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¿Son los biocombustibles una solución a la escasez de petróleo que está provocando la guerra?

Varios riesgos ambientales y socioeconómicos asociados a los biocombustibles ponen en duda su utilización a gran escala: “El actual modelo de expansión de los biocombustibles presenta importantes contradicciones”

¿Son los biocombustibles una solución a la escasez de petróleo que está provocando la guerra?
TUI y Repsol prueban en Benidorm el uso de biocombustible en autocares para reducir emisiones en destinos turísticos.TUI / Europa Press
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  • 01Ante la escasez mundial de 11 millones de barriles de petróleo al día como consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz, el comisario europeo de Energía Dan Jorgensen ha instado a los países a definir medidas para reducir el uso de petróleo y gas, especialmente en el transporte.
  • 02La Comisión Europea aconseja el teletrabajo, la supresión de vuelos laborales y la reducción de los precios del transporte público, entre otras medidas.
  • 03Ante este delicado escenario, en Bruselas empieza a tomar fuerza otra estrategia para atajar el impacto de la guerra: el incentivo de los biocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles.
  • 04Estos biocarburantes empezaron a utilizarse a gran escala a partir de 2008 como supuesta alternativa baja en carbono a los combustibles fósiles.

Ante la escasez mundial de 11 millones de barriles de petróleo al día como consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz, el comisario europeo de Energía Dan Jorgensen ha instado a los países a definir medidas para reducir el uso de petróleo y gas, especialmente en el transporte. La Comisión Europea aconseja el teletrabajo, la supresión de vuelos laborales y la reducción de los precios del transporte público, entre otras medidas. Ante este delicado escenario, en Bruselas empieza a tomar fuerza otra estrategia para atajar el impacto de la guerra: el incentivo de los biocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles.

Estos biocarburantes empezaron a utilizarse a gran escala a partir de 2008 como supuesta alternativa baja en carbono a los combustibles fósiles. Se comercializan dos tipos: los de primera generación (biodiésel y bioetanol) que proceden de cultivos alimentarios como el maíz, la soja y la caña de azúcar. Y los de segunda generación, que se obtienen de vegetación no comestible y residuos agrícolas.

En realidad los agrocombustibles emiten más CO₂ si se tiene en cuenta la cadena completa de producción y la deforestación

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Los biocarburantes empezaron a utilizarse a gran escala a partir de 2008 como supuesta alternativa baja en carbono a los combustibles fósiles
Los biocarburantes empezaron a utilizarse a gran escala a partir de 2008 como supuesta alternativa baja en carbono a los combustibles fósilesiStock

En España, Repsol y Moeve venden este segundo biocombustible en sus estaciones de servicio. Ofrecen la opción de combustible y diésel “100% renovable” fabricado sin una sola gota de petróleo. Ambas compañías explican que están hechos a base de “aceites vegetales usados y otras materias primas como son los restos agrícolas o forestales”, lo que permite “cero emisiones netas en uso”.

Los biocombustibles se utilizan también en la aviación, un sector que al no poder electrificarse confía en esta tecnología -en una mayor escala- para lograr su descarbonización. Desde el año pasado, las aerolíneas europeas están obligadas a utilizar un 2% de combustible “sostenible”, porcentaje que escalará al 70% en 2050.

“Cada vez se producen más en Europa ya que la Directiva de Energías Renovables (DER) de la Unión Europea los contabiliza como energía renovable en sus objetivos”, explica la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes), organización española que fiscaliza la evaluación de los biocombustibles.

El problema, aclara Sarah Galeran, responsable de proyectos de esta fundación, es que están documentados “varios riesgos ambientales y socioeconómicos asociados a los biocombustibles” que ponen en duda su utilización a gran escala. “El actual modelo de expansión de los biocombustibles presenta importantes contradicciones”, explica esta experta en su último informe sobre esta tecnología.

Deforestación, dependen externa y sospechas de fraude

Francisco del Pozo Campos, ingeniero industrial especializado en mecánica y responsable de gas fósil en Greenpeace, aclara que los biocombustibles emiten una cantidad similar de CO₂ al de los carburantes fósiles en el momento de la combustión. Se suelen considerar “erróneamente neutros en carbono” ya que estas sustancias liberan el CO₂ que ya habían absorbido en el ciclo de vida de la planta de la que proceden.

“Realmente no son neutros en carbono, dado que tiene emisiones ligadas al cultivo o residuos del que proceden, incluido emisiones ligadas a los fertilizantes y tractores necesarios para el cultivo, los medios de selección y cribado de los residuos, el transporte hasta la planta de refinado, el proceso de refinado y distribución posterior hasta las gasolineras. Para algunos cultivos, estudios científicos han señalado que en realidad los agrocombustibles emiten más CO₂ si se tiene en cuenta la cadena completa de producción y la deforestación”, explica.

