La segunda jornada de desfiles de la 080 Barcelona Fashion Week ha arrancado este miércoles con Carrieri. El argentino Lucas Carrieri, con base en Madrid, es uno de los debutantes de esta edición y uno de los talentos de la escena creativa de esta pasarela que mejor representa esa identidad, diversa y sin etiquetas que define a las nuevas generaciones.
Un modelo con la cara magullada y vestido con unos calzoncillos que imitan los de un boxeador se pasea desconcertado por la pasarela del Port Vell, como si acabara de aterrizar en otro plantea. El desfile es en sí mismo una performance y una pregunta que interpela directamente al público: ¿Qué pasa cuando el futuro no es lo que soñábamos?
En este universo post apocalíptico se viste con ropa utilitaria, pantalones cargo, bombers, camisetas de algodón, leggings de neopreno y capuchas como accesorio. Siempre acompañados con botas militares extremas, los estilismos se presentan sin género.
Son composiciones de upcycling formadas por retales, como piezas de puzles que componen paisajes vectoriales de los primeros entornos digitales y una moda que busca ser imperfecta. Porque el diseñador rehúye de la imagen limpia, pura y perfecta que siempre se le atribuye a esta industria.
Es por eso que los modelos se pasean con narices ensangrentadas y ojos morados, obra de los maquilladores de Mac de estas jornadas, y la ropa mal puesta. Una propuesta atrevida para las miradas más convencionales pero muy necesaria para esas generaciones que viven de la nostalgia de los noventa, cuando Chat GPT no mandaba sobre nuestros pensamientos ni acciones.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.