El calentamiento del mar debilita la brisa que refresca las ciudades costeras
El aumento de temperaturas está reduciendo la intensidad y frecuencia del aire que llega del mar a las ciudades: “Es una amenaza crítica, aunque ignorada, para el 50% de la población mundial que reside a menos de 100 km de la costa”
Vista aérea de la costa de Roquetas de Mar (Almería).AYUNTAMIENTO DE ROQUETAS DE MAR / Europa Press
01La brisa marina es un fenómeno meteorológico fundamental en la costa española.
02Actúa como un regulador térmico natural y un elemento clave del clima estival, especialmente en el Mediterráneo.
03Este “suspiro” que refresca playas y alivia el calor sofocante es también víctima del cambio climático: el aumento de la temperatura del mar está reduciendo su intensidad y frecuencia en muchas ciudades costeras del planeta.
04A esta conclusión ha llegado un equipo científico tras analizar lo que está ocurriendo en 18 grandes ciudades costeras repartidas por los cinco continentes, entre ellas Lisboa, Río de Janeiro, Melbourne y Dubai.
La brisa marina es un fenómeno meteorológico fundamental en la costa española. Actúa como un regulador térmico natural y un elemento clave del clima estival, especialmente en el Mediterráneo. Este “suspiro” que refresca playas y alivia el calor sofocante es también víctima del cambio climático: el aumento de la temperatura del mar está reduciendo su intensidad y frecuencia en muchas ciudades costeras del planeta.
A esta conclusión ha llegado un equipo científico tras analizar lo que está ocurriendo en 18 grandes ciudades costeras repartidas por los cinco continentes, entre ellas Lisboa, Río de Janeiro, Melbourne y Dubai. En la mayoría de estas urbes la brisa marina ha disminuido entre un 3% y un 45% debido al calentamiento histórico de la superficie oceánica. Las ciudades situadas en latitudes medias -zonas templadas- son las más afectadas, con caídas de entre el 29% y el 45%.
La investigación, liderada por el Instituto de Ciencias del Sistema Terrestre Superficial de la Universidad de Tianjin, en China y publicada en Nature Climate Change, proyecta que este debilitamiento se acentuará en las próximas décadas. Un aumento adicional de solo 0,5 ºC en la temperatura del mar podría multiplicar por 4,5 la pérdida de días con brisa marina en las regiones más vulnerables si continúan las altas emisiones de gases de efecto invernadero. “Esta disminución de los días de brisa marina, impulsada principalmente por el calentamiento del océano, representa una amenaza crítica, aunque a menudo ignorada, para la vida costera”, advierten los científicos en su estudio.
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Menos brisa, menos habitabilidad
Más del 50 % de la población urbana mundial reside a menos de 100 km de la costa, “donde las poblaciones siguen creciendo rápidamente”, detalla el estudio. En España, 19,2 millones de personas, el 40% de todos sus habitantes, residen en municipios costeros.
La brisa marina, explican los expertos, nace del contraste térmico entre la tierra, que se calienta rápido durante el día, y el mar, que lo hace más lentamente. El problema es que si el océano está cada vez más caliente, esa diferencia se reduce y el mecanismo pierde fuerza.
“Al transportar aire marino más frío hacia el interior y mejorar la mezcla de la capa límite, la brisa marina puede mitigar el calentamiento urbano estival, mejorar la ventilación y configurar componentes clave de la habitabilidad urbana costera, incluyendo el confort térmico y la calidad del aire”, aclara Yunting Xiao, uno de los autores principales del estudio.
Pero el cambio climático global, al alterar las condiciones térmicas de los océanos, está influyendo en la intensidad y las características de las brisas. Menos ventilación natural significa noches más cálidas, peor dispersión de contaminantes y menor confort térmico. “Menos habitabilidad urbana”, resume este grupo de científicos.
El mayor impacto en las zonas templadas
En Londres hay cada vez más días de calor extremoXavier Cervera / Propias
Tras pasar la lupa por estas 18 ciudades -ninguna en España-, los investigadores hallaron que casi el 70% de estas grandes ciudades costeras experimentaron una disminución en el número de días de brisa marina por el aumento de la temperatura superficial del mar. Sin embargo, esta respuesta no fue homogénea.
En ciudades de latitud media, como Londres, Nueva York, Shanghái, Lisboa o Buenos Aires, la reducción de días con esta ventilación rondó el 40%. ¿La explicación? El océano que rodea a estos distritos está sufriendo el mayor aumento de temperatura, que oscila entre 0,13 °C y 1,3 °C. Este calentamiento está dando lugar a “disminuciones más pronunciadas” en los días con brisas.
Respecto a lo que puede pasar a futuro, los autores modelaron distintos escenarios climáticos hasta 2050. Concluyen que el futuro de estas corrientes de aire dependerá directamente del ritmo de las emisiones globales.
En un escenario de emisiones intermedias, compatible con las políticas climáticas que muchos países tienen hoy sobre la mesa, la temperatura media del mar subiría unos 0,75 ºC para 2050 respecto a 2010. Incluso en ese contexto, 15 de las 18 megaciudades analizadas perderían aún más días de brisa marina.
Ahora bien, si las emisiones continúan altas, el panorama cambia drásticamente. En esta simulación, el estudio calcula que la temperatura media del océano aumentaría 1,28 ºC para 2050, casi el doble que en el escenario moderado. Con ese extra de calentamiento, las ciudades más sensibles sufrirían una caída de entre 10% y 60% en los días con brisa marina, con una media del 27%. Es decir, una pérdida 4,5 veces mayor que en el otro escenario.
La adaptación a la disminución de la brisa marina
Los científicos advierten de que el tipo de urbanización “juega un papel fundamental en la dinámica de la brisa marina en las megaciudades costeras”lAntonello Nusca / EFE
Además de la mitigación, la reducción de los gases de efecto invernadero que calientan el planeta, el estudio pide centrarse en la adaptación, en todas aquellas medidas que pueden tomarse para reducir los impactos de esta nueva realidad climática.
En ese sentido, los científicos advierten de que el tipo de urbanización “juega un papel fundamental en la dinámica de la brisa marina en las megaciudades costeras”. Los efectos combinados de la isla de calor urbana y las estructuras construidas pueden intensificar el contraste térmico tierra-mar, promoviendo o reduciendo el desarrollo de la brisa marina.
“El declive previsto de la circulación de brisa marina exige una adaptación urbana proactiva”, subraya Yunting Xiao. ¿Qué pueden hacer los gobiernos? Preservar corredores de ventilación costera y diseñar edificios que canalicen la brisa.
“Integrar estas medidas en las políticas urbanas es fundamental para mantener el confort térmico y la resiliencia ante el rápido calentamiento de la superficie del mar. Por consiguiente, deben implementarse acciones climáticas para mitigar el aumento de la temperatura superficial del mar y garantizar un confort térmico sostenible en estas grandes ciudades”, sentencia la investigación.
Andrés Actis Fernández
Periodista especializado en clima y medio ambiente
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.