Vestidos y Barbies, lookbooks, y botas: todo aquello que compone una vida dedicada a la moda permaneció oculto durante años en cajas en la casa de Martin Margiela. “Martin escribe todo con un rotulador negro muy grueso, así que en las cajas simplemente ponía, por ejemplo, ‘zapatos’”, explica Salomé Pirson, subastadora y cofundadora de Maurice Auction. “A su manera, está organizado”.
Ese proceso de abrir cajas que comenzó hace año y medio desembocará pronto en un hito para el mundo de la moda. El próximo 9 de junio, en París, saldrá a subasta por primera vez la colección personal de un diseñador, de la mano de Maurice Auction y Kerry Taylor Auctions.
Los detalles íntimos son evidentes entre los lotes disponibles, componiendo en conjunto lo que Pirson define como “una subasta que funciona como un autorretrato” del diseñador belga, célebre por su carácter esquivo. A través de las notas manuscritas que Margiela dejó sobre varias de las piezas más cotidianas, se reconstruye el día a día de sus primeros años de carrera.
Un ejemplo es su teléfono personal: “Todo [en mi oficina] tenía que estar pintado de blanco de manera imperfecta: las paredes, los suelos, los muebles cubiertos de algodón, la televisión e incluso los teléfonos. El efecto era sorprendente”, describe el modista en referencia a uno de los teléfonos incluidos en la venta. “Como nunca conseguía recordar mi número, lo escribí directamente sobre el aparato”.
Su visión estética más amplia también se refleja en esos apuntes, donde deja claro que su trabajo no siempre fue comprendido correctamente. Sobre la “Blouse blanche” incluida en la venta —una pieza emblemática de la maison— escribe: “Cuando Maison Martin Margiela fue creada en 1988, todo el equipo llevaba estos delantales blancos de algodón. Son copias de las ‘blusas’ que utilizan las modelos en las casas de alta costura entre prueba y prueba, así como las personas que trabajan en los talleres”, apunta. “Como nuestra casa de moda era bastante controvertida, el mundo exterior empezó a llamarlas batas de laboratorio, algo que nunca tuve en mente”, continúa Margiela.
Consciente de la atención que despertaban los diseños de la maison, Margiela también reflexiona sobre la imagen que quiso proyectar desde el inicio: “Desde el principio tuve la idea de crear un velo que cubriera completamente el rostro de las modelos. Al hacerlo, toda la atención se centraba únicamente en la ropa, sin la distracción del rostro de la persona”, escribe en la descripción de un boceto marcado con anotaciones y correcciones a lápiz.
Esta es la segunda gran venta vinculada a Martin Margiela organizada por Maurice Auctions. A comienzos de 2025, una colección privada del diseñador, vendida por la familia Picozzi, alcanzó un total de 1.889.000 euros. “Cuando Martin vio la subasta que organizamos el año pasado, se sorprendió positivamente al ver los resultados”, relata Salomé Pirson.
A partir de ahí comenzaron las conversaciones sobre la posibilidad de vender también estas piezas personales, entre las que se encuentra la colección de 60 piezas de Hermès pertenecientes a su madre —vestidos y accesorios creados entre 1997 y 2003— correspondientes a la etapa en la que el diseñador belga dirigió la firma francesa.
“Martin se dio cuenta de que las piezas de lujo de Hermès eran muy difíciles de conservar. Si no las usas, no tiene sentido mantenerlas encerradas en cajas. Es mejor que acaben en manos de alguien que vaya a cuidarlas”, explica Salomé Pirson y continúa: “Cuidarlas puede significar que las adquiera un museo o una institución, o simplemente alguien que quiera llevar la ropa de forma habitual. Margiela no quería que terminaran olvidadas en un armario y descubrir, años después, que todo estaba arruinado”, concluye la subastadora.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.