¿Alguna vez tu perro ha empezado a morder al aire como si persiguiera algo invisible? No hay ninguna mosca, ningún insecto, ni ves nada, pero tu perro intenta atrapar algo con la boca que no existe.
Puede que alguna vez lo hayas visto y no hayas sabido muy bien qué pensar, pero tiene explicación, y, en algunos casos, también una solución sencilla. Vinicio Samaniego, veterinario, ha explicado a través de sus redes sociales las cuatro grandes causas que pueden provocar este comportamiento tan extraño e inusual.
La primera es digestiva: el perro puede estar experimentando reflujo gastroesofágico u otro tipo de malestar estomacal, y el gesto de morder el aire sería un intento de aliviar esa incomodidad. Es un mecanismo similar al que se usa al tragar saliva para calmar la acidez.
La segunda causa es neurológica: “Puede tratarse de convulsiones focales donde tu mascota parece atrapar moscas invisibles sin previo aviso”, explica Samaniego. Esto se conoce como 'síndrome del cazamoscas (fly-catching syndrome)', puede desarrollarse en cualquier perro, aunque hay razas como la Cavalier King Charles Spaniel que son más propensas, y pueden estar asociados a la epilepsia.
La tercera causa se debe a factores emocionales. Según el veterinario, morder el aire puede ser una conducta de ansiedad o estrés, una señal que el animal emite para pedir espacio o mostrar tensión. A esto se le llama 'comportamientos de desplazamiento', es decir, acciones aparentemente sin sentido que el animal realiza cuando no sabe cómo gestionar lo que siente. Bostezar, lamerse el hocico o rascarse compasivamente son algunos ejemplos.
La cuarta posibilidad es ocular. El perro puede estar reaccionando a algo que realmente percibe en su campo visual, como pequeñas manchas dentro del ojo, que le generan la ilusión de que hay algo que atrapar.
¿Cómo saber qué le pasa y cómo ayudarle?
Para saber cuál de estas causas provoca este comportamiento, lo primero que hay que hacer es observar el contexto. Por ejemplo, si sucede después de comer, el origen puede ser digestivo. Si aparecen de repente, y el perro parece ausente durante unos segundos, conviene descartar una causa neurológica con ayuda de un veterinario. Si, en cambio, se producen en situaciones de estrés como visitas de desconocidos o sitios con mucha gente, el factor emocional es el más probable.
Samaniego recomienda, en cualquier caso, aumentar las oportunidades de ejercicio físico y mental del animal: “Bríndale más oportunidades de hacer ejercicios o juegos que pueden ser beneficiosos para su salud, y ayúdale también con paseos más largos o frecuentes”.
Morder al aire no es el único comportamiento de este tipo, perseguir su propia cola, frotarse en exceso o ladrar a las sombras también pueden ser señales de aburrimiento, ansiedad o, en casos más severos, de un trastorno compulsivo que necesitaría ser consultado por un veterinario especializado.
La clave, en todos los casos, es no normalizar ni ignorar lo que hace el animal, sino prestar atención a lo que hace, al contexto y a la intensidad. Un perro que muerda al aire de vez en cuando probablemente no tiene ningún problema grave, pero si lo hace de forma repetida y sin motivo aparente valdría la pena visitar al veterinario.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.