Según los cálculos de Ecodes, en “condiciones óptimas”, con materia prima local y sin fraude en la certificación -una práctica habitual en el mercado-, estos biocombustibles pueden llegar a reducir hasta el 70% de su huella de carbono en su ciclo de vida. Sin embargo, la utilización de otro tipo de materia prima (como la soja y el aceite de palma) y el fraude en su certificación -se importa materia prima virgen haciéndola pasar por residuos certificados- puede aumentar las emisiones hasta un 800% en comparación con el combustible fósil, advierten los técnicos de esta organización.

Por ejemplo, el 80% del biocombustible que consume España, a base de palma y soja, se importa. Brasil e Indonesia son los principales mercados. “Este dato cuestiona el argumento de que estos combustibles contribuyen a reforzar la independencia y la seguridad energética del país. Esta dependencia de terceros países no solo expone al sistema a riesgos de suministro y de fraude, sino que también debilita la producción nacional y desplaza los impactos ambientales y sociales fuera de la Unión Europea”, explica Galeran.

Según un estudio encargado por Transport & Environment (T&E), principal organización europea no gubernamental dedicada a promover el transporte sostenible, el continente destina a cultivos para biocombustibles una superficie de tierra equivalente al tamaño de Irlanda. Esa tierra podría servir para alimentar a 120 millones de personas o podría absorber el doble de CO2 si se devolviera a la naturaleza. Los autores de esta investigación concluyen que se necesitaría sólo el 2,5% de estas tierras para generar la misma cantidad de energía con paneles solares.

Para Maik Marahrens, director de biocombustibles de T&E, Europa ha naturalizado un “despilfarro escandaloso”. Destinamos vastas extensiones de tierra a cultivos que luego quemamos con nuestros coches. Estas tierras podrían alimentar a millones de personas o, si se devolvieran a la naturaleza, constituirían sumideros de carbono ricos en biodiversidad. Los biocombustibles derivados de cultivos son probablemente la mayor tontería que se haya promovido jamás en nombre del clima”, sentencia.

Un daño colateral: agudizar la crisis alimentaria
Un operario de Vueling llena de biocombustible un avión en el aeropuerto de Barcelona
Un operario de Vueling llena de biocombustible un avión en el aeropuerto de BarcelonaEloi Tost / ACN

Marga Mediavilla es profesora de Ingeniería de Sistemas y Automática en la Universidad de Valladolid e integra el Grupo de Energía, Economía y Dinámica de esta institución académica. En su blog personal, proyecta qué pueda pasar si se intentase sustituir parte del 20% de petróleo que no está pasando por el estrecho Ormuz con biocombustibles.

En este escenario hay que contemplar la crisis alimentaria a escala global que dejará la escasez de fertilizantes, otro insumo que no está llegando a las cosechas por la guerra en Medio Oriente. Esta situación --explica Mediavilla- puede generar una escasez de producción agrícola del 16% en los primeros años.

Sus cálculos técnicos revelan que en el caso de utilizar los biocombustibles como sustitutos del petróleo este porcentaje puede superar el 30%. Por tanto, “intentar sustituir el petróleo con biocombustibles dispara la crisis alimentaria a niveles inasumibles y sólo arregla un poco la crisis energética”, advierte esta profesora. Y agrega: “Ni siquiera dietas estrictamente veganas serían capaces de aportar los nutrientes mínimos necesarios para alimentar a la población mundial. Los biocombustibles no son una opción para la sustitución del petróleo a los niveles de consumo actuales”.

Su segunda conclusión es que “la mejor forma de enfrentarse a una crisis alimentaria profunda y abrupta es eliminar la producción de biocombustibles”. Esta medida, detalla, “puede aplicarse rápidamente”, sólo añadiría un 2,6% más de escasez de energía, pero podría, prácticamente, resolver la crisis agroalimentaria.

¿Cómo podría sustituirse la energía que actualmente nos aportan los biocombustibles? Con ahorro y cambios de hábitos. Mediavilla revela que cada ciudadano que sustituye el coche por la bicicleta en sus desplazamientos diarios ahorra unos 4kg de CO2 diarios. “Si esto lo traducimos a términos de energía, se necesitaría que 2.600 millones de personas cambien sus hábitos de transporte, el 3,2% de la población mundial, para sustituir la energía que se obtiene de los biocombustibles”.

“Intentar sustituir la gasolina y el gasóleo de los vehículos actuales por biocombustibles para solucionar la crisis energética es, aparentemente, fácil pero es como intentar apagar un incendio echando gasolina. Cualquiera que haga mínimamente bien los números debería descartarlo. Debemos tener mucho cuidado con la solución trampa de los biocombustibles y reivindicar que, ante una eventual crisis energética, se adopten, fundamentalmente, medidas de ahorro energético”, resume la experta.

Andrés Actis Fernández
Andrés Actis Fernández
Periodista especializado en clima y medio ambiente

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.