Audemars Piguet para Swatch. Ya es oficial. Se confirma el bombazo que estará a la venta el sábado 16 en las tiendas oficiales de Swatch. Como siempre sin listas de espera, sin adjudicaciones previas. Aquí manda el “first come, first served”. Es para el que llegue antes así que ya se están organizando las colas.
Swatch lo ha vuelto a hacer (primero fue Moonswatch en colaboración con Omega y luego su approach al Fifty Fathoms de Blancpain) pero esto con Audemars Piguet va mucho más allá y el mundo de la relojería acaba de entrar, esta vez más que nunca, en histeria colectiva.
Lo que comenzó con un par de páginas impresas a todo color en este diario (y en The Guardian) destacando un movimiento y algunos componentes de un reloj derivó, casi al instante, en un alud de rumores de lo más interesantes. Se habló mucho de lo que parecía imposible. De una firma como Audemars PIguet asociándose con una marca tan accesible (y tremendamente disruptiva) como Swatch. Y al final ha sido cierto. Es una nueva demostración de que la manufactura de los relojes biocerámicos de colores entiende perfectamente cómo convertir todo lo que toca en un fenómeno cultural.
Atendiendo a la presentación de las primeras pistas, muchos no dudaron ni un segundo. Dieron por supuesto que la palabra Royal, la tipografía tan cercana a esa marca a la que cantaba Rosalía y esos colores atrevidos en clave pop, apuntaban directamente a Audemars Piguet. Y ardieron las redes, y siguen ardiendo, para hacer hablar de alta relojería (en una versión insólitamente asequible) hasta quienes nunca se interesaron por ella.
Los dos iconos suizos se unen para inventar una nueva manera de llevar el reloj
Lo verdaderamente fascinante de esta colaboración es que Audemars Piguet no tiene nada que ver con Swatch Group. Eso es lo que convierte este lanzamiento en algo histórico. Hasta ahora las colaboraciones de Swatch habían jugado en casa utilizando marcas de su propio conglomerado. Ya se ha dicho. El Speedmaster de Omega y el Fifty Fathoms de Blancpain. Pero AP es una manufactura orgullosamente independiente. Exclusiva. Inalcanzable para la inmensa mayoría.
Así que Swatch vuelve a lo suyo. No vende solo un reloj. Vende acceso emocional. La sensación de tocar, aunque sea por un instante, un símbolo reservado para futbolistas y estrellas, para coleccionistas de élite. Y ahí está la magia.
De hecho, tirando de archivo se puede encontrar el germen de todo esto. Son las palabras de François-Henry Bennahmias, CEO de Audemars Piguet hasta finales de 2023, alabando la asociación de Swatch y Omega. El entonces directivo valoraba que “esas acciones educan a los jóvenes en los iconos de la alta relojería”.
“Presentamos Audemars Piguet x Swatch, una colaboración que rompe las reglas y fusiona el atrevimiento y la provocación positiva con el arte de la alta relojería” reza el corto en una maravillosa clave pop que ahora confirma el asunto.
Y sigue relatando que “dos iconos suizos se unen en una colección totalmente nueva que redefinirá la manera en la que llevamos los relojes”. Eso quizá explica que, en lugar de correas lo que parece sustentar el RoyalPop, que así se llama el invento, parece más para llevar en el cuello. ¿A ver si será un reloj de bolsillo?
El sábado 16 los veremos. Pero se insiste. Habrá que hacer cola a las puertas de sus tiendas seleccionadas. Porque no hay reservas, ni preferencias ni tratos distintos para nadie. Quien quiera esa pieza deberá hacer su cola. No son ediciones limitadas, no se trata de eso, pero lo que está claro es que las producciones van llegando cuando toca y siempre, siempre se agotan.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.