Un sistema diseñado para impedir el robo de vehículos terminó abriendo una vía para acceder a ellos. Investigadores de la Universidad de California en San Diego han identificado una vulnerabilidad en dispositivos antirrobo KARR-SWDS instalados por concesionarios en al menos 2,2 millones de coches.
El problema no afecta de forma general a los sistemas originales de una marca. Se encuentra en un equipo añadido posteriormente por determinados concesionarios, principalmente en el sur de California desde 2017. La compraventa de vehículos usados ha hecho que algunos hayan terminado en otras partes de Estados Unidos, Canadá e incluso Japón.
¿Qué sistema ha fallado?
El dispositivo se instala bajo la parte inferior del salpicadero, en el lado del conductor, y se comunica con una aplicación mediante Bluetooth. Permite realizar funciones parecidas a las de una llave: bloquear o desbloquear las puertas, hacer sonar el claxon y encender las luces.
También puede impedir que el motor arranque, siempre que el vehículo todavía no esté en marcha. Los concesionarios lo utilizan para proteger y gestionar los coches de su inventario y, cuando los venden, pueden ofrecerlo al comprador como un servicio adicional.
El problema es que el equipo puede permanecer instalado y activo incluso cuando el cliente rechaza contratar el servicio. Por tanto, algunos propietarios podrían llevar años conduciendo con él sin saberlo.
¿Por qué el antirrobo aumentaba el riesgo?
Los investigadores descubrieron que los dispositivos KARR-SWDS empleaban la misma clave de seguridad. Lo comparan con proteger todos los equipos de una línea de productos mediante una contraseña común que el usuario no puede modificar.
Una vez identificada esa clave, un atacante situado dentro del alcance de Bluetooth podría enviar órdenes al dispositivo. El fallo permitiría desbloquear las puertas, activar las luces o el claxon e inmovilizar el motor de forma remota.
Eso no equivale a arrancar automáticamente cualquier coche. Sin embargo, abrir la puerta sin romper una ventanilla facilitaría que un ladrón utilizase otras herramientas para intentar poner el vehículo en marcha.
Los investigadores también detectaron que determinadas bases de datos públicas conservaban información sobre la localización de estos dispositivos Bluetooth, lo que podría facilitar el seguimiento de algunos vehículos.
¿Qué coches pueden estar afectados?
La mayoría de los sistemas vulnerables se instalaron desde 2017 en concesionarios de Honda, Toyota, Mazda, Ford y Jeep del sur de California. Esto no significa que todos los vehículos de esas marcas estén afectados ni que exista un fallo de fábrica en sus modelos.
La señal más visible es una pegatina con las palabras “KARR” o “SWDS” en la ventanilla del conductor. También puede existir un pequeño botón, en ocasiones con una luz intermitente, instalado debajo del salpicadero.
La ausencia de la pegatina no permite descartar por completo el dispositivo, ya que pudo retirarse. Ante la duda, el propietario puede revisar la documentación de compra, consultar al concesionario que vendió originalmente el coche o pedir a un profesional que compruebe la instalación.
Para un conductor español, la posibilidad es especialmente relevante si el vehículo fue importado de Estados Unidos o comprado de segunda mano sin un historial completo.
El dato clave: la cifra inicial era aún menor
El estudio identificó directamente al menos 1,4 millones de vehículos vulnerables. Un análisis posterior realizado por el mismo equipo elevó la estimación a un mínimo de 2,2 millones.
Muchos pertenecen a personas que quizá nunca utilizaron la aplicación ni contrataron el sistema. Esa falta de conocimiento complica la solución: una actualización no protege al usuario si este ignora que lleva el dispositivo instalado.
¿Cómo se corrige la vulnerabilidad?
Acrisure, la compañía responsable de KARR-SWDS, publicó el 20 de julio de 2026 una actualización del firmware, el programa interno que controla el equipo. Los propietarios deben instalarla mediante la aplicación KARR.
Los investigadores desaconsejan intentar retirar el dispositivo sin conocimientos técnicos. Está conectado al encendido y a los sistemas electrónicos del vehículo, por lo que desmontarlo puede exigir abrir el salpicadero, cortar cables y volver a realizar conexiones delicadas.
Quien encuentre una pegatina o un botón KARR-SWDS debería comprobar la actualización en la aplicación y contactar con el servicio de la compañía o con un taller autorizado si no puede completar el proceso. Hasta confirmar que está corregido, conviene mantener las precauciones habituales: cerrar el vehículo, no dejar documentación ni objetos visibles y estacionar en zonas vigiladas. En este caso, tener instalado un antirrobo no era una garantía suficiente.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.