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Natural Conciencia ecológica

La renta pesa mucho más que la conciencia ecológica a la hora de contaminar

Una investigación científica cuestiona hasta qué punto las convicciones ecológicas son determinantes en el impacto ambiental de las personas: ser rico tiene un peso mucho mayor que tener conciencia medioambiental

La renta pesa mucho más que la conciencia ecológica a la hora de contaminar
Los cruceros son una gran fuentes de contaminaciónÀlex Garcia / Propias
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Actualizado hace 49 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01¿Quién contamina y emite más gases de efecto invernadero, una persona con ingresos altos y concienciada sobre la crisis ambiental o un ciudadano de bajos ingresos que niega el cambio climático?
  • 02Durante años, buena parte de las campañas de sensibilización ambiental han puesto el foco en la responsabilidad individual: reciclar, reducir el consumo de plástico o apostar por medios de transporte menos contaminantes.
  • 03Ahora, una nueva investigación científica cuestiona hasta qué punto las convicciones ecológicas son realmente determinantes en el impacto ambiental de las personas.
  • 04El estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment, concluye que el nivel socioeconómico de los ciudadanos es determinante a la hora de medir las huellas de carbono -emisiones de CO2- y la contaminación de los ecosistemas.

¿Quién contamina y emite más gases de efecto invernadero, una persona con ingresos altos y concienciada sobre la crisis ambiental o un ciudadano de bajos ingresos que niega el cambio climático? Durante años, buena parte de las campañas de sensibilización ambiental han puesto el foco en la responsabilidad individual: reciclar, reducir el consumo de plástico o apostar por medios de transporte menos contaminantes. Ahora, una nueva investigación científica cuestiona hasta qué punto las convicciones ecológicas son realmente determinantes en el impacto ambiental de las personas.

El estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment, concluye que el nivel socioeconómico de los ciudadanos es determinante a la hora de medir las huellas de carbono -emisiones de CO2- y la contaminación de los ecosistemas. Según este trabajo, los factores psicológicos como la preocupación por el medio ambiente, los valores personales o la percepción del cambio climático influyen, pero tienen un peso mucho menor.

Incluso individuos con fuertes valores ecológicos pueden mantener patrones de consumo intensivos en recursos cuando disponen de ingresos elevados

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¿La explicación? Quienes disponen de más recursos económicos tienden a consumir más bienes y servicios y, por tanto, a ejercer una presión ambiental más elevada, independientemente de que se consideren comprometidos con la sostenibilidad. “Incluso individuos con fuertes valores ecológicos pueden mantener patrones de consumo intensivos en recursos cuando disponen de ingresos elevados”, explican los autores, liderados por Micha Kaiser, profesor adjunto de investigación en el Instituto El-Erian de Economía y Política del Comportamiento (Reino Unido).

A su juicio, el hallazgo tiene importantes implicaciones para el diseño de políticas públicas. Confiar exclusivamente en campañas de concienciación o en cambios voluntarios de comportamiento, alerta este experto, podría “resultar insuficiente para alcanzar los objetivos climáticos y ambientales”. En su lugar, sugiere complementar estas estrategias con medidas estructurales capaces de modificar los patrones de consumo asociados a los niveles más altos de renta.

La desigual distribución de las responsabilidades ambientales no es un objeto de estudio novedoso. Investigaciones previas han demostrado que los hogares con mayores ingresos concentran una parte desproporcionada de las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del transporte, la vivienda o el consumo de bienes.

El aporte científico de este trabajo es la comparativa entre renta y sensibilidad ambiental. “Los valores favorables al medio ambiente, por sí solos, no pueden mitigar el cambio climático, especialmente entre las poblaciones más acomodadas”, insiste Kaiser.

Cómo se realizó la investigación
Activistas protestando en el aeropuerto de Schiphol por el uso de aviones privados
Activistas protestando en el aeropuerto de Schiphol por el uso de aviones privadosRemko de Waal /EFE

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores analizaron una muestra de 5.069 personas de seis países del G7 (Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania e Italia) mediante una encuesta diseñada para ser representativa de la población en variables como edad, género, nivel educativo e ingresos.

El trabajo de campo combinó información socioeconómica y psicológica para determinar qué factores influyen realmente en la huella ecológica individual. Por un lado, los autores recopilaron datos sobre ingresos, patrimonio, educación, ocupación y situación económica percibida. Por otro lado, evaluaron aspectos como la preocupación por el cambio climático, los valores ambientales, las normas personales y las actitudes hacia los comportamientos sostenibles.

La huella ecológica de cada participante se calculó a partir de sus hábitos de consumo en ámbitos como el transporte, la alimentación, la vivienda, los bienes de consumo y los servicios, utilizando la metodología desarrollada por Global Footprint Network, organización internacional conocida por por medir y publicar el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra (Earth Overshoot Day).

Posteriormente, los investigadores aplicaron modelos estadísticos para comparar el peso explicativo de las variables psicológicas y del estatus socioeconómico. El resultado fue contundente: la renta pesa más que la sensibilidad ecológica a la hora de cuidar o dañar el planeta.

Un factor determinante: la movilidad

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el papel determinante del transporte en las diferencias de huella ecológica entre grupos sociales. Los investigadores concluyen que este ámbito explica “una parte muy sustancial” de la brecha ambiental observada entre las personas con mayor y menor nivel socioeconómico.

Según el análisis, los individuos con mayor estatus socioeconómico realizan más desplazamientos y recurren con mayor frecuencia a actividades de alto impacto ambiental, como los viajes en avión. Esta pauta de movilidad contribuye de forma decisiva a que su huella ecológica sea significativamente superior a la de los grupos con menos recursos. De hecho, los autores identifican el transporte como el principal factor que explica por qué la posición económica predice mejor la huella ecológica que las variables psicológicas analizadas.

Ante este situación, los cambios regulatorios, diseñados para reducir las emisiones de los viajes aéreos, “tendrían un efecto sustancial” en la lucha climática, afirman los autores. En sus conclusiones geneales sostienen que es “imperativo” reducir el impacto ecológico de los ciudadanos con más ingresos económicos.

Andrés Actis Fernández
Andrés Actis Fernández
Periodista especializado en clima y medio ambiente

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.