El aire acondicionado tampoco escapa a la batalla ideológica: ¿aliado contra el calor o parte del problema?
Científicos y ecologistas coinciden en que renaturalizar las ciudades y climatizar los espacios no son opciones excluyentes, sino dos caras imprescindibles de la misma respuesta a la emergencia climática
Un operario revisa una instalación de aire acondicionado en una guardería pública de BarcelonaAndreu Esteban
01El calor extremo que sigue abrasando a Europa  ha evidenciado la falta de adaptación de muchas ciudades al nuevo clima.
02En países como Francia, Alemania y Reino Unido, históricamente más preocupados por el frío que por el calor, la climatización a través de aires acondicionados es prácticamente inexistente.
03La necesidad de generalizar su uso -la ministra de salud francesa ha anunciado que en los próximos días  se instalarán 30.000 de estos apartados en los hospitales - ha generado una inesperada disputa ideológica.
04¿Solución indispensable o incompatible frente al cambio climático?
El calor extremo que sigue abrasando a Europa ha evidenciado la falta de adaptación de muchas ciudades al nuevo clima. En países como Francia, Alemania y Reino Unido, históricamente más preocupados por el frío que por el calor, la climatización a través de aires acondicionados es prácticamente inexistente. La necesidad de generalizar su uso -la ministra de salud francesa ha anunciado que en los próximos días se instalarán 30.000 de estos apartados en los hospitales- ha generado una inesperada disputa ideológica. ¿Solución indispensable o incompatible frente al cambio climático?
El choque de posturas, que comenzó en Francia con un enfrentamiento entre los partidos de Jean-Luc Mélenchon (izquierdas) y Marine Le Pen (ultraderecha), ha saltado de la política a las redes sociales, crispando aún más los ánimos. Los ecos del debate han llegado a España, con científicos, expertos y ecologistas tomando partido sobre su imperiosa necesidad -pese a su impacto climático- o advirtiendo que se trata de un “parche tecnológico” que, pese atenuar las temperaturas extremas, agrava aún más la emergencia climática.
Los efectos de los aires acondicionados sobre el medioambiente
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Un técnico revisa los aparato de aire acondicionado instalados en la azotea de un edificioAndreu Esteba
En Francia, sólo uno de cada cuatro hogares tiene un sistema de climatización -ventiladores eléctricos en su mayoría- y apenas un 7% de las viviendas dispone de aire acondicionado. Para algunas voces, generalizar su uso como solución principal es contraproducente ambientalmente. La prioridad, defiende este grupo, debe centrarse en el aislamiento térmico de los edificios, el aumento de las zonas verdes y el desarrollo de redes urbanas de refrigeración. Los detractores de esta visión cuestionan un “inexplicable rechazo ideológico al confort”, además de contextualizar las emisiones de estos aparatos, ínfimas respecto a otros sectores (la movilidad, por ejemplo).
A principios de junio, Science Media Centre España (SMC), una oficina independiente que ofrece a medios de comunicación y equipos de investigadores recursos y fuentes expertas para cubrir la actualidad relacionada con la ciencia, se hizo eco de este debate. Según los expertos, el impacto que tiene este sistema de climatización sobre el medioambiente es triple.
En primer lugar, la transferencia requiere electricidad y esto se traduce en un aumento del consumo eléctrico. Si la electricidad que alimenta estos dispositivos se obtiene de combustibles fósiles, contribuirá al cambio climático.
En segundo lugar, el calor emitido hacia fuera contribuye al aumento de las temperaturas exteriores y alimenta el efecto isla de calor en las ciudades: “En el entorno de los edificios, el calor de los sistemas de climatización es un factor muy importante”, explica Manuel Ruiz de Adana, investigador de la Universidad de Córdoba y responsable del Grupo de Investigación en Ingeniería Térmica Aplicada, Manuel Ruiz de Adana,
Por último, el líquido refrigerante que utilizan algunos de estos aparatos es también gas de efecto invernadero. En teoría, el fluido circula en bucle sin salir. En la práctica, es inevitable que pequeñas fugas se acumulen a lo largo de la vida útil del dispositivo o si no se recicla de forma adecuada.
