Que un coche nuevo vaya a pasar menos tiempo en el taller que uno con veinte años parece una conclusión lógica. Tiene componentes recién estrenados, está cubierto por garantía y se beneficia de décadas de avances en fabricación. Juan José Ebenezer, mecánico y creador de contenido en redes sociales, sostiene, sin embargo, que su experiencia cotidiana le lleva justo a la conclusión contraria.
En uno de sus últimos vídeos pone como ejemplo varios vehículos de su entorno y asegura que cada vez resulta más difícil encontrar modelos modernos en los que confiar a largo plazo. “Hoy día lo común es encontrarte un coche que salga malo, y lo raro es encontrarte uno que no te dé averías”, afirma. Su diagnóstico es contundente, pero los datos disponibles obligan a introducir algunos matices: dependiendo de qué entendamos por avería y de cómo la midamos, las estadísticas actuales cuentan historias bastante diferentes.
Un BMW de 2005 frente a coches mucho más modernos
Ebenezer explica que para sus desplazamientos habituales utiliza un BMW X3 de 2005 que se acerca a los 400.000 kilómetros. Según relata, es también el vehículo con el que se atrevería a recorrer Europa porque, pese a su edad y kilometraje, le transmite más confianza que otros coches mucho más recientes que conoce o ha tenido entre manos.
En el vídeo también habla de un vehículo moderno que, según cuenta, habría pasado numerosas veces por el concesionario con apenas 15.000 kilómetros. A partir de experiencias como esa concluye que “fiables y buenos hoy día hay muy, muy, muy pocos coches” y contrapone esa situación con la que recuerda de modelos fabricados hace décadas. Son ejemplos personales y no permiten establecer por sí solos que todos los coches modernos sean menos fiables, pero sí reflejan una frustración que aparece también en algunos estudios sobre vehículos actuales.
Hay estudios que sí detectan más problemas
El estudio estadounidense de fiabilidad de vehículos de J.D. Power de 2026 aporta una parte de razón a esa percepción. La consultora analizó los problemas comunicados por propietarios después de tres años de uso y registró una media de 204 incidencias por cada 100 vehículos, dos más que el año anterior y el nivel más alto desde que modificó su metodología en 2022.
Eso no significa que 204 coches se averíen por cada 100, porque un mismo automóvil puede acumular varios problemas y el estudio incluye incidencias que no dejan el vehículo inmovilizado. De hecho, el apartado que más problemas genera es el infoentretenimiento, seguido por elementos exteriores. Software, conectividad, pantallas y nuevas funciones han añadido puntos potenciales de fallo que sencillamente no existían en un coche de principios de los años 2000.
Consumer Reports llega a una conclusión igualmente importante: no todos los coches modernos se comportan igual. Su encuesta, basada en datos de alrededor de 380.000 vehículos, encuentra grandes diferencias entre tecnologías, marcas y modelos. Los híbridos convencionales, por ejemplo, registraron de media un 15% menos de problemas que los coches exclusivamente de gasolina, mientras que eléctricos y enchufables presentaron más incidencias en el periodo analizado.
Pero las averías que dejan tirado al coche han disminuido
Hay otra estadística que contradice claramente la idea de que hoy sea normal que un coche “salga malo”. El ADAC, el gran automóvil club alemán, analizó en su estadística de averías de 2026 un total de 158 gamas de 27 fabricantes y concluyó que los vehículos modernos no muestran una mayor propensión a quedarse tirados. De hecho, sus datos apuntan en sentido contrario.
En 2015, un coche de cinco años tenía una probabilidad de avería atendida por el ADAC del 3,6%; en 2025 había bajado al 2,1%. Entre los vehículos de diez años, la tasa pasó del 6,5% al 3,1% en ese mismo periodo. La organización considera que la mejora de componentes y procesos de fabricación puede explicar parte de esta evolución. La batería de 12 voltios continúa siendo, con diferencia, la principal causa de las asistencias registradas.
La aparente contradicción tiene una explicación: “tener problemas” y “quedarse averiado en carretera” no son la misma medida. Un fallo de conectividad, una pantalla que se bloquea o un asistente electrónico defectuoso puede empeorar notablemente la experiencia del propietario y obligarlo a acudir al taller, pero no necesariamente deja el coche inmovilizado.
Lo viejo que vemos hoy también ha pasado una selección
Comparar un coche actual con uno antiguo que sigue circulando introduce además un efecto difícil de evitar: los vehículos de hace veinte o treinta años que vemos hoy son precisamente los que han conseguido sobrevivir. Los modelos o unidades que dieron problemas graves hace años tienen muchas más probabilidades de haber desaparecido del parque móvil, lo que puede hacer que recordemos aquella generación como más resistente de lo que realmente era en conjunto.
Eso no invalida la experiencia de Ebenezer ni significa que la mayor complejidad de los coches nuevos sea irrelevante. Los estudios sí muestran que determinados modelos y tecnologías acumulan más incidencias que otros, y Consumer Reports incluso recomienda cautela con modelos completamente nuevos o recién rediseñados porque sus primeros años suelen concentrar más problemas.
Lo que los datos no permiten sostener es que lo habitual hoy sea comprar un coche que inevitablemente vaya a dar averías. La fiabilidad depende mucho más del modelo, la motorización, la generación y el tipo de problema que se esté midiendo. Y quizá ahí esté la parte más útil de la advertencia del mecánico: antes de comprar, importa bastante más investigar la fiabilidad concreta del vehículo que confiar únicamente en que sea nuevo o en el prestigio histórico de la marca.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.