológicas para escalar el uso de ciertos materiales reciclados”.

El supermodelo Alton Mason posa con modelos de la colección de Stella McCartney para H&M 
El supermodelo Alton Mason posa con modelos de la colección de Stella McCartney para H&M Rowben Lantion

“Lo importante —según Yosef El-Natour— es que el cliente perciba que las prendas que adquiere al entrar en una tienda han sido fabricadas de forma responsable, sin necesidad de asumir un coste adicional ni renunciar al diseño”, resume para enfatizar los esfuerzos en cumplir con los estándares y directrices internacionales. Por convicción y porque las normas de la Unión Europea cada vez son más estrictas y exigentes.

Desde hace 20 años, H&M teje alianzas con voces influyentes como, por ejemplo, Karl Lagerfeld. Esta primavera ha reclutado a la británica Stella McCartney, que lanzará una colección especial. McCartney fue elegida por su talento y legado en el mundo de la moda y el hecho de que sea una voz líder en defensa de la sostenibilidad. El camino está marcado para la moda. Pero recorrerlo no es fácil ni rápido. Los resultados aún están por ver.

Roxana Ibañez Machado
Roxana Ibañez Machado
Moda

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.