Mitigación, adaptación y confort
El teniente de alcalde de Barcelona Albert Batlle invitó esta semana a combatir el calor en locales privados como “El Corte Inglés”Xavier Cervera / Propias
“El aire acondicionado es una mala adaptación”, ha repetido durante estos días Mélenchon, escudándose en la necesidad de avanzar en “medidas estructurales” (aislamiento térmico de edificio y vegetación urbana). Para Nicolas Bouzou, economista y ensayista liberal francés, esta declaración es “absurda”.
“La crítica se basa en la idea de que el uso del aire acondicionado, que sin duda consume electricidad y genera transferencias de calor, tiene un impacto neto positivo en el calentamiento global. El problema es que esta idea es falsa si consideramos el impacto de las olas de calor en el funcionamiento general de nuestras sociedades. Incluso desde una perspectiva climática, es mejor no desplomarse por el calor”, subraya,
En España, ninguna de las principales organizaciones ecologistas rechaza el uso del aire acondicionado. Sí resaltan que hay tecnologías más eficientes -las bombas de calor, debido a que transfieren la energía en lugar de generarla- y que las soluciones tienen que ser “más ambiciosas y de fondo”.
“Sabemos que el aire acondicionado tiene problemas y por eso también debemos combatir el efecto isla de calor con infraestructuras verdes y azules y renaturalizar nuestras ciudades, pero lo fundamental es que el consumo eléctrico hoy ya puede ser renovable”, aclara en la pieza de de SMC el investigador del CSIC y experto en antropología climática Emilio Santiago Muiño.
El ingeniero industrial Fernando Rodríguez, especializado en energías renovables, brinda dos analogías para “contextualizar” las emisiones de los aires acondicionados. Revela que si cada familia tuviese uno de estos equipos, las emisiones de España se incrementarían solo en un 1% anual. “Un gran yate Diesel tiene unas emisiones equivalentes a los equipos de AC de 45.000 familias”, compara.
Por eso, la jefa del Grupo de Investigación en Adaptación al Cambio Climático del BC3 (Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático), Marta Olazabal, señala que el aire acondicionado es “el típico ejemplo donde la mitigación, la reducción de las emisiones y la adaptación se unen”. “Son inseparables y tienen que ir de la mano”, sentencia.
La reacción política ante veranos cada vez más extremos
Semanas atrás, la Organización Mundial de la Salud (OMS/Europa) presentó su nueva guía sobre planes de acción en materia de calor y salud. Si bien se reconoce la necesidad de una “política matizada” respecto al aire acondicionado al tratarse de una solución “no sostenible”, se pide facilitar un “acceso equitativo”, sobre todo para los ciudadanos más vulnerables.
“En ausencia de otras alternativas eficaces, el documento afirma que el acceso al aire acondicionado debería considerarse casi una necesidad médica para quienes más lo necesitan”, reza el documento. En esta nueva guía, la OMS reconoce que “el aire acondicionado es esencial para proteger la salud durante episodios de calor extremo”.
Esta semana, la Comisión Europea ha considerado que el aire acondicionado es “necesario” en muchos casos para poder trabajar o descansar durante episodios de calor extremo. Por primera vez, ha abierto la puerta a que su papel frente al cambio climático pueda debatirse “a nivel político”, si bien ha recalcado que su implantación corresponde a los Estados miembro y a la elección de los consumidores.
La portavoz comunitaria de Energía, Anna-Kaisa Itkonen, ha aclarado que Bruselas no tiene una posición “a favor o en contra” del aire acondicionado. Ha defendido que las decisiones sobre la instalación de estos equipos en viviendas particulares no corresponden a la Comisión, cuyo papel pasa por garantizar que estos aparatos sean “lo más eficientes posible” desde el punto de vista energético.
“Lo cierto es que el calor extremo de la semana pasada probablemente haya sido solo un anticipo del resto del verano. Por tanto, debemos impulsar la electrificación de los sistemas de refrigeración”, ha admitido.
Andrés Actis Fernández
Periodista especializado en clima y medio ambiente
